El macrismo impulsa la aprobación de una ley de empleo que, bajo el argumento de incentivar la contratación de jóvenes trabajadores, reduce las contribuciones patronales e incentiva el despido de trabajadores con antigüedad a cambio de contratar jóvenes con salarios más bajos. El proyecto del gobierno crea “un nuevo régimen de empleo que establece exenciones e incentivos para los empleadores que incorporen a trabajadores con menos de tres años de experiencia en el mercado laboral formal, y con edades entre 18 y 24 años en todo el país”.
Según el proyecto, los empleadores que incorporen nuevos trabajadores bajo este régimen estarán exentos del pago de hasta el 100% de las contribuciones patronales. Sin embargo, los beneficios definidos tienen como tope el valor equivalente a una vez y media el Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM): hoy en $7.560. Propician así el cambio de empleados con salarios más altos por empleados con salarios más bajos, de hasta $11.340 brutos o $9.412 netos (calculado como 1,5 veces el SMVM). También impulsa el blanqueo de trabajadores en negro condonando la deuda de hasta 5 años de aportes patronales a las empresas.
El “recambio” de trabajadores antiguos con más derechos por nuevos con menos derechos tiene como límite –que en realidad en estas condiciones es un incentivo– que los nuevos contratados sean más que los viejos despedidos: la empresa “podrá acceder al beneficio si se demuestra que la planta está en crecimiento”, señala el Ministerio de Trabajo.
Además, según lo presentado en abril en el Congreso, el proyecto no sólo reintroduce la política de reducción a las contribuciones patronales aplicada en el pasado sino que, además de este beneficio, ahora el Estado ofrecerá a las empresas –entre ellas los grandes monopolios– una transferencia monetaria directa en calidad de subsidio al salario del trabajador.
Ahora el Ejecutivo volvió a la carga para lograr su aprobación, y para ello debe acordar con el bloque del Frente Renovador liderado por Sergio Massa. Éstos no se han opuesto de plano pero han introducido modificaciones. Algunas son aún más retrógradas que el propio oficialismo, como bajar incluso más la edad de los 18 a los 16 años. Esto ha desatado una fuerte interna en el seno del FR entre el ala sindical y la empresarial. La CGT se opuso en general al proyecto con el argumento de “el abaratamiento de un sector de la población como señuelo para que se consiga empleo”. La ley impulsada por la Rosada es muy similar al Plan Nacional de Primer Empleo para jóvenes de entre 18 y 25 años que Massa presentó el año pasado durante la campaña electoral y que está basado en el Programa Primer Paso aplicado en Córdoba.
Uno de los principales objetivos oficiales es “bajar el costo del empleo”, tal como lo reconoció a fines de agosto el ministro de Producción, Francisco Cabrera, ante empresarios invitados al Council of Americas.
En tanto, el presidente afirmó que el proyecto de Primer Empleo, la ley Pyme y la ley de ART responden a la necesidad de “generar trabajo de calidad para reducir la pobreza”. Mintiendo ya que lo que sucede con este nada novedoso plan para beneficiar aun más a los monopolios y grandes cadena de supermercados es que ha crecido la flexibilización, bajando justamente el costo laboral sin bajar la desocupación.
Marche un Big Macri
El primer convenio puesto en marcha luego de que se presentara el proyecto en abril fue entre el Ministerio de Trabajo y Mc Donalds. Firmado el 12 de mayo, propone “la creación de 5.000 puestos de trabajo para jóvenes de entre 18 y 23 años”. Al respecto, el jefe de Gabinete Marcos Peña al firmar el convenio destacó que la iniciativa se enmarca justamente en el “espíritu” del proyecto de ley de primer empleado enviado al Congreso.
¿De qué se trata? De 5.000 jóvenes que serán tomados por Mc Donalds en “un proceso de prueba de 30 horas semanales con prácticas formativas y laborales reales en un ambiente de trabajo efectivo” –así fue informado en el comunicado–. Es decir, seis horas diarias de trabajo a cambio de 4.500 pesos mensuales, obra social y… ¡un certificado de capacitación laboral!
Flexibilización laboral, reducción del “costo argentino”, salarios más baratos en dólares, esas son las recetas del macrismo con las que pretende atraer la “lluvia de inversiones” imperialistas. Y bajar la inflación achicando el mercado interno en base a la caída del poder de compra de los asalariados. Así, la perspectiva es más saqueo y superexplotación. Como se puede ver, el plan maestro del gobierno es golpear brutalmente a los trabajadores, en particular a los jóvenes, incorporándolos al mercado laboral como prenda de cambio para la flexibilización laboral. Junto con esto también avanza en el ataque a la legislación laboral y la persecución a los dirigentes y gremios que se ponen al frente de la lucha. El parlamento será una vez más un escenario para las trenzas contra el movimiento obrero. ¡El paro y la calle es el lugar para pararlos!




















