Hay que enfrentarlos y derrotarlos con un rumbo popular

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En las calles y en las urnas el 14/11 es con Tod☀s

Se niegan al congelamiento de precios, exprimen con la deuda, usurpan las tierras y montan operaciones destituyentes.

AEA (Asociación Empresaria Argentina) que aglutina a lo más granado de los monopolios en el país, sacó un duro comunicado al conocerse la noticia del congelamiento de precios dispuesto por la Secretaria de Comercio frente al fracaso del acuerdo con estas empresas para congelar los precios de más de 1400 productos hasta el 7 de enero. A la par la Cámara de Comercio de EEUU en Argentina (AmCham) emitió un comunicado calificando la medida como una “bomba de tiempo”.

Los que si accedieron al congelamiento de precios fueron las numerosas empresas “pisadas” por estos monopolios, muchas de ellas Pymes y Cooperativas industriales.

De nuevo estamos frente a una medida de mediano peso con fecha de caducidad (dos meses), pero que beneficiará a la mesa de los sectores más necesitados de país. Los monopolios pueden absorber casi no tocando su tasa de ganancia, pero de igual manera declaran la guerra, no acatan el congelamiento y desafían con el desabastecimiento. El antagonismo vuelve cada vez que hay medidas que ayudan a los sectores más castigados y tocan intereses de los sectores que controlan la producción y comercio de alimentos y bienes que consume el pueblo. Lo mismo ocurrió con el tratamiento de la Ley de Etiquetado: anteriormente el lobby de los monopolios buscó hacer caer la sesión en diputados, aunque esta vez no lo pudo lograr y salió aprobada por amplia mayoría.

La confrontación abierta desnuda una realidad donde se muestra descarnadamente una economía controlada por un puñado de monopolios, bancos y latifundistas, que mientras no cambie de manos sobre el control de los bienes y servicios, el comercio exterior y el control de cambios, no habrá soberanía de ningún tipo.

Cuando se habla del “Estado Presente”, se mira solo a las emergencias o cuestiones colaterales que no afectan estos intereses. La verdadera presencia del Estado debe estar en estas cuestiones estructurales para el despegue de la economía en beneficio a las grandes mayorías.

El MPL (Movimiento Popular Liberación) propone 12 puntos económicos para emprender un rumbo popular, entre ellos se destaca el “congelamiento de precios de alimentos y bienes,con control estatal sobre toda la cadena de producción, transporte y comercialización de alimentos y bienes. Quita del IVA a los productos de primera necesidad. Ferias y mercados populares: “de la producción al consumo”. Producción estatal de alimento junto con las Pymes y Cooperativas industriales. Estatización de Vicentín hacia la soberanía alimentaria.

Esto se plantea a la par de avanzar hacia la desdolarización de los precios de los alimentos, energía, indumentaria y construcción controlados por monopolios, acompañado por un estricto control de cambio.

Son medidas necesarias para prolongar en el tiempo y no se vuelva atrás luego de dos meses, llevando nueva incertidumbre en cuanto al avance inflacionario en los precios de los alimentos y bienes de consumo masivo.

El FMI, la otra soga al cuello

El otro componente maldito que se le suma al rol de los monopolios, bancos y terratenientes es la Deuda Externa con el FMI y otros acreedores. Son la muestra más cabal de la falta de soberanía y un grado muy elevado de dependencia y rapiña sobre nuestro país.

No vamos a abundar de la tragedia que significó el endeudamiento que nos dejó el macrismo, esta sí que es una “bomba de tiempo”, que nos va explotar en la cara a cada argentinx.

El gobierno sólo se limita a tratar de ejercer un “control de daños lo más efectivo posible”, donde se exprese una negociación de pagos a diez años, más cuatro de gracia para poder hacer frente a los compromisos y que las consecuencias sobre la economía no sean tan brutales.

Se parte de un análisis ideológico al que nos han llevado los largos años de mantener y “honrar” estas deudas odiosas y usurarias. Se parte de un análisis equivocado en cuanto al orden internacional. Sólo se ve el avance de la derecha, (al igual que el que se hizo desde el gobierno luego de las PASO) que lo llevó a desplegar medidas que favorecen más a los sectores exportadores, y donde todo se reduce a mantener un modelo dependiente que traiga dólares para sostener los acuerdos con el FMI y acreedores, pagar importaciones y mantener controlada alguna corrida especulativa.

No se ve la lucha de los pueblos que acorralan a esos gobiernos, y en muchos casos los derrotan. ¿Los EEUU no está viviendo un período de grandes luchas obreras?, metalúrgicos y automotrices, de la industria del cine, de la universidad por mejoras salariales, contra la precarización y condiciones laborales; ¿no hay un resurgir más combativo y masivo de los chalecos amarillos en Francia?, decenas de miles en distintas ciudades salieron a la calle contra medidas de ajuste de Macrón, las exigencias son por el aumento de sueldos, la lucha contra la precariedad y la denuncia de varios proyectos gubernamentales, incluida la reforma de las pensiones y el seguro de desempleo. ¿Es que a Bolsonaro le están yendo bien las cosas? ¿no conmueven al país la masividad de las manifestaciones que exigen su renuncia en más de 8 ciudades?

Es necesario que la militancia popular se encuentre en las calles para empezar una lucha que empiece a marcar un rumbo popular, como lo expresó Hebe de Bonafini el pasado 17 de octubre en Plaza de Mayo cuando afirmó que allí comenzaba la lucha por el no pago de la deuda al FMI. Necesitamos construir ese vértice que pueda sintetizar la agenda popular.

No se avizora un plan económico que empodere y dé certezas al pueblo, sólo se mira en el día a día y desde ya los compromisos de deuda que ya se expresan en el presupuesto 2022 con recortes en aéreas delicadas y los pagos en los años restantes que sumarán unos 10.000 millones de dólares por año.

La soga del FMI pende de nuestro cuello y se va ajustando como lo explica Eduardo Lucita, integrante del colectivo EDI (Economistas de Izquierda) en un reportaje para el portal ANRed. Si tenemos en cuenta estos vencimientos con el Fondo, más los pagos ya acordados con los bonistas privados, más lo que se acuerde con el Club de París, más la negociación con otros organismos internacionales que en general se refinancian pero algo  siempre hay que pagar, y sin tener en cuenta las deudas provinciales, habría que pagar alrededor de 10 mil millones por año, podrá ser un poco más o un poco menos pero es de ese orden. Hay que preguntarse cuál tiene que ser el saldo de la balanza comercial para que queden de remanente 10 mil millones de dólares para pagar la deuda. Al mismo tiempo cuánto tiene que ser el superávit fiscal primario para que quede un excedente de pesos tal que permitan comprar ese monto de dólares que necesitas para pagar…”.

Se estima que la economía argentina crecerá en un rango cercano al 7,6% este año. Pero tengamos en cuenta que el año pasado cayó cerca del 10,2%. Para el 2022 se estima crecer un 4% según la perspectiva en el borrador del presupuesto que va discutir el Congreso. Los años venideros serán más bajos aún rondando un promedio del 3,5%, haciendo imposible cumplir con nuevos pagos.

Entonces, en vez de buscar como llevar adelante un “control de daños lo más efectivo posible” honrando una usura, ¿por qué no emprendemos el camino soberano y nos trazamos un plan para superar los obstáculos?

Claro que es posible no pagar la Deuda con el FMI (no así con proveedores de insumos), acompañada por medidas soberanas que permitan que el Estado controle el comercio exterior, los movimientos bancarios y la tasa de interés y pongan a la economía en recuperación. Claro que va ser muy duro, pero vamos a generar un hito en la historia mostrando un plan de contingencia adecuado a la realidad actual, muy diferente a la que tuvo Néstor Kirchner cuando pagó la deuda usuraria al FMI con el viento de cola del default por tres años a la deuda privada que aplicó Rodríguez Saá, la devaluación de Duhalde y el posterior crecimiento a tasas chinas de la economía como ocurrió. Eso no va a volver a ocurrir y por eso es más necesario emprender un camino soberano de suspender los pagos al FMI e investigar la deuda odiosa que dejó el macrismo.

Si suspendemos los pagos al FMI, ¿Alguien puede arriesgar que China dejará de comprar poroto o India el aceite de soja? ¿Alguien puede decir que no vamos a tener más crédito? ¿Cuánto tuvimos hasta ahora cumpliendo al pie de la letra? ¿Alguien puede pensar que si nuestro país se levanta y la economía se recupera no va ser una plaza internacional para inversiones? BASTA DE CEDER! , ya sabemos que por el camino que quiere el FMI nos hundimos.

En la actualidad con una pandemia histórica, la forma de desendeudarse es suspendiendo los pagos e investigando la estafa odiosa de la Deuda.

¡Está todo por ganar, solo hay que atreverse a escalar las alturas!

La ofensiva de la reacción

La brutalidad fascista a la que asistimos en estos días contra la comunidad mapuche en la provincia de Río Negro tiene un trasfondo en la xenofobia que caracteriza a las expresiones reaccionarias como la gobernadora Arabela Carreras, quien ha declarado la guerra a la comunidad en el Lof Quemquemtrew hace más de un mes, militarizando la zona con gendarmería que mandó el gobierno nacional y fuerzas represivas de la provincia.

Pero también, esta brutalidad es la base de una ofensiva donde se pretende imponer desde la oposición y medios como Clarín, La Nación+, América TV y otros, que estamos en medio de un proceso de “avance terrorista” con la misma hipótesis interna que sostenía Patricia Bullrich responsable del asesinato de Rafael Nahuel y la desaparición seguida de muerte de Santiago Maldonado.

Y además, la escalada reaccionaria tiene otra una razón: el avance de los negocios inmobiliarios en esa zona. Exacerban la grieta y culpan al gobierno nacional de favorecer a “los terroristas” como una forma más de generar un clima de caos social. También los sectores monopólicos de los alimentos son parte de estas maniobras cuando boicotean el congelamiento de precios y amenazan con el desabastecimiento cegándose en la comida de los pobres.

El accionar lo podemos ver cuando no escatiman en usar todo a su alcance desde los medios masivos (sin que nada se haga desde el gobierno nacional), pero también acciones como destrozos e incendios para culpar a la comunidad mapuche.

La actitud del gobierno central ha sido dual, por un lado no entró en calificar a los hechos como “acciones terroristas”, pero a la vez mandó gendarmería a Mascardi y al Bolsón. Algunos repudiaron los dichos del Ministro de Seguridad de la Pcia. de Bs. As., Sergio Berni, que calificó de terroristas a la comunidad que reclama sus tierras ancestrales, pero nadie le pidió su renuncia.

En las calles y en las urnas

Estos hechos muestran los tiempos que vendrán luego de las elecciones del 14/11 donde la oposición maneja un objetivo de lograr la mayoría en la Cámara de Diputados y así poder avanzar en leyes que degradan las relaciones laborales, pero también para desplegar maniobras desestabilizadoras.

La unidad del pueblo debe cerrar paso a estas expresiones, haciendo valer la opción de poder como el Frente de Todos el 14/11 y así poder tener mayor peso en la lucha por un rumbo popular que será con el pueblo en las calles exigiendo medidas para empoderarse y garantizar que los sectores reaccionarios no se rearmen para desestabilizar o gobernar el país nuevamente.