Con el tarifazo en el transporte el gobierno dio un nuevo salto en el brutal ajuste que lleva adelante. A esto hay que sumarle los aumentos en el agua y gas. En el interior se acompaña a rajatabla el ajuste con impuestos provinciales, subas en los servicios básicos y despidos.
La inflación que impacta en los precios de la canasta básica no cesa. El propio oficialismo calcula una inflación en estos cuatro meses del orden del 20%. Otros miden cerca del 30%. El salario se deteriora día a día, llevando el reclamo en paritarias a más del 35% de piso. En el subte se pide 38,5% de aumento por seis meses.
La pobreza aumentó considerablemente en los últimos tres meses, según el Observatorio de la UCA (Universidad Católica Argentina) que también medía en la década K. Estimó que la tasa de pobreza pasó de 29% a 34,5% en el primer trimestre de 2016, lo que significa que hay 1,4 millón más de pobres, cerca de 13 millones de personas en situación de pobreza.
El gobierno aprovechó aceleradamente el contexto internacional –y en particular en América Latina– de retroceso de las políticas dependientes llamadas neo-desarrollistas. Esas políticas impulsaron el consumo sin desarrollo independiente de la industria y el agro, ataron el carro de la dependencia a la soja y se vieron favorecidas por los precios internacionales en el comercio con el imperialismo chino y los elevados precios del petróleo, en un contexto de retracción de los EEUU golpeado por la crisis internacional.
Hoy esa realidad ha cambiado, con China en el estancamiento, la caída de la soja y el petróleo, y con los EEUU recuperado en gran medida de la crisis. Así, ni lerdo ni perezoso, el gobierno de Macri se reposiciona en este contexto internacional de contraofensiva de EEUU y estancamiento de China. La vista de Obama y el acuerdo con los buitres rubricaron el fin de un alineamiento con China y de la relación privilegiada con Rusia que tenía el kirchnerismo. “La patria grande es el mundo”, afirmó el jefe de Gabinete Marcos Peña, lo que de todos modos deja lugar para mantener las relaciones comerciales con China y Rusia como acordó Macri con el presidente chino y mostrarán en la próxima visita a Moscú.
Un nuevo momento
Muchos votantes de Cambiemos van haciendo un duro proceso que fue del silencio y hasta alguna justificación de medidas –como la quita de retenciones o los primeros despidos todavía mezclados con algunos ñoquis o el primer tarifazo “basado” en la tarifas subsidiadas– a la irritación y la bronca frente a los nuevos despidos y el tarifazo feroz que, como en los servicios, también contagia al interior.
También hay sectores kirchneristas que están luchando contra los despidos y el ajuste, pero no bancan a corruptos ni a los dirigentes que hablan de lo “nacional y popular” y votan con el macrismo el acuerdo con los buitres o terminan pidiendo “un acuerdo digno”.
A los tarifazos se le sumó el destape de los Panamá Papers (que recién empieza, ya que hay también una transferencia de millones de pesos con fecha del pasado 19 de febrero, donde el presidente Macri fue autorizado a transferir sus acciones de “Yacylec SA” a “Sideco Americana”, sociedad offshore que se encuentra registrada en Panamá). Este destape golpeó al gobierno y también echó más leña al fuego de la irritación popular, sobre todo de aquellos que eligieron un cambio por estar hartos de la impunidad y la corrupción kirchnerista (que aceleradamente van recorriendo los tribunales y quedan preso como Lázaro Báez o Ricardo Jaime).
La brutalidad del ajuste, la entrega a los buitres y la corrupción, tiñe la situación política nacional y golpea al pueblo en su conjunto. Hay un nuevo momento, donde de manera creciente contingentes enteros van pasando de la bronca a la lucha. En la administración pública es notorio ese proceso, que ahora se grafica en la ocupación de ministerios, acampes con paros y movilizaciones masivas.
La mayoría de los gobernadores aplica esta realidad de ajuste feroz. En Tierra del Fuego, el gobierno de Rosana Bertone (FpV) cercana ahora con el gobierno nacional lleva adelante un brutal ajuste en la administración pública y el pueblo en general, con un paquete de leyes que golpean profundamente a los trabajadores en lo que refiere a lo salarial, previsional, la discapacidad, impuestos al salario y otros gravámenes que castigan también al pequeño y mediano comerciante. La reacción de los trabajadores está graficada en la lucha histórica de todos los gremios estatales que han unido su lucha en un paro y acampe en Casa de Gobierno de más de 40 días. El gobierno, cada vez más aislado y cerrado al dialogo, provoca y toma represalias como el rechazo al recurso presentado contra la exoneración de los 17 docentes condenados.
En Santiago del Estero, los docentes mantienen una lucha que ha conmovido al pueblo, exigiendo aumento salarial, rechazando el acuerdo nacional que aplica el gobierno de Zamora y exigiendo que los montos en negro se incorporen al básico. Esta lucha tiene alto impacto y protagonismo en el interior, donde se movió lo más empobrecido. Esas maestras que fueron protagonistas del glorioso Santiagueñazo, entrelazadas con nuevas generaciones que salen a la lucha como se expresa en los autoconvocados que muchas veces desbordan a los dirigentes que no están a la altura de las circunstancias. Al cierre de esta edición se realizaba una multitudinaria marcha provincial.
En Santa Cruz sigue el paro docente, de los trabajadores estatales y de la construcción en el interior de la provincia. Conflictos silenciados por el cerco mediático que ejercen los principales medios nacionales. A esto se suman decenas de conflictos en el sector privados como los trabajadores de Unilever de Pilar, estatales en varias provincias, metalúrgicos en autopartistas, telefónicos.
Los químicos y petroquímicos de Bahía Blanca con el sindicato a la cabeza resisten los despidos y se preparan para las paritarias. Los bancarios van al paro, al igual que ATE.
En la mayoría de las terminales automotrices, avanzan los despidos encubiertos en retiros voluntarios, suspensiones y reducción de jornadas, con una fuerte presión a los trabajadores y persecución a los sectores combativos por parte del sindicato y las patronales.
Las organizaciones sociales se movilizan por trabajo y alimentos, ocupando ministerios y preparan para el 19/4 la marcha “a pata y pulmón” de Liniers a Desarrollo Social de la Nación. Los estudiantes se van movilizando contra el ajuste, expresado en masivas movilizaciones y jornadas por el boleto estudiantil. Lo mismo que docentes en provincias del interior.
Así se va conformando una nueva situación donde la unidad por abajo empuja a las direcciones sindicales a tomar posiciones de lucha. Aunque desde las centrales sindicales, hoy enfrentadas al gobierno y que preparan proyectos de leyes y un acto el 29/4, muestran que sus tiempos no son los de la clase trabajadora que ya suma más de 120 mil despedidos entre el Estado y los privados.
Con la fuerza de los estatales de Tierra del Fuego, que marcan el camino, junto a los docentes santiagueños, los estatales y desocupados se va conformando un polo de lucha para frenar el ajuste feroz del gobierno de Cambiemos y los gobiernos provinciales, dando aire para que la clase obrera se vaya volcando a la lucha y pueda dirigir la unidad de los sectores populares que derrote el ajuste, la entrega y abra una perspectiva liberadora.




















