Asesinan a un nene en Rosario: la policía terminó reprimiendo a las víctimas
En la madrugada del lunes, tras una balacera contra una vivienda efectuada por un miembro de una banda narco-policial, Maximiliano Jerez, un chico de 11 años, murió por un tiro en la espalda. Además, otros tres menores que se encontraban en el mismo lugar resultaron gravemente heridos por los disparos. Los hechos sucedieron en el barrio Los Pumitas, en Empalme Graneros, en la ciudad de Rosario.
Horas más tarde, luego del velorio del menor fallecido, familiares y vecinos decidieron realizar un ataque al “búnker” de uno de los capos de una banda de narco-policial, Cristian Carlos Villazón, conocido como “el salteño”, y presunto autor del crimen. Allí, la situación se fue tensando hasta que Villazón comenzó a disparar contra los vecinos. Minutos después, llegó la policía para detener al acusado. Previsiblemente, una vez mientras intentaban llevarlo hasta los móviles, vecinos y familiares comenzaron a atacar a Villazón con piedrazos, palos y todo lo que tuviesen a mano. En medio del dolor de la familia y la indignación de los vecinos, la policía comenzó a reprimir a la gente que se agolpaba, hiriendo con balas de goma en el pecho y el estómago al padre de Maximiliano Jerez. También se pudo ver a la tía del menor que yacía desmayada luego de recibir un balazo a corta distancia.

Los disparos a un supermercado de la familia Rocuzzo y las amenazas a Messi llevaron a un extremo algo cotidiano en Rosario y las principales barriadas populares de la mayoría de las provincias del país: el accionar de las bandas-soldaditos armados en complicidad con la policía, cierta dirigencia política y la justicia. El grado de impunidad a la que se ha llegado es escandaloso, teniendo a ciudades-puertos como Rosario una de las mas violentas, dominada por el accionar narco-policial.
El presidente Fernández acaba de anunciar por cadena nacional el envío de más fuerzas de seguridad y el ejército para colaborar en la urbanización y construcción de viviendas. Si estas medidas no van acompañadas por otras como desbaratar los negocios del narcotráfico, el lavado de esos activos, ni recuperar accionar estatal sobre los puertos y la vía navegable del Paraná (donde se transporta los cargamentos para sacarlos del país rumbo a Europa u otro lados), de nada servirá. Cabe destacar que por la mal llamada “Hidrovía” se evaden mas de 20.000 millones de dólares al año sin que el Estado nacional ni provincial controlen nada. Si no se desmantelan las cocinas para el narcomenudeo en las ciudades y barrios seguiremos en lo mismo, mucha presencia pasajera sin medidas de fondo.


Por otro lado, la verborragia de los candidatos de la oposición son fuegos de artificio electoral, ya que cuando gobernaron no solo no pudieron con el narcotráfico, sino que creció a la par de la militarización de las barriadas populares y fueron denunciados por los vínculos con esa mafia. Solo basta recordar el operativo en Paraguay donde se secuestró un helicóptero de una empresa de un intimo amigo de Macri ploteado con los logos de la policía bonaerense cuando María E Vidal era gobernadora. O la denuncia de la Jueza Arroyo Salgado que vinculó a Vidal y Ritondo en el “freno” de causas de narcotráfico. O la condena a 6 años de prisión al ex intendente del PRO de Paraná, Sergio Varisco por narcotráfico. Es conocido el entrelazamiento de los barras bravas con el narcotráfico, la política y la justicia. Basta recordar el casamiento del barra de Boca “Rafa” Dizeo quien invitó a su amigo el fiscal Carlos Stornelli (jefe de seguridad de Boca en la presidencia Macri). Así podemos seguir con muchos ejemplos en el orden nacional que atraviesan transversalmente a cierta dirigencia política, de la justicia y seguridad.
Cuando el Estado no controla y es parte del problema se transforma en un “narco-estado” que rara vez se “auto depura por las buenas” o con “mega operativos” que muchas veces sirven para levantar polvareda y tapar lo de fondo. Todos hablan de mayor presencia de fuerzas de seguridad, incluso sacar el ejercito a la calle pero ocultan el fracaso de esa política que solo ha llevado al actual estado de situación donde el narcotráfico se multiplicó de manera exponencial, escalando al accionar sicario mafioso con total impunidad. ¿Acaso la gendarmería nacional y prefectura evitó el accionar del narcotráfico en la Villa 1-11-14 o en otras de la CABA? ¡NO!


Una realidad brutal
El escrache y ataque de los vecinos al supuesto asesino narco del nene de 11 años en el barrio Los Pumitas en Rosario, muestra la punta de un ovillo al que los dealer y soldaditos le temen: cuando el pueblo pierde el miedo y los enfrenta. Pero esta no es la constante hoy en las barriadas y villas, porque el día a día es el miedo de lxs vecinos a las apretadas y represalias que son muchas veces la muerte de un hijo o familiar o el “destierro” para preservar la vida, dejando atrás la casa, amigos y seres queridos. Todos conocen quienes venden y donde viven, pero nadie dice nada y es lógico. Todos saben que la policía los protege y pasa a cobrar su parte. Todos saben que cuando caen detenidos vuelven al barrio a los pocos días o manejan desde las cárceles a los “soldaditos” en los barrios. Pero el pueblo está indefenso, desorganizado y desarmado por lo tanto queda solo preservar la vida.
Esta es la realidad cotidiana en los barrios y villas populares del país, donde la pobreza y la marginalidad se entrelaza con el narcotráfico y el narcomenudeo (venta de paco, pasta base o marihuana) que pasó a ser, en muchos casos, parte de una realidad, dando “una entrada mas” que complementan la economía familiar. Esto ha llevado a que también en muchos casos la presencia del “dealer” que antes era mal visto, ahora sea “una necesidad no deseada”.
Aquí no vale el lema del “Estado presente”, porque lo está y es parte del problema, lo que vale es el cambio de políticas del gobierno por una que empodere al pueblo y así avanzar sobre los demás poderes del Estado que deberán ser cambiados y democratizados.
Políticas donde:
- Se avance de manera urgente en el descabezamiento de las fuerzas de seguridad avanzando sobre las cuevas del narcotráfico y la trata.
- En la investigación fiscal de las empresas o emprendimientos donde se lava el dinero del narcotráfico.
- La inmediata estatización con control popular de los puertos y vías navegables.
- Remoción de los comandantes y jefes de la Gendarmería y Prefectura.
- Destitución de la dirección penitenciaria a nivel nacional; basta de connivencia con el narcotráfico!
- Democratizar la justicia mediante una urgente y profunda reforma con perspectiva de genero, popular con juicios por jurados y con jueces y fiscales probos elegidos democráticamente y removidos automáticamente si no están a la altura.
- Promover una política social de autoorganización en los barrios, promoviendo el trabajo, el deporte y la vida sana apoyado y protegido por el Estado.
Estas medidas y otras son de fondo y solo podrás ser llevadas adelante con gobiernos populares legítimos. Legitimidad que no solo emana de un resultado electoral, sino principalmente de sus políticas posteriores si benefician a las mayorías populares y al país, acompañada por la autoorganización de los territorios fomentando otros paradigmas transformadores donde el trabajo, la educación, la solidaridad, el deporte y la vida sana sean objetivos alcanzables para millones en particular la juventud.
¡La lacra del narcotráfico y la droga son “marcas registradas” del actual sistema capitalista imperialista y por lo tanto tienen solución y se puede erradicar!
Así lo hizo la revolución china en 1949 conducida por Mao Tse-Tung y el Partido Comunista destruyendo el comercio de opio introducido desde 1770, cuando Inglaterra colonizó la India y Birmania, causando estragos en la población. Parte fundamental de las tareas revolucionaria fue erradicar ese flagelo y desde el poder del Estado se llevó adelante una epopeya popular de recuperación y reeducación en los territorios. En tres años se terminó con el narcotráfico y las drogas en China.
Lo mismo podemos decir de los logros de la Revolución Cubana que derribó la estructura oligárquica que controlaba el Estado en aquel país, haciendo de Cuba un cabaret de prostitución y drogas de las clases dominantes de EEUU y cuba.
¿Hace falta en nuestro país un proceso semejante? SI, ¿es posible? ¡TAMBIÉN! En atención al nivel de los acontecimientos es sumamente necesario establecer un proceso de liberación de la dependencia y cerrarles el paso a los lacayos locales que envenenan, matan y tratan de tener una juventud dócil, entregada y sin esperanzas.




















