La carta de Mauricio Macri publicada en el diario La Nación el pasado domingo, las afirmaciones mediáticas de Patricia Bullrich y Eduardo Duhalde muestran que el plan destituyente está en marcha, tiene objetivos a corto y mediano plazo, así como diferentes formas.
Por un lado está la decisión de los monopolios, sectores terratenientes y el sector financiero de marcar la cancha y emprender un camino que entorpezca todas las medidas que se puedan tomar que afecten sus intereses. Esto tiene una expresión heterogénea de fuerzas y dirigentxs políticxs: en primer lugar Juntos por el Cambio y los partidos que lo integran; también fuerzas como la que preside Roberto Lavagna y dirigentes como el ex presidente Eduardo Duhalde, entre otros. Por otro lado, el trabajo de los medios hegemónicos de comunicación con Clarín a la cabeza junto a otros multimedios audiovisuales, radiales y gráficos es determinante para instalar operaciones y «Fake news» (divulgación de noticias falsas).
La Asociación de Empresas Argentinas (AEA) como el mismo Macri trabajan desde los ejes que señalan la «falta de libertad», «los ataques a la república», «el atropello a la división de poderes» y las «violaciones constitucionales». Una campaña que vienen trabajando e instalando, es que la instalando «vivimos en una dictablanda» y que puede derivar en una dictadura. El cinismo no tiene fronteras si tenemos en cuenta que provienen de los sectores que integraron y sostuvieron las dictaduras que se sucedieron en nuestro país, en particular la última con 30.000 desaparecidxs.
Estos ejes son difundidos e instalados hasta el hartazgo, son la base con la que trabajaran ya sea para no perder la calle con los banderazos o para seguir trabando y embarrando la cancha desde el bloque de Juntos por el Cambio en el Congreso de la Nación. Aprovechan al máximo la desgracia de la pandemia y la crisis económica para sacar ventajas, así como precipitar alguna maniobra desestabilizadora aprovechando o trabajando desde adentro en hechos como el levantamiento de la policía bonaerense.
Este plan tiene un objetivo a mediano plazo en tratar de ganar las elecciones de medio término en el 2021. La carrera ya se lanzó teniendo en cuenta que las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) serán en el primer semestre de ese año, aunque con la advertencia de Duhalde, el comunicado de AEA y la carta de Mauricio Macri, habrá que estar alertas sobre cualquier maniobra o plan desestabilizador antes de las elecciones. No será la primera vez que una elección está rodeadas de hechos de violencia.
De esta manera, se busca unificar a la oposición sobre estos ejes, trabajando para ensanchar una grieta en el Frente de Todxs, particularmente entre Cristina Fernández de Kirchner, Alberto Fernández y Sergio Massa, y seguir alejando del gobierno nacional a gobernadores como Schiaretti de Córdoba o Arcioni de Chubut. Pero habrá que ver si consiguen los resultados esperados, ya que no es todo unidad en Juntos por el Cambio, y se van perfilando grietas y divisiones entre estos sectores reaccionarios expresados por un lado en Rodríguez Larreta, Vidal, Monzó y sectores del radicalismo, y por otro el propio Macri, Pichetto, otros sectores del radicalismo, Carrió o Patricia Bullrich del PRO, quien hizo una nueva afirmación golpista en su cuenta de Twtter, con llegada directa al Departamento de Estado de Donald Trump.
Con el anuncio del presidente Fernández de restituir el 1,5% -que el entonces presidente Macri le había regalado por decreto a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) perjudicando la coparticipación con el resto de las provincias- y con el jefe de gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta contestando desde una conferencia de prensa, reproducida por Clarín, se instaló como una cabeza dentro de Juntos por el Cambio para liderar la oposición. La carta de Macri en La Nación es una clara respuesta a esto y marca el período que se abre dentro de Juntos por el Cambio.
Entendemos que el gobierno debe trazar una línea divisoria entre los que apoyan o respetan el triunfo en las urnas y las políticas que el pueblo votó, y los que niegan esa realidad y buscan desde posiciones de poder generar hechos y acciones destituyentes u obstaculizando el funcionamiento democrático de cualquiera de los tres poderes del Estado.
Entendemos que la actitud para debilitar y ponerle freno a esa oposición liderada por sectores reaccionarios, no pasa por otorgarles concesiones como primera medida a algunos sectores, sino denunciar y golpear en bloque los planes y operaciones destituyentes, vinculándolos a las organizaciones empresariales y políticas atrás de esas posiciones para aislar a los sectores recalcitrantes y neutralizar al resto. Y la forma de llevar adelante esta táctica, es preparar y empoderar al pueblo en la conquista de derechos y garantizando un rumbo popular.
De otra manera, aprovecharán los sectores reaccionarios y aquellos que nos llevaron al precipicio. En este sentido, es sumamente necesario que se detenga la represión y las órdenes de desalojo sobre los predios ocupados por las familias sin techo que exigen una vivienda digna como manda la Constitución. No es represión lo que necesitan, sino soluciones como proponen.
Es sumamente necesario avanzar en la destitución de Sergio Berni para llevar tranquilidad y debilitar la línea de la «mano dura» y el desprecio a los colectivos de DDHH, que trae divisiones y debilita al Frente de Todxs de cara a una derecha que conspira.
Es sumamente necesario aprobar el bono a las grandes fortunas para volcar ese dinero a la emergencia sanitaria, creación de trabajo y salarios, reforzando en este sentido los ejes centrales del presupuesto 2021 que se está por discutir. Un presupuesto que deberá ir a fondo con medidas que habiliten la discusión de la reforma tributaria para que se eleve el impuesto a las ganancias, que sea diferenciado y se elimine el IVA a los productos de primera necesidad, donde se actualice el impuesto a los bienes personales y la renta mínima presunta y se elimine el impuesto al salario, donde la deuda con los bonistas la pague la oligarquía y se investigue la deuda con el FMI en vez de buscar «el mejor acuerdo».
En esta dirección se fortalecerá el pueblo y le cerraremos el paso a los sectores que sostuvieron el hambre, el ajuste, el endeudamiento por generaciones y la entrega de nuestras riquezas. Esos sectores que no pudieron parar la lucha y la voluntad de un pueblo que dijo basta a la avanzada neoliberal y perdieron en las elecciones del 27 de octubre de 2019 pero quieren volver a toda costa y como sea. Estos monopolios, bancos y terratenientes saben que si los intereses del pueblo avanzan, los suyos deben retroceder, porque el pueblo eligió dar vuelta una página negra en nuestra historia.
En tal sentido, y partiendo de las medidas que ha tomado el gobierno en esa dirección, vemos necesario avanzar en la recuperación de derechos, construyendo una amplia unidad donde el pueblo pueda vencer a la reacción destituyente y garantizar un rumbo popular que nos acerque a la liberación nacional y social.




















