Uno de los amparos contra el tarifazo benefició a la fábrica recuperada Renacer de Ushuaia. Entrevistamos a Mónica Acosta, su presidenta.
La cooperativa Renacer había recibido un aumento de más del 1400% en su boleta de gas. Un tarifazo que golpea a la producción de la fábrica recuperada por sus trabajadores en 2001, que hoy suman 180. A poco de conocerse que la Justicia dio lugar al amparo presentado, dialogamos con su presidenta, Mónica Acosta.
–¿Cuáles fueron las razones por las que presentaron el amparo?
–Nosotros veníamos pagando un consumo mensual de $3.400 por factura, y cuando nos enteramos que en el mes de mayo ya había 15 días de nueva tarifa consultamos el importe y ascendía a $49.000. Se preveía que a mes completo podíamos llegar a los $80.000. Por lo tanto, frente al cuadro de situación del ministro Frigerio que había dicho que los sureños hacíamos derroche con la calefacción y hasta nos dábamos el lujo de estar en remera en nuestras casas, y las versiones por parte de la gobernadora Rosana Bertone diciendo de alguna manera que era más que justificado el aumento de tarifas, nos vimos en la obligación de tener que judicializar la política. Porque estaba claro que ninguno nos iba a dar la razón y tampoco se iban a preocupar por nuestra cooperativa.
–¿Cómo afecta este tarifazo a la producción de Renacer?
–La Cooperativa Renacer elabora y estructura sus costos con circuitos muy cortos, porque no trabajamos sobre la base de grandes volúmenes de compras. Por lo tanto era imposible ofrecer a quienes compran nuestros productos un precio equiparado a Newsan, BGH y las grandes industrias, que además de haberse visto favorecidas a fin del ciclo kirchnerista con el dólar futuro (un dólar de $9) tuvieron la posibilidad de comprar insumos para todo el año. Y por lo tanto comprando a esos valores ya preveían el impacto del ajuste.
Por eso, el eslabón más débil de la cadena son los pequeños y medianos productores, que nos comimos todos los cambios de dólar, todos los impuestos intempestivos en materia de transporte, y que a su vez la caída de las ventas y la recesión económica frente a las nuevas medidas que trajeron aparejado cierre de fábricas, suspensiones y despidos. La industria de Tierra del Fuego no fue la excepción. Gran parte de ellas casi no tomaron personal este año y cerraron algunos turnos muy importantes, como el de aire acondicionado que es uno de los productos que más mano de obra genera. Por lo tanto eran unos cuantos miles menos, ya a partir de marzo.
–¿Cuántos trabajadores son en la fábrica?
–Hoy Renacer tiene nucleados 180 compañeros, a pesar de los pronósticos que nos decían que no tomáramos más gente. Habíamos firmado el año pasado un convenio nuevo para fabricar televisores de led, sumado a la producción de microondas y aspiradoras que ya realizábamos, y tomamos 20 compañeros más y con eso conformamos la dotación de 180 familias. Motivo por el cual este tarifazo y la suba de precios nos empujaba –si no hay renovación de los convenios para prever las compras seis meses antes– a tener que reducir costos. Y siempre tenemos como premisa que la variable de ajuste no son los puestos de empleo, pero tampoco un reparto solidario que nos lleve a morir de hambre. En relación a eso presentamos el recurso de amparo.
–¿Qué alcance tuvo el amparo?
–A los cuatro días ya estaba la resolución cautelar favorable. Fuimos los primeros que tuvimos esta posibilidad y a los pocos días salió para el municipio de Río Grande, para la Universidad Tecnológica de Tierra del Fuego. Hay varios que en estos días están teniendo resoluciones favorables, siendo que la gobernadora había prácticamente dicho por cadena provincial que le solicitaba al pueblo de Tierra del Fuego no iniciar medidas judiciales porque las medidas judiciales son apelables por el Estado nacional y que cuando uno pierde tiene que desembolsar hasta el último centavo aunque hayan transcurrido varios meses.
Nuestro abogado también hizo otra presentación para cubrir a la población de Usuhaia, porque la preocupación de los compañeros era que estaba bien proteger la fábrica, los costos y la continuidad del laburo; pero también estamos pagando, en muchas de las zonas donde vivimos que no están urbanizadas, el gas envasado que llega a un costo mensual de entre $12.000 y $15.000 para llenar los zepelin, mucho más que un alquiler. Y el gas es un insumo esencial para la producción. Pero en Tierra del Fuego es más esencial para vivir, es un derecho humano tener gas. Así que hicimos la presentación de dos recursos. El de la fábrica ya salió, y el de la ciudad de Ushuaia todavía no.
–¿Cómo caracterizás este tarifazo por parte del gobierno?
–Está en consonancia con sus primeras medidas y a quienes favorecieron. El 0% de retenciones al agroexportador y beneficio para los exportadores de soja, sin impuestos internos ni de ningún tipo para la megaminería, y la cereza del postre tenía que ver con darle un anticipo a cuenta a las petroleras. Porque el 80% de los que se recauda con este tarifazo va para las empresas petroleras. Y los usuarios, en este caso el pueblo, es el que termina pagando la fiesta de los de arriba.




















