Una delegación gubernamental encabezada por el viceministro de “Defensa”, Ángel Tello, viajó a Washington para concertar un acuerdo por la instalación de una base yanqui en Ushuaia, entre otros puntos. Buscan “avanzar en la cooperación antártica”, puntualizó Tello a la vez que afirmó: “Queremos que la ciudad de Ushuaia se convierta en una base logística para apoyar las tareas científicas en la Antártida” (La Nación, 15/5).
Como suele ocurrir, se pretende enmascarar la presencia militar estadounidense en nuestro país bajo la fachada de cooperación “científica”, cuando es conocida la importancia estratégica y militar de la Antártida y el paso bioceánico en el sur austral. (Una cobertura similar se le había dado previamente a la base científico-militar china en Neuquén impulsada desde el anterior gobierno kirchnerista, sobre la cual no han aparecido novedades recientemente.)
Según publicó La Nación, el viaje del viceministro también tenía previsto además avanzar en el trabajo conjunto de “fuerzas de paz” y la reactivación de cursos de formación para el personal militar. Como ejemplo de esta “cooperación” se incluye “instancias de entrenamiento de pilotos y el intercambio de efectivos de ambos país ante eventuales situaciones de emergencias y catástrofes”. Catástrofes, emergencias, actividades científicas y paz aparecen como las palabras claves con que se busca justificar la presencia de fuerzas militares imperialistas en nuestro país.
“Aspiramos a establecer relaciones maduras en materia de defensa con Estados Unidos y no interferirlas con alicates”, expresó Tello aludiendo al incidente diplomático de 2011 cuando el gobierno argentino incautó material de un avión militar norteamericano en Ezeiza. También se estaría analizando la posibilidad de reequipar las Fuerzas Armadas.
Además de la base en Ushuaia, el gobierno también pretendería instalar una base militar en la zona de la Triple Frontera. Esto mismo se intentó hacer en Resistencia, Chaco, en el año 2012 utilizando la excusa de la “ayuda humanitaria”. Pero enese momento fue rechazado por la movilización. La Argentina aún mantiene su condición de “aliado extra-OTAN”.




















