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“Realmente esto era algo que se sabía”

Entrevistamos a Magdalena Magnelli, estudiante de Medicina y protagonista de una denuncia pública ante un docente acosador que trascendió a los medios televisivos.

“Usted es un profesional reconocido en todo el país, pero me costó mucho concentrarme en el contenido de lo que dijo, usted tiene varios antecedentes, una de mis mejores amigas fue acosada por usted. En diciembre junté más de 15 testimonios de chicas desde 1998 hasta acá, algunas ya profesionales y futuras colegas. Entonces me parece que está bueno que todos a la hora de aplaudir un contenido, sepamos de qué se trata. Ahora la pregunta apunta a si usted va a estar dispuesto a ponerse a disposición de estas chicas para poder ver de qué se trató”, le dijo frontalmente la estudiante Magdalena Magnelli al profesor Rodolfo Rothlin. Sucedió cuando Magui iba a cursar Fármaco. Pero se encontró con que uno de los invitados para la clase inaugural era este profesor, quién había acosado a su mejor amiga y a otras estudiantes en reiteradas oportunidades.

Magui, que integra La Corriente-Cs. Médicas y es parte de la actual conducción del Centro de Estudiantes, esperó a que el profesor terminara y entonces lo interpeló. Pausada pero decidida. El video entonces se viralizó y llegó a muchos medios masivos que la contactaron para difundir la noticia. Y comenzaron a llegarle más y más denuncias de acoso por parte de esta “eminencia” de la farmacología, desde 1983. Vamos! conversó con Magui sobre este momento, inesperado y esperado a la vez.

–¿Esperabas encontrarte al docente acosador en el curso?

–No, yo no sabía. En 2015, cuando mi amiga se anima a contar lo que había pasado con este profesor, armamos una página anónima. Porque sabíamos el poder que él tenía, para escracharlo por facebook. A partir de ahí armamos un petitorio y nos empezaron a escribir chicas, lo que les había pasado. Pero pocos testimonios. Quizás no se animaban a hacer la denuncia, realmente era muy adversa la situación para ir a hacer una denuncia a una persona con tanto poder. Porque él no es que tiene sólo poder en la cátedra, sino que también tiene poder en la facultad y en la UBA. Él fue consejero superior de la Universidad. Y además, al ser médico reconocido en todo el país, e incluso en la farmacología es muy conocido. Tiene libros, está muy metido en lo que es el manejo de los laboratorios privados, etc. Entonces denunciar a una persona así era muy difícil para una mujer ir sola, o entre tres, cuatro personas sin un contexto social, un movimiento de mujeres que hoy muestra otro contexto.

–¿Cómo ayudó el nuevo contexto en las denuncias?

–El año pasado, cuando fue la denuncia del colectivo de Actrices y de Thelma Fardín, muchas mujeres nos volvimos a replantear un montón de situaciones y se nos volvieron a pasar un montón de situaciones que vivimos en nuestra vida. Y nos escribieron un par de chicas más, preguntando que había pasado o contando lo que les había pasado con ese profesor. Buscamos más testimonios. Y terminamos juntando quince testimonios. Pensamos que él estaba jubilado. Por eso empezamos a averiguar para hacer una denuncia penal. Se vinieron las vacaciones y quedamos que a la vuelta íbamos a volver a ver este tema, consultar con una abogada y reverlo. Yo llegué el lunes de Ushuaia y el martes, que voy a cursar mi primera clase de Fármaco, me encuentro con que esta persona estaba dando una clase inaugural. Fue uno de los oradores en la clase inaugural.

–¿Qué hiciste cuando lo viste?

–Cuando yo entré, él no estaba. Apareció al final. Cuando empezó a hablar me di cuenta que era él y le escribí a mi amiga. Y le conté que estaba ahí. Ella me dijo que no lo podía creer, yo tampoco. Ella me dijo que estaba temblando. Entonces sentí que tenía que decirle algo porque no podía ver que él estuviera ahí tan impunemente hablando de su trayectoria en la farmacología y cómo se había codeado con premios Nobel, esas cosas y todos mirando muy atentos. Y yo estaba pensando en todos los testimonios que yo había escuchado. Entonces me pareció que, si no se presentaba en ese momento, era una oportunidad que ya no iba a volver a tener para poder denunciarlo y que efectivamente esto se corte. Si yo no lo hacía en público, no iba a haber otra forma de poder hacerlo y que él tuviera que responder. Y que la facultad tuviera que tomar una medida concreta. Y ahora viendo esto, no solo la facultad, también tendría que ver afuera de la facultad porque realmente son hechos muy graves los que se denuncian.

–¿Cómo recibió la denuncia el resto del curso?

–Cuando él termina de dar su explicación, lo corta otro profesor y dice que estaba bien que se plantee pero que era momento que se terminara el debate. Y ahí cuando se terminó yo me quedé sentada y se empezaron a acercar varios compañeros y compañeras a abrazarme o darme su apoyo. Y me puse a llorar. Me sentí bastante acompañada y eso me permitió bajar la tensión que había vivido en esos diez minutos que habían pasado que fueron muy intensos. La verdad que fue muy bueno sentirme acompañada porque no pensé que iba pasar después, pero podía haber pasado que se fueran todos como si nada y yo sentirme sola. O lo que pasó finalmente, que recibí mucho apoyo y realmente el que se fue cabizbajo fue él. Después vi que empezó a circular una captura de pantalla por WhatsApp diciendo lo que había pasado: “una mina que hizo tal cosa…” y lo empezaron a compartir. Yo tenía todo el video, un compañero me ayudó para subirlo y ahí lo empezamos a hacer circular. Empecé a recibir mucho apoyo y gente que estaba sorprendida de lo que había pasado. Realmente esto era algo que se sabía, todos los sabíamos. Cuando alguien te decía: “me anoté en la cátedra tres”, era “ah, la cátedra del acosador”. No sé cómo pasaron tantos años, y esto no pasó antes. Estaba tapadísimo…

–¿Qué te dijo tu amiga después de que grabaste el video?

–Ella dijo que sintió que se hizo en cierta forma justicia. Estaba muy agradecida. Es muy zarpado. Realmente las chicas cuando viven estas cosas se sienten muy solas, y ella en el momento se sintió muy sola. Aunque todos sus conocidos la acompañaron, el hecho de saber que el tipo seguía ahí… y ahora ella sintió que se hizo justicia y estaba agradecida. Ella igual también forma parte del movimiento de mujeres, va a las marchas, participa activamente. Pero quizás nunca tuvo la oportunidad de estar en la misma situación que yo de poder confrontarlo. Y también me pasó que me escribieron otras chicas que les habían pasado cosas similares con otros docentes en la facultad, y me dijeron: “A mí me pasó con tal docente y sentí cuando le dijiste eso que se lo decías al docente que me lo hizo a mí también”. Como que sentían que también había hecho justicia por ellas en cierta forma, que es lo que yo sentí cuando dije esto de “por las pibas”. Me refería a todas las que vivieron situaciones parecidas. Ellas sintieron que quizás yo pude decir lo que ellas hubieran querido decir también. Y el hecho de que se viralizara tanto y se supiera públicamente creo que es algo que puede servir para que otras chicas se animen en sus lugares, se sientan acompañadas y se animen a organizarse, que eso también es algo importante. Yo si no hubiera venido militando tantos años, organizándome, yendo a los Encuentros de Mujeres, o haber conocido otras experiencias en el Nacional Buenos Aires, en el Pelle, donde las pibas se plantaron contra este tipo de situaciones, y no hubiera un movimiento de mujeres que a mí me respaldara a la hora de decir esto. Como te decía, venimos del 8M, de la lucha por el aborto, y las cosas están cambiando. Por lo menos lo que es el apoyo de las mujeres, de la sociedad en general. Y si bien hay comentarios que te dicen: “¿Por qué no denunciaron antes?”, la verdad que son los menos. Y yo tengo seguridad de lo que estoy denunciando y sé que esto va en camino de los cambios que queremos lograr.

–¿Reunieron más casos?

–Ahora a partir de que se empezó a mediatizar y se viralizó me siguieron llegando testimonios. El primero que tenemos es del ‘83 y el último del 2015, que es el de mi amiga. Son 22 testimonios en 34 años. Ésos son solo los que se contactaron conmigo, pero sé que hay más gente. Lo que pasa es que ahora como se sabe tanto, la gente se siente más en confianza de poder acercarse y decírmelo. A parte, como se sabe mi nombre, ya saben a quién recurrir.

–¿Cómo sigue el tema dentro de la UBA?

–La UBA sacó un comunicado desvinculándose, diciendo que él ya no formaba parte de la universidad. Pero él seguía teniendo un rol activo en la vida universitaria. Iba a la facultad, tomaba concursos docentes, de hecho fue invitado a esta charla. Figura todavía en la lista de profesores del Consejo Departamental de la facultad. Ahora lo que dijo la facultad es que iba a abrir un sumario administrativo a este profesor para esclarecer lo que había pasado y que quedan a disposición de las estudiantes. Hay un protocolo, que estaría bueno que se cumpliera, y lo que resta es que terminemos de definir con las afectadas como ir a hacer las denuncias. Había algunas que estaban dudosas pero con todo esto están bastante definidas a querer ir a hacer el descargo en la facultad, para formalizar. Hay que ver después que camino toma. Si aparte tendría que tomar un curso legal por fuera de la facultad también.

–¿Qué rol toma el centro de estudiantes?

–Entre las organizaciones de la facultad esto se viene denunciando hace años. Pero el centro de estudiantes que teníamos tenía vínculos con las autoridades, entre ellos con él. No venía tomando estos reclamos, de hecho no venía tomando ningún tipo de reclamo de acoso o de abuso dentro de la facultad. Pero el año pasado, en un frente con distintas organizaciones de la facultad, pudimos recuperar el centro de estudiantes y se empezaron a plantear todas estas cosas. Cosas que se venían haciendo por fuera del Centro se empezaron a hacer desde el Centro, como la Comisión de Géneros, desde la cual ahora se está canalizando toda la organización de este tema para acompañar a las chicas a hacer la denuncia. Y también aprovechar estos casos para desarrollar una encuesta o una invitación a que estos temas se empiecen a plantear con el resto de los docentes. Porque en mi facultad es algo que pasa mucho. En la medicina en general. Hay mucho acoso en la facultad, los docentes a veces se la agarran o con los extranjeros, o hay acoso sexual de ayudantes a estudiantes. O de profesores. O en las residencias pasa mucho. La idea es aprovechar para abordar eso y desde el centro de estudiantes es lo que estamos queriendo hacer.


Testimonio:

“Me recibió en su oficina, sacó mi examen. Le mostré mi punto con respecto a una corrección con la cual no estaba de acuerdo y recuerdo que se sonrió y me dijo: ‘Tenes razón, podría ser correcta’. Me acuerdo la emoción del momento, pensaba que podía zafar de rendir recuperatorio… A continuación se inclinó hacia mí, me miró fijo y me dijo: ‘Podemos rever la nota si vos querés, te pones cómoda y seguimos charlando acá u otro día’. Me invadieron las náuseas y repulsión. Me paré agarré mi cartera y le dije ‘no gracias’, con un nudo en la garganta. Salí de ahí llorando.”

Una de las denuncias recogidas.

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