La guerra imperialista, la inflación y la luchas sacuden a Europa
Estas fueron las consignas que sonaron en las casi 150 concentraciones populares que se dieron el 18 de octubre en toda Francia. Esta vez sindicatos y estudiantes se unieron en la calle exigiendo además aumentos salariales –actualmente el salario mínimo en Francia es de € 1700 y exigen que llegue a los € 2000-. Estas manifestaciones se suman a un paro de ya tres semanas de duración llevado adelante por los trabajadores de la petrolera Total Energy, la refinería más importante del país, quienes exigen un 10% de aumento salarial para evitar que los salarios pierdan contra la inflación. Cabe recordar que para septiembre de 2022 la misma alcanzó un 5,6 % interanual con un incremento de casi un 18 % en los precios de la energía. Además, la izquierda protagonizó, el domingo 14, una masiva manifestación de alrededor de 140.000 personas donde se exigió el congelamiento de precios de la energía y alimentos, y también el reclamo ambiental con el pedido del cambio a energías renovables. El Gobierno de Macrón respondió con represión en las calles y la amenaza de aprobar el presupuesto 2023 por decreto debido a que ya no tiene la mayoría absoluta en el senado.
Cunde el temor entre la dirigencia europea respecto a que estas masivas movilizaciones sean la chispa de una llama que recorra Europa. Nuevamente, el pueblo en las calles es la respuesta frente a la crisis y la falta de autonomía.
“los echamos a todos y reconstruimos todo mejor!” y “Todos los precios aumentan pero nuestros salarios no! Revalorización” consignas en la marcha del domingo.
Jean Luc Melenchon y la izquierda capitalizan
Una coalición de izquierdas es hoy la mayor oposición al oficialismo de Macrón: la Nueva Unión Popular Ecológica y Social (NUPES), cuyo líder es Jean Luc Melenchon. Esta alianza está formada por los partidos Francia Insumisa, el Partido Socialista, el Partido Ecologista y el Partido Comunista. Vienen de ganar, en Julio de este año, la mayor cantidad de bancas para la oposición en las elecciones legislativas, quedando apenas por detrás de los números obtenidos por el oficialismo, quien perdió, en esas elecciones, la mayoría absoluta que venía teniendo en las cámaras. En declaraciones a un medio español, Melenchon dijo respecto de esta coalición “Hoy día no queda nadie [de izquierda] fuera de esta alianza, hasta forman parte los trotskistas, señal de que realmente nadie quedó afuera […] nuestro objetivo es sumar a los sectores que falten y generar un gran frente popular”. Preguntado sobre cuál era la situación respecto a los sindicatos que encabezan los paros en Francia, Melenchon dijo que “Los franceses hoy vivimos una situación como nunca: la izquierda está unida y los sindicatos muy desunidos”. Además, realzó el valor de las medidas de fuerza sindicales en un contexto donde “es muy difícil hacer paros hoy en día porque los salarios que se pierden en día de huelga son muy importantes en un contexto de salarios muy bajos”. Por último, destacó que estas movilizaciones y paro son un punto de partida y que entre los distintos actores se están organizando los pasos a seguir. Al respecto, destacó algunos horizontes claves en el futuro cercano: en noviembre se abre el proceso de la negociación salarial obligatoria para todas las ramas de producción francesa. El 15 de noviembre comienza la ayuda estatal para compensar el aumento de precios en los combustibles. Y por último, el gobierno de Macrón planea una reforma donde se aumentaría la edad para acceder al beneficio jubilatorio. En estos puntos Melenchon considera que “tenemos un papel muy particular y no podemos quedarnos de brazos cruzados”.
Se acerca el invierno y los pueblos dicen basta
La guerra en Ucrania empieza a hacerse sentir frente a la llegada del invierno en el continente europeo. Las poblaciones ven a una dirigencia sumisa que responde a los intereses estadounidenses. Mientras nadie puede garantizar la energía suficiente para sobrevivir el invierno, se realiza un ataque terrorista al megaproyecto del gasoducto Nord Stream 1 y 2, capaz de ofrecer gas suficiente para cubrir la demanda de toda Europa a un precio hasta tres veces menor que el importado desde Estados Unidos. Francia se anota como la primera nación en hacer una contundente muestra de fuerza de un pueblo que no está dispuesto a la resignación, el hambre, el frío ni a profundizar la debacle del cambio climático.
En el Reino Unido Mientras estalla la crisis política con la renuncia de la primera ministra Liz Truss luego de 45 días en el poder.
Las razones de fondo no son otras que las que recorren a los principales países de Europa azotados por la alta inflación, escasez de alimentos y bienes que se han encarecido producto de la guerra y la recesión que asoma.
El Reino Unido paga además, al retirarse de la Unión Europea, el boicot, los altos costos y su dependencia energética y de materias primas para la industria y el comercio. El estallido de la crisis política hay que buscarlo en el paquete económico de corto plazo, que incluye recortes brutales al gasto público, sin explicar financiamiento de más de 45 millones de libras. Días atrás la primera ministra echó al secretario del tesoro Tom Soller y le prohibió publicar a la oficina del tesoro los datos del paquete económico. Inglaterra arrastra una inflación del 10,1% anual, la economía cayó 0,3% en agosto y el salario real no crece hace más de 10 años. Los bancos de comida se duplicaron del 2014 a la actualidad. (2014 abarcaba a 1 millón de personas, hoy a 2 millones). Se recortaron y falta financiación de los servicios esenciales de salud pública, hay más de 7 millones de personas esperando para atenderse. Faltan empleadxs y caen los salarios en esa área.
A diferencia de otros países de la unión, la economía inglesa no llegó a cifras pre-pandemia. Es el segundo país más desigual (después de EEUU) en el G7.
Esta realidad la podemos ver en Alemania, golpeada por la crisis energética y la falta de recursos básicos para la producción y la población. Los sectores asalariados y populares son castigados por la creciente inflación que afecta los salarios.
En España los sectores de la salud, sindicatos y centrales se levantan contra la ola de recortes y bajos salarios en Madrid y las principales ciudades de ese país.

Esta realidad va creciendo desde abajo, donde se plantean salidas alternativas a ls derecha y el fascismo que crece en grandes sectores de la población. En gran parte alimentadas por el fracaso de las “saldas intermedias” o “progresistas” que terminan aplicando ajustes o recetas del FMI, traicionando los programas electorales, y el papel de los medios de comunicación como un factor de poder fundamental para cimentar las opciones reaccionarias en varios países. Son los que “marcan el compás” mediático de los Estados en la guerra imperialista mientras pretenden tapar el creciente descontento y luchas que como en Francia, va creciendo y es imposible ocultarla. Los países de la Unión arrastran a la guerra imperialista a los pueblos, quienes van viendo que son carne de cañón de la OTAN comandada por los EEUU.
El fascismo avanza, y se presenta como una alternativa guerrerista para millones que han caído en la desesperanza o la desesperación. Pero es sabido que tras su manto de renovación, ocultan su verdadero rostro sanguinario con los pobres, inmigrantes y asalariados. Europa ya vivió dolorosamente ese pasado!
Pero entrañas de la misma película emerge también la contracara, la lógica de los pueblos que se hace escuchar de nuevo en medio del peligro de una tercera guerra mundial. Esa lógica indica que el centro está en la lucha y en dar vuelta la tortilla para que no sean los pueblos los que paguen las consecuencias. La misma cruda y dura realidad sucedió en el pasado, donde se forjaron los elementos conscientes que enfrentaron al fascismo y la guerra imperialista. No todo está perdido!




















