Ha fallecido a los 83 años Vicente Zito Lema, abogado de profesión, pero por sobre todo poeta, dramaturgo, filosofo y docente comprometido con el pueblo y los DDHH.
Sufrió la persecución y el exilio durante la dictadura fascista impuesta mediante el golpe de estado en 1976.
Siempre vinculado a las causas populares y comprometido con la liberación junto a Eduardo Galeano, Haroldo Conti, Julio Cortázar y Rodolfo Walsh, entre otros intelectuales.
Impulsó la Comisión Argentina por los Derechos Humanos (CADHU) junto con otros intelectuales como Julio Cortázar, David Viñas, Eduardo Luis Duhalde, entre otros.
Fue fundador de la Universidad de la Madres de Plaza de Mayo y el primero que plasmó esa lucha en la obra de teatro “Mater”. Pero también retrató en el teatro obras sobre Evita, el hambre, la lucha piquetera, entre otras tantas.
Se formó y colaboró con Enrique Pichón Reviere creador junto a Ana Quiroga de la Primera Escuela de Psicología Social en el país.
Sin duda el pasar de una vida de lucha de Vicente Zito Lema dejará un ejemplo en aquellas nuevas generaciones que siguen la lucha por la liberación.
Hasta la victoria siempre!!


Extractos de reflexiones de Zito Lema en el canal “La Retaguardia”
“si lo vemos desde un lugar profundo, la realidad nos desnuda que estamos viviendo en un verdadero tiempo de la cultura de la muerte. ¿Por qué vivimos ese tiempo? Porque la reproducción material de la existencia hoy por hoy, se está dando directamente con el devorar a los mas débiles para acumular riquezas de una manera directamente infernal como para poder decir: el infierno está vacío porque todos los diablos están en esta tierra, y esos diablos son directamente el poder con todas sus manifestaciones económicas, políticas, filosóficas, ideológicas con sus lugares comunes, con su sentido común, con el discurso de la mentira o con el discurso de la no verdad impuesto con caracteres tan brutales que nos agobian (…)”
(…) porque soy parte de una generación que conoció en carne propia la violencia y la cultura de la muerte del poder. Y en este caso, como en toda cultura simbólica, siempre el atentado, en este caso el que ha sufrido la vece presidenta de la nación, es una manera de recordarnos (…) que el poder de la muerte sigue vigente porque el poder de la muerte es también el poder de quienes tienen a su defensa y cargo, los valores no humanísticos sino los valores de las pasiones mas tristes que las pasiones humanas puedan desarrollar. ¿Que nos espera el mañana? Lo de siempre: la lucha. No está escrito en ningún libro de la historia, que la cultura de la muerte será triunfadora. Tampoco nos asegura la vigencia de un verdadero humanismo. Bueno, estamos ante un drama: si somos capaces de vencer lo que hoy parece un destino irremediable de cultura de la destrucción (…) bueno el combate está abierto (…)”




















