En la ciudad más austral, unas 180 familias se sostienen con la producción de Renacer, una cooperativa metalúrgica situada en el predio que antes pertenecía a Aurora Grundig. Hoy, tras más de una década de haber sido recuperada y puesta en producción por los trabajadores, en Renacer –y en toda la isla– se vuelve a sentir la falta de trabajo. En Tierra del Fuego, de 13.800 empleos registrados en diciembre de 2015, pasaron a haber 7.500 en diciembre de 2016. Y cada uno de estos puestos implica indirectamente la pérdida de otros dos empleos más. En Renacer, el salario de las operarias y los operarios se ha reducido a la mitad. Esta isla, que ha aumentado exponencialmente su población a partir de la promoción industrial y beneficios para el establecimiento, vive hoy el proceso inverso: el de familias que se van definitivamente de la isla. Sólo entre diciembre y enero se registraron quinientas mudanzas. Sobre esta situación, desde Vamos! conversamos con Mónica Acosta, presidenta de la cooperativa.
–¿Qué consecuencias viene trayendo la política económica del gobierno nacional?
–Lo que más impactó en la provincia fue la apertura de importaciones. A partir de la apertura de importaciones, la eliminación de aranceles terminó impactando mucho más. A eso sumale que el mercado interno no se reanima, los tarifazos, el que no haya un control específico sobre las tasas de interés sin control de los bancos… A todo ese combo de medidas económicas agregale que hubo determinados productos, como por ejemplo las computadoras, con arancel cero. Obviamente, el impacto se hizo sentir con varios cierres, suspensiones y reducción en todas, salvo en nuestra cooperativa Renacer. La UOM dice que hubo 6.800 puestos de trabajo menos, yo pienso que son más… Solamente en Newsam despidieron 1.800 en Ushuaia.
–¿Cómo se expresa esta situación en Renacer?
–Nosotros el año pasado tuvimos, a pesar de todo, uno de los mejores años de la cooperativa. El año pasado fabricábamos entre plastería, microondas, aspiradoras y televisores, mil electrodomésticos por día, que hacían un total de 23.500 al mes. Por lo general siempre trabajábamos los sábados. Por ahí agregábamos un par de horitas extras porque teníamos realmente mucho trabajo, y en 6 horas de trabajo ganábamos 20 mil pesos. Para nosotros era un montón porque veníamos de muchos años de precariedad. Pero este año con el impacto de todas estas medidas pasamos a la no renovación de contratos que teníamos. Los trabajos a fasón no se renovaron hasta el momento. Se nos cayó la producción de aspiradoras producto de que prefirieron traerlas de afuera y no fabricarla, que es una retracción de más del 40% de nuestra facturación. Y estamos fabricando 8 mil electrodomésticos por mes, que es el equivalente a diez días de trabajo. Nada más que nosotros trabajamos menos horas, pero nuestro salario ahora ronda los 9 mil pesos.
Tuvimos que recurrir al pedido de subsidio al Ministerio de Trabajo. Porque recién ahora nos hicieron pedidos por algunos televisores, dado que el año que viene que va a ser el Mundial. Nos encontramos con que varias empresas chicas nos están pidiendo productos, entre ellas la cooperativa obrera de Bahía Blanca, y otras firmas chicas. Y vamos a ir armando así, un pucho con cada una para ver si por lo menos el segundo semestre nos encuentra con un poco más de trabajo. El tema es que vamos a depender muchísimo de una solicitud de crédito al banco provincial. Porque hemos decidido que no vamos a tomar préstamos del Santander.
–¿Cómo viven con 9 mil pesos?
–Estamos repartiendo una canasta de pobreza. Por eso tuvimos que acudir al Ministerio de Trabajo. El beneficio que se nos otorgó fue un subsidio de 4 mil pesos por mes. Pero ahora se termina. Ya pedimos la renovación de esta ayuda, pero obviamente es una decisión política de hacerlo o no.
–¿Qué opinás sobre la reconversión que propagandiza el gobierno?
–Hablan mucho de reconversiones de todo tipo que va desde automotrices hasta turismo pero el mercado no se mueve. La industria electrónica no tiene ni similitud la reconversión con la autopartista. Tampoco la capacitación de muchos de nosotros, que ya estamos años trabajando en la electrónica. Pero no solamente desde el planteo en sí sino desde la práctica concreta. A vos te anuncian una reconversión en el marco en dónde a los trabajadores de la General Motors le dan una suspensión de seis meses. Ni hablar las perspectivas que tenemos hoy como fábrica recuperada.
–¿Cómo se ha ubicado el gobierno provincial ante esta política nacional?
–Ellos tienen una relación con Frigerio puntualmente, que en su momento fue un empleado de la Casa de Tierra del Fuego en los años que Carlos Manfredotti fue gobernador, a los fines del ‘90. Y al pueblo le venían diciendo la teoría del mal menor. La gobernadora, cuando asumió, es la que llevó adelante todo el paquete de ajuste: con impuestos, rebajas salariales, tocando la previsión social de los jubilados para transferir la Caja de Jubilación estatal a la ANSES, y una serie de cosas más. Tierra del Fuego siempre tuvo un cierto beneficio en cobrar el 82% móvil durante muchísimos años por la zona. Hoy ya no la tiene. Frente al tema de las fábricas pensaron que nadie se iba a atrever a denunciar, porque fueron todos cómplices en alguna época dentro del proyecto del FpV. Porque la precariedad laboral la denunciamos nosotros en los años del kirchnerismo, como por ejemplo que el 70% de los trabajadores en los parques industriales era contratado. Hubo una cantidad de fuerzas que son las que apoyaron a Bertone a subir al gobierno, entre el FpV, Forja, el MPN, todas esas fuerzas contribuyeron a que Bertone sea actualmente gobernadora. Entonces ella pensó que iba a tener banca para que ningún conflicto social se le dispare en la provincia. Pero se desató el conflicto primero de los estatales contra el ajuste y las exoneraciones a los docentes. Y ahora se suma que en la parte de privados no contaban con que Oscar Martínez iba a salir a luchar en Río Grande. Así se termina evidenciando que somos la provincia con el mayor índice de desocupación.
–¿Qué proponen en relación a la producción?
–Nosotros le hemos dicho al Ejecutivo provincial que tiene que haber una postura clara para impedir la apertura de importaciones, que esa es la bisagra fundamental. Porque es mentira que permitiendo arancel cero los electrónicos en nuestro país van a salir un 50% más barato o como en Chile. Para bajar los precios hay que intervenir dentro de la cadena de valor, quitarnos presión fiscal, intervención en los fletes marítimos, en los negocios de dos o tres que monopolizan todo… Planteamos tarifarias diferenciadas para pequeños y medianos productores en relación al tema de servicios provinciales y municipales. El flete marítimo es fundamental dentro de la cadena de valor. Traer un contenedor desde China te cuesta 8.500 dólares. Pero el paso obligado es hacer un trasbordo en Buenos Aires; y el tramo China-Buenos Aires son 2.500 dólares y el tramo Buenos Ushuaia son 6.000. Solamente dos navieras monopolizan el trayecto de Buenos Aires a Ushuaia. Cambiar el tema de las rutas marítimas es fundamental. Hay que ir en el camino de la industrialización, de la sustitución de importaciones, de generar mayor valor agregado, de reflotar industrias que están alicaídas como la del plástico, por ejemplo.
–¿Cómo ven el intento de desalojo del Bahuen administrado por los trabajadores?
–Le enviamos nuestro apoyo y le planteamos la posibilidad de armar un encuentro con las fábricas recuperadas. El 14 [ante el intento de desalojo] vamos a ir obviamente en solidaridad para allá. A partir de eso nos interesa promover acciones juntos para ver si gran parte de la agenda de lo que necesitan las recuperadas la podemos llegar a imponer en los lugares donde estamos. Porque falta abordar una cuestión más nacional en relación a las recuperadas.
–¿Por qué se dice que Tierra del Fuego es estratégica?
–La isla posee el famoso estrecho de Magallanes, que es el segundo paso oceánico después de Panamá. Es una zona estratégica en cuanto a que es la puerta a la Antártida, Islas Malvinas y demás. La Ley de Promoción Industrial, que data de 1972, es una forma de promover el desarrollo industrial para poblar la isla. Así fue, porque las fábricas son las que verdaderamente traen aparejado el arraigo de las familias. Y no solamente defendemos nuestros proyectos de vida, después de tantos años, sino que también hay una defensa irrestricta de la soberanía.




















