Contra todos los pronósticos, y tras la catástrofe electoral del PSOE en las elecciones autonómicas de mayo, el pueblo español detuvo la supuesta marcha triunfal de la ultraderecha hacia la presidencia y ahora se abre el panorama de negociaciones para una nueva investidura de Pedro Sánchez o, de no ser posible ello, nuevas elecciones.
En una auténtica paradoja electoral, el Partido Popular (PP) ganó las elecciones pero no logró la mayoría parlamentaria que hiciera efectiva la investidura de Alberto Núñez Feijoó. Este último, llegó a las elecciones con la certeza de que o con su propia fuerza, o en alianza con los fascistas de VOX, se quedaría con la presidencia. Ello no solo no se concretó sino que corre riesgo de no poder hacerlo en tras el resultado. El pueblo español reaccionó frente a lo que parecía ser una victoria contundente de la derecha y la consolidación del regreso del fascismo al poder de España. Hay quienes aseguran que tras la victoria de VOX en las autonómicas y la puesta en marcha de las políticas que impulsan colaboró para que los españoles y las españolas reaccionen y resistan el avance de esa fuerza.
Con una participación electoral del 70,40% de la población, se disputaron los 350 escaños que componen el Congreso. Los partidos deben alcanzar el piso de 176 de los mismos para poder formar gobierno y, consecuentemente, investir al candidato a la presidencia.
Con el 33,05% de los votos, el PP obtuvo 136 diputados. El partido conservador que históricamente se movió en las aguas de la centro derecha, se vio arrollado por el fenómeno VOX y desde hace ya un tiempo, viró hacia una ultraderecha que hasta ahora le funcionó. Sin perjuicio de no haber logrado el objetivo de hacerse con la mayoría en el congreso, comparado con los resultados obtenidos en las elecciones del 2019, se ve no solo una consolidación sino hasta un crecimiento de Núñez Feijoó y su PP, ya que obtuvieron un 12,25% más de votos, y en términos de diputados, 47 más que en esas elecciones.

Por su parte, el PSOE obtuvo 31,70 % de los votos. El partido encabezado por el actual presidente Pedro Sánchez, consiguió 122 escaños. En comparación con el 2019 lograron 3,71% más de votos, lo que se traduce en 2 diputados más que en las últimas elecciones. Luego del terremoto político de Mayo de este año, donde en las elecciones autonómicas recibieron un fuerte sopapo electoral, el resultado por parte de los Socialistas parece casi milagroso.
Al igual que la puja entre el PP y el PSOE, los fascistas de VOX disputaban con SUMAR, el partido de izquierdas encabezado por la feminista Yolanda Díaz, el tercer lugar. Quien lo obtuvo fue VOX que consiguió 12,39% de los votos, es decir 33 bancas. En comparación con 2019, sacaron 2,68% menos, o sea, 19 diputados menos que en ese año. De acuerdo a los recientes resultados de las elecciones de Mayo, a los grandes medios y a muchas encuestadoras, se esperaba que VOX arrasara en las elecciones, jugando el rol de aliado clave de los conservadores del PP en la alianza que logre formar gobierno. El pueblo español puso freno a esa aspiración de la ultraderecha.
Por el lado de la izquierda, la alianza SUMAR, obtuvo el 12,31% de los votos y un total de 31 diputados. La fórmula que surgió como un desprendimiento del alicaído PODEMOS, fue importante en los debates presidenciales pero no logró plasmarlo en resultado electoral.
Finalmente, fueron las denominadas fuerzas nacionalistas o plurinacionales (aquellas surgidas de las regiones como Cataluña o el país vasco, por ejemplo) las que sirvieron de contención al avance de la derecha y los fascistas. La que destacó principalmente fue la región catalana, donde la derrota de la alianza derechista fue clave para que no logren la mayoría absoluta. Junts per Cataluña, la fórmula de derecha de esa región y el frente ERC, fueron las fuerzas que más escaños obtuvieron, 7 cada una. Cabe recordar que el presidente de Junts Per Cataluña es Carles Puigdemont, exiliado en Bélgica a causa del referéndum separatista del 2017, hecho que también genera rispideces hacia adentro del PSOE y sectores de la izquierda, cuestiones a tener en cuenta para la eventual posibilidad de formar alianzas.
Unificar lo fragmentado o ir a elecciones nuevamente.
La alianza derechista suma 169 diputados en total (sumando a Vox y PP), quedando a 7 escaños de la mayoría. Lo que antes el PP veía como un potencial en su alianza con los ultras, ahora aparece como una limitación, ya que ninguno de los partidos minoritarios (necesarios en alianza para llegar al mínimo) desean integrar formula con los fascistas.
Mientras que el PSOE necesitaría pactar con casi todas las fuerzas minoritarias para alcanzar los 176 diputados y poder formar gobierno. Lo cual, a priori, se vislumbra como algo complicado debido a la fragmentación política española, país que a su vez cruje hasta en el sentido nacional lo que resquebraja todavía más los intereses de cada una de las partes.
Tras ganar las elecciones, Feijoó pidió que no bloqueen la posibilidad de formar gobierno, lo cual es el panorama menos posible de todos. Por otro lado, quedará en cabeza del PSOE llevar adelante negociaciones con los demás secores de izquierda y nacionalistas para ver si logran la mayoría. En ese contexto, el 17 de Agosto con el congreso ya formado y las autoridades correspondientes designadas, el rey ingresará al recinto y luego sí, comenzarán las negociaciones. En caso de no llegar a la investidura de ninguno de los dos candidatos, nuevamente habrá elecciones en España.
El socialismo español pudo, tras la maniobra de adelantar las elecciones cinco meses por parte de Sánchez tras la catástrofe en las elecciones municipales, frenar lo que parecía irremediable. Así y todo, el panorama muestra a una derecha consolidada que no tiene pruritos en aliarse con lo más rancio de la política ibérica. En medio del contexto mundial, con la guerra desarrollándose en el continente, Pedro Sánchez muchas veces oficia de “invertebrado” (con todo lo que ello significa en la política) y se acerca o se aleja de los sectores más progresistas en vistas de lo que considera conveniente. Queda abierto el panorama a las negociaciones y probable nueva elección en España, pero sin dudas el pueblo vuelve a demostrar que cuando se moviliza, en este caso hacia las urnas, logra los resultados que en la superestructura y los medios de comunicación, parecen imposibles.




















