Reproducimos la entrevista realizada por C5N a Natalia Quinto, referente de la agrupación La Boca Resiste y Propone que denuncia la delicada situación que atraviesan sin protocolos específicos, por no estar contemplados como barrio vulnerable.
-En los conventillos vive mucha gente hacinada y no están catalogados como barrio vulnerable; es decir no se usa el mismo protocolo que para el Barrio Carlos Mujica (ex Villa 31 y 31bis) y Padre Richiardelli (ex cilla 1-11-14). ¿Es así Natalia?
-En primera instancia nuestro planteo fue que el barrio pasa por una situación distinta. El gobierno de la ciudad manifestó que tomaba el último registro de barrios populares que hizo RENABAP donde están incluidos 57 barrios populares de la ciudad.
La verdad es que este registro se hizo en el año 2016 en un contexto en el que no había una pandemia; nuestro barrio tiene características diferentes; nuestro barrio está declarado en emergencia ambiental y urbanística desde el año 2006, eso hace que el gobierno de la ciudad reconozca en una ley, que nuestro barrio tiene una situación habitacional, de hacinamiento, complicadísima, falta de infraestructura y demás.
Hoy por suerte no tenemos que explicarle a todos los que te escuchan o al juez o a la ciudad, lo importante que es tener una casa adecuada, una casa en condiciones. La casa hoy ante la pandemia es el primer espacio de resguardo para la familia.
-¿Qué les dijeron en la audiencia?
-Que hasta ahora ellos iban a incorporar solamente el registro del RENABAP. Entendemos que después igual tienen que resolver el pedido que hicimos y que esperamos lo hagan con tino y acierto, porque la verdad es que nuestro barrio es distinto, tiene una tipología constructiva diferente. Adentro del conventillo viven por ejemplo 35 familias que comparten 2 baños y 2 cocinas. Entonces nosotros tenemos que tener un protocolo (no es más que en una forma de actuar ante determinada situación) donde queda claro quiénes deben hacerse cargo e intervenir.
-¿Está habiendo postas de control, de prevención, algún operativo?
-No. La realidad es que se trabaja el seguimiento de los casos positivos que quedan internados domiciliariamente y sospechosos los siguen los CESAC centros de acción comunitaria del barrio. Acá tenemos tres: el 9, el 41 y el 46 que funcionan de lunes a viernes; o sea que por ejemplo, si nosotros vamos a la UFU (lugar donde se hace el testeo) un viernes, acá no hay testeos masivos, vamos a tener que esperar hasta el lunes. En un conventillo donde hay 20 familias más con las que compartimos baño y cocina; para saber quiénes hemos sido contactos estrechos, quiénes estamos considerados o no contactos estrechos… Entretanto no van a saber cómo manejarse.
El ministerio dice: ‘estamos todo el tiempo trabajando, salud, desarrollo humano, porque esto es modo dinámico’. ¡Imagínense para las familias de los barrios!
-¿No se escuchó lo de gente que está reportando síntomas, fiebre, tos?
-Todos los días. Hasta hace tres semanas, el barrio de La Boca según el informe epidemiológico tenía 0 casos. Nos constaba que esto no era así porque teníamos conocimiento de dos casos positivos. Pero ponele que todavía no se hubieran llegado a cargar, pasamos de 0 a 24, de 24 a 38 y de 38 a 70 en tres semanas.
Esta semana todavía no está el informe, seguro se va a publicar hoy y yo te puedo asegurar que vamos a estar duplicando el número, porque lo vemos cuando tenemos que llevar desde la red de cooperación.
En el barrio, cuando entramos en esta situación de emergencia, desde nuestro espacio propusimos armar una red de cooperación para ordenar la demanda en torno a lo que tuviera que ver con los problemas que pudiera traer la propia pandemia o que pudiera agravar problemas preexistentes.
-¿Uno de los primeros casos fue en una carnicería?
-Es uno de los casos. Si bien se habían cumplido todos los pasos del protocolo, al no acceder a la información, los vecinos no saben si eso es correcto o no.
Un protocolo de información pública al que podemos acceder todos hace que, por ejemplo, nuestros vecinos no tengan que estar aterrados porque hubo un caso en la carnicería, o porque hubo un caso en un conventillo.
Si la información circula y es certera, todos vamos a estar sabiendo cómo comportarnos para no perjudicar a terceros, y sabiendo cuáles son las responsabilidades del otro lado, y podemos chequear lo que hay que hacer y si se cumplió o no.
-El planteo es muy, pero muy alarmante. Con una estabilidad de contagios de 400 casos diarios en la Ciudad, cuando recibimos el informe de cuántos casos hay en barrios vulnerables, no están contando la zona que estás especificando, donde también hay gente que vive hacinada, que necesita un protocolo, que necesita higienizarse ¿En esos lugares donde hay gente hacinada también vive gente que es factor de riesgo, mayor de edad?
– Por supuesto, porque aparte afectan las propias condiciones de habitabilidad. Cuando la Convención Internacional de Derechos del Hombre en 12 pactos internacionales describen cómo debe ser una vivienda adecuada. La propia OMS dice que la vivienda es condicionante de la salud. Hay un montón de problemas respiratorios que son el producto de las propias condiciones de hacinamiento, de las propias condiciones de vida que tienen los vecinos. Hay familias, como todas las familias de todos los barrios con adultos mayores, niños con problemas, familiares con discapacidad pero que al ser familias con condiciones económicas muy estrecha, muy perjudiciales, muchas veces, ni siquiera tienen derecho a la salud en condiciones naturales, digamos.




















