(Opiniones sobre un debate necesario)
Una humilde mirada para el otro debate
Ha pasado un año de la muerte de Diego Maradona. Se preparan homenajes en todo el país y no es poco por lo que le dio al futbol y su aporte para levantar la cabeza de un pueblo siempre castigado necesitado de ídolos esperanzadores.
Suscribo plenamente la carta que escribimos desde el Partido cuando falleció hace un año.
Pero vale adentrarse en lo que pocos harán mención o relativizaran por estos días y es la otra cara del ídolo, la de la vida liberal, la de la violencia de género y el abuso de menores, porque lo dominante es mostrarlo con el buen recuerdo con algunos “errores y excesos”, pero “nunca manchando la pelota”.
Debo admitir que no me resulta nada fácil escribir sobre esta cara de Maradona porque soy un admirador de su buen futbol y la imagen del ídolo que todos reconocen en el pibe que salió del barro y a su manera se le plantó a los poderosos y reivindicó el orgullo argentino en cualquier parte del mundo.
Tengo que aclarar que lo que pretendo es nada más que opinar y contribuir si da el caso, a un debate necesario en el seno del pueblo sobre los ídolos en todas sus facetas, pero en particular sobre el tratamiento de Maradona.
Desde ya que busco humildemente, poner mi granito de arena para generar mayores conciencias criticas con un tratamiento cuidadoso para que este rico debate, necesario, no sea aprovechado por los que siempre odiaron a Maradona por sus cosas buenas y hoy buscan utilizar su lado oscuro para dividirnos. Estoy claro que bien tratado el tema contribuirá a cerrar el paso a estos siniestros enemigos declarado del pueblo.
No comparto que debamos hacer un análisis sesgado de Maradona y de los ídolos populares, vinculándolos solo a los hechos positivos o solo los deplorable. Detesto la soberbia de no meterse en el barro, evitando mezclarse con las impurezas de los sentimientos populares para sacar “conclusiones brillantes”. Cuando es precisamente, desde esas entrañas, de donde podemos extraer ideas más elaboradas que nos ayuden a parir nuevos y mejores ídolos populares que empoderen a la juventud y un pueblo que necesita de esperanzas para seguir adelante.
No acepto el egoísmo de “ponerme en la vereda del frente” con “mi verdad” para tener “mi conciencia en paz” dinamitando el necesario ejercicio del debate, sobre todo en tiempos donde hace tanta falta la interpelación democrática sobre la otra cara, la del tabú, el lado oscuro y hasta espantoso en una misma persona, en particular en ídolos como Maradona.
Sobre todo, y porque los varones cis somos interpelados por los tiempos históricos que corren, marcados por el #NiUnaMenos y la “marea verde”. Sobre todo, cuando las fuerzas y la lucha feminista han mostrado que los cambios revolucionarios son los necesarios frente a una estructura patriarcal, machista y misógina de la cual cada uno de los varones tenemos nuestra porción de responsabilidad como parte del problema. ¿Acaso, no es eso Maradona, en la dimensión que le cabe por ser uno de los ídolos más populares de la historia reciente?
Que mejor momento para interpelar a los ídolos. Que mejor momento para ser justos y hacerlos menos soberbios. Que mejor momento para vernos hacia adentro de nosotros mismos. Que mejor momento para que sea desde la vida del propio Maradona la que nos ayude a dar este necesario debate, sabiendo sostener en su justo lugar las epopeyas ganadas y las miserias adquiridas de esta sociedad putrefacta.
Por eso, es necesario el tiempo y las mejores condiciones para reflexionar y ser mejores, para hacerlo bien, para unirnos más y decir las cosas como son, aún en los queridos ídolos del pueblo. Y también para que nadie pueda aprovecharse del dolor para destruir las esperanzas de millones.
Yo creo que si podemos y sabemos abordar esta faceta tan dolorosa habremos dado otro salto en la conciencia y le habremos ganado a los que nos quieren estupidizar blandiendo a los ídolos como semidioses, inalcanzables e impolutos a los que debemos amar u odiar, pero en definitiva, amar.
En una sociedad que ha dado muestras de madurez, la muerte de un ídolo popular siempre conmueve al pueblo que lo abrazó y quiso por lo que dio y ayudó a su integridad contra los poderosos.
Maradona siempre estuvo y fue de los pocos deportistas que trascendió su disciplina, se vinculó con otras pero sobre todo incursionó fuera del deporte, en el contexto que influye en los cambios internos en este caso del ámbito del futbol. Hablaba de todo pero siempre desde un lugar en la sociedad, al lado de los más humildes..los desposeídos. Maradona no fue un rico que se vinculó con los pobres, fue un hijo del pueblo que se codeó con el poder y los ricos.
Pero no se olvidó de su origen en Fiorito y lo hizo saber a quien quisiera escuchar. Son innumerables los ejemplos de su solidaridad.
Maradona mostró descarnadamente por acción y omisión como es el mundo de la alta competencia y la basura que lo domina, con mafias vinculadas al poder de los monopolios y Estados. Una verdadera carnicería que lo marcó en varias oportunidades y para toda su vida como muestra de que no le perdonaron su éxito y sus imposturas contra los poderosos.
Maradona mostró muchas cosas de las que se ha escrito en decenas de idiomas.
Mostró que, más allá que fuera tan conocido en el mundo como el Che Guevara, no fue un revolucionario como él, al que tenía tatuado en su brazo y que él mismo decía “a este no le llego ni a los talones” ubicándose el mismo en un lugar en la historia.
Mostró que fue un padre qué pasó por diferentes etapas, cambiando cuando ese roce con el poder, las drogas y la vida fácil liberal lo llevaron por otro camino…ese de tener hijos no reconocidos, “porque había que cuidar apariencias” de algo que ya no era: un buen padre. Acciones muy “normales” en una sociedad patriarcal, aún trayéndole heridas a su familia que tuvieron que esconderla y hasta negarlas para no dañar “la imagen del ídolo”, heridas que como la porcelana rasgada que por afuera no se ve pero lleva la fragilidad que la quebrará tarde o temprano…y así fue.
Pero ese mismo ambiente patriarcal, liberal de la droga y la vida fácil fue la puerta de entrada al abuso de menores, amparándose en el poder que se ejerce desde el liderazgo cautivante de un ídolo popular.
Esos sentimientos encontrados los tuvo por ejemplo la joven cubana Mavys Álvarez “Yo era una niña. No tenía maldad ninguna. Él era un extranjero, un rico y se había fijado en mí. No podía decirle que no. Era un privilegio ser su novia»,pero siempre estuvo clara de lo que significaba estar “atada” al tobillo del ídolo y ni que hablar de ser abusada. ¿Acaso ella eligió entrar la droga y la vida fácil?.
Su familia que lo conoció a Maradona también fue atravesada desde un principio por esos mismos sentimientos encontrados. Conocían al ídolo y hasta tenían admiración pero ¿consentían una relación tan asimétrica con una persona de 40 con una niña de 16?. ¿No cuenta acaso Mavys que su madre lloraba atrás de la puerta mientras era abusada/violada?.





Ahora la defensa del ex entorno de Maradona en la causa por supuesta trata de personas, en la que Mavys Álvarez pidió ser querellante, utiliza fotos de la familia con el ídolo para tratar de desmentir que ella con 16 años estaba a la fuerza con el ídolo, ¿acaso esto no es moneda común en la justicia patriarcal?. El valiente relato de Mavys Álvarez que hizo en la televisión y días pasados en el juzgado, sostiene hechos en primera persona de abuso, violencia y trata extensible a su entorno directo. Su testimonio tiene partes desgarradoras y es a mi entender, una expresión necesaria que saca a la palestra lo que muchas han sufrido y que aún están calladas por temor o vergüenza.
Esos abusos de menores no sucedieron solo en este caso, sino con otras jóvenes que también fueron vistas en el establecimiento donde residía Maradona en Cuba donde hay relatos y pruebas gráficas al respecto. El entorno, en particular Carlos Ferro Vieira Guillermo Coppola, Mariano Israelit y Omar Suárez, eran los encargados de proveer de drogas y jóvenes.
Estos relatos sin duda nos deben interpelar para sumar a la necesaria reflexión sobre los ídolos…el ídolo. Ojo, la defensa de sus hijas, la de la familia “oficial”, también son para reflexionar y entender la dureza que significa aceptar muchas veces “lo inaceptable”. Las hijas y otros, hablan de ¿por qué Mavis Álvarez habla ahora que Diego no está para defenderse?. Pero es sabido que la víctima denuncia cuando puede y que es un proceso doloroso y que es allí cuando va transitando el camino de reparación
Esa interpelación muestra en forma descarnada cómo funciona el patriarcado, donde el macho “posee por derecho” a una adolecente menor de edad, cuidando que no sea público, con la complicidad del círculo íntimo.
Sin dudas que son hechos fuertes para los que admiramos al ídolo de la cancha y la rebeldía, pero no es negando el debate o “cancelando a Maradona” como vamos a avanzar, sino tratando de mostrar la esencia de cómo funciona el sistema y como se apodera de nuevos “reproductores” en un proceso de involución que llevan adelante las violencias patriarcal en determinadas dimensiones.
Este es el lado más oscuro del ídolo popular. Ese que lo hace no popular o antipopular.
Pero ¿una persona puede ser esto y lo otro al mismo tiempo? Hasta lo que conozco, solo en los casos donde no se transformó en antagónico, puede algo/alguien mantener por determinado tiempo cuestiones encontradas, pero indefectiblemente debe haber una definición, pero requiere en ciertos casos cambios internos para comenzar a transformarse, a deconstruirse para empuñar herramientas que lleven a dejar de ser lo que era. Y requiere por esto, abandonar entornos y lugares comunes que lo llevaron a ese lugar.
“Yo me equivoqué y pagué…pero la pelota no se mancha” afirmó Maradona refiriéndose a su vida en las drogas..eso lo hizo más gigante a los ojos del pueblo. Pero solo decirlo y reconocerlo, no alcanzó para la necesaria profilaxis porque el grado de dependencia sin dudas requería otro tipo de ayuda, y porque ese reconocimiento público no incluyó reconocer los hijos de manera voluntaria, ni dejo de ejercer violencias hacia las mujeres, sino que siguió rodeándose de los bufones que necesitaría sin descanso..aquellos que no le dejaban que le falte ninguno de los “pecados capitales”. Esos que también se aprovecharon de sus riquezas y negocios.
NI OLVIDO NI PERDÓN
¿Quién puede olvidar lo que Maradona le dio al pueblo dentro y en innumerables veces fuera de la cancha? El regocijo de la plasticidad de sus gambetas era compatible con lo que sentíamos cuando se les plantaba a los poderosos, llenándonos de orgullo y satisfacción. ¡Su contundencia llenaba nuestros corazones!

Lo poco o mucho que nos llegaba de su otra faceta, la de la droga, los abusos y otras variantes de la vida liberal que muchas veces nos golpeaba y muchas lo relativizamos o directamente negábamos porque sabíamos que desdibujaba esa imagen impoluta.
Ni una cosa ni la otra podemos olvidar, ni la otra podemos perdonar.
Ha pasado un año de la muerte de Maradona, fue impactante ver a miles de jóvenes varones y mujeres llorarlo en el velatorio en la Plaza de Mayo y en todo el país. Esos jóvenes no están equivocados en sus sentimientos, son nobles porque lo aman como ídolo y como jóvenes, muchxs también rechazan la violencia, los abusos y vejámenes a las pibas, venga de quien venga. Por eso que la gran tarea no es “cancelar a Maradona” o endiosarlo, sino ir cambiando el modo de ver los actos sociales con una mirada crítica y transformadora.
Si para miles debe dejar de ser el ídolo por estos actos, es pura y exclusiva responsabilidad de Maradona como expresión de esta sociedad patriarcal, y estaría bien que así sea, como también lo es que siga siendo el ídolo de miles que lo siguen sosteniendo aun con sus aspectos antagónicos.
¿Quién es el dueño de decir que se clausuran los procesos de conocimientos y aprendizajes?; ¿Podremos convivir los que tratamos de ver todo los aspectos y reivindicamos el proceso de cambios y análisis con otrxs que no lo ven así? Sí, yo creo que sí.
De esta manera podemos interpelar a los ídolos populares para que sean más terrenales donde unos seguirán siendo referentes aún con sus errores y otros dejaran de serlo, buscando acortar la distancia entre los ídolos/referentes y el modo de vida y las decisiones colectivas como motor de los cambios revolucionarios para que nazcan los hombres, mujeres y diversidades nuevxs en otra sociedad más justa, donde superaremos muchas injusticias y vejámenes que nos arroja en la cara esta sociedad patriarcal a la que pretenden emparchar para seguir oprimiendo.
Gustavo Funes




















