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Alzamiento y golpe en Níger

Militares de Níger se alzaron y apresaron al Presidente electo Mohamed Bazoum. La Unión Europea y Estados Unidos sumidos en la guerra en Ucrania, observan con preocupación la sucesión de golpes de estado de características nacionalistas en África Occidental. En un mundo en disputa, el reordenamiento mundial se expresa también en el continente africano. 

El 26 de Julio, el presidente-títere Mohamed Bazoum, electo en 2021, fue apresado en su propia casa por militares nigerinos liderados por el General Abdourahmane Tchiani. Momentos luego de la detención, los militares anunciaron en cadena nacional que se hacían con el mando del país. Además, dispusieron terminar con las relaciones diplomáticas con Francia así como la finalización de la colaboración militar con ese país y el retiro del embajador de Níger en  Estados Unidos. Por su parte, el presidente-títere depuesto, desde su cautiverio tuvo lugar para escribir una nota que luego fue publicada en el Washington Post, donde pidió a Estados Unidos y a la “comunidad internacional” que intervenga en pos de la defensa de la democracia en su país. Desde el imperialismo yanqui, se expresó el propio presidente Joseph Biden quien manifestó: “Hago un llamado para que el presidente Bazoum y su familia sean liberados de inmediato, y para la preservación de la democracia ganada con tanto esfuerzo en Níger”.

Níger forma parte de un cordón occidental de países de África donde los levantamientos armados se vienen reiterando en los últimos tres años. Tales son los ejemplos de Burkina Faso, Mali, Gambia, Guinea Conarky. Dichos levantamientos, buscan salir de la histórica dependencia con países de la Unión Europea (principalmente Francia), parados sobre una visión anticolonialista y de defensa de los intereses nacionales. A la vez, viran su orientación y alianza estratégica hacia el eje China-Rusia. De hecho, se puede observar en las manifestaciones efectuadas en Niamey, la capital de Níger, a favor de las nuevas autoridades banderas de Rusia entre la población.

En materia económica, el interés de los franceses y en definitiva del resto de la Unión Europea, en Níger radica en la extracción de uranio, metal clave para el funcionamiento de las plantas de energía nuclear francesa, en un momento muy delicado respecto al suministro de energía. Ya se quedaron sin el gas ruso y ahora corre peligro la otra gran fuente de provisión energética, la nuclear. Así como también de las menos abundantes minas de oro. Si bien Níger logró su independencia en 1960, lo cierto es que la dependencia con el país galo es total: la moneda que se continúa utilizando es el Franco CFA, moneda colonial de origen francés –con el mismo nombre que la moneda francesa antes de la formación de la UE y el Euro- surgida en la época de las colonias y que se sostiene hasta el día de hoy. Esto se suma a que Níger no posee un Banco Central propio, sino que las reservas del país se encuentran en las arcas del Banco Central francés. Las condiciones de vida de la población de Níger es extremadamente precaria, por ejemplo, alrededor del 80% de nigerinos ni siquiera tiene acceso a la energía eléctrica. A la opresión económica se le suma la infaltable injerencia militar, donde se estima que hay de manera constante 1500 soldados franceses en el país.

Inmediatamente después del golpe, Francia alzó la voz y prometió que si en 48 Hs. no restituían al presidente-títere depuesto, lo harían con el ingreso de las fuerzas armadas. Poco después de dicho exabrupto, el Presidente Macron -que aún no puede ni siquiera normalizar la situación con las generaciones de inmigrantes africanos en su propio país-, se retractó.

Macron con su títere nigerio depuesto.

En cambio, algunos países vecinos a Níger tomaron la palabra y amenazaron con enfrentar el golpe en ese país. Uno de ellos es Nigeria, lindante en la frontera sur con Níger, uno de los países más importante de la zona occidental africana tanto por densidad poblacional, como por ejército y actividad económica. Con una de las reservas más grandes de petróleo del continente, Nigeria es miembro de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo). Además, es uno de los 15 países que integran la ECOWAS (Comunidad Económica de Estados de África Occidental) que es la alianza de países que, sometidos a los designios europeos, expresan las voluntades neocolonialistas tanto de Francia como de los Estados Unidos.   

ECOS DE LAS NUEVAS ESFERAS DE INFLUENCIA EN ÁFRICA

Sobre el panorama descripto anteriormente, en los últimos años China y Rusia han renovado su política exterior respecto de África, mostrando una serie de políticas orientadas a nuevos pactos comerciales, así como obras de infraestructuras y hasta condonaciones de deudas de aquellos países más comprometidos económicamente.

En ese marco, un día más tarde del levantamiento en Níger, tuvo lugar en San Petersburgo, Rusia, la cumbre Rusia-África. Prácticamente asistieron representantes de todas las naciones del continente. Allí, Putin dejó definiciones contundentes como: «La época de hegemonía de un Estado o un grupo de Estados se está convirtiendo en cosa del pasado» a la vez que volvió a asegurar que se está gestando «un nuevo orden mundial multipolar de verdad». Además, dijo que garantizaba para ese continente el suministro de granos haciéndose cargo incluso del costo de los fletes en algunos casos, «suministraremos nuestro grano y otros alimentos, incluso de forma gratuita”. Cabe recordar que poco tiempo atrás, Rusia dio por decaído la Iniciativa de Granos del Mar Negro negociada por la ONU, en donde se buscaba que los barcos de transporte de materias primas puedan circular por el Mar Negro rumbo a Turquía, para garantizar el abastecimiento de alimentos a los países más necesitados como los de África en medio del conflicto armado con Ucrania y la OTAN. Vladimir Putin decidió poner fin al mismo al trascender que la gran mayoría de los productos transportados quedaron en la propia Turquía y en algunos países de la UE y nunca llegaron a las naciones africanas. 

Por último, en la cumbre de San Petersburgo, también se acordó la condonación de deudas por casi 23 mil millones de dólares, según las declaraciones del propio Presidente ruso. Asimismo, se anunciaron grandes acuerdos de armas con muchos de los países africanos.

África es un continente de 30 millones de Km cuadrados y con casi 1.200 millones de habitantes y que para 2050 será de aproximadamente 2.500 millones, es decir una influencia demográfica muy importante. Además, es un continente lleno de recursos naturales. Por eso, la puja interimperialista se agrava al calor del enfrentamiento en Ucrania y mientras barcos de guerra surcan las aguas del mar de China, realizando ejercicios militares en las costas de Taiwán. Por un lado, están las naciones africanas que continúan bajo el sometimiento europeo –y por consiguiente, yanqui- como las que integran el ECOWAS con Sudáfrica como uno de los países principales.

Mientras que del otro lado, los países de ese occidente repleto de alzamientos militares buscan la consolidación de un bloque que corte la dependencia histórica que el colonialismo forjó en sus naciones (con las consabidas mascares), como los mencionados casos de Burkina Faso y Mali, pero a la vez frente a esta realidad, se transita un fuerte acercamiento con Rusia y China que será, solo una necesaria transición anticolonialista donde el protagonismo del pueblo y el papel de las fuerzas revolucionarias y antiimperialistas serán vitales para avanzar hacia la liberación definitiva. 

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