Estados Unidos y una nueva amenaza
Venezuela advierte la amenaza militar que representa Estados Unidos para Latinoamérica y apunta que con la excusa del narcotráfico intenta convertir la región en un escenario de guerra colonial.
«El régimen de Maduro no es el gobierno legítimo de Venezuela. Es un cartel del narcotráfico, según la opinión de esta administración. Maduro no es un presidente legítimo. Es un líder fugitivo de este cartel, acusado en Estados Unidos por tráfico de drogas al país», denunció la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, al mismo momento que se conocía el envío de buques a las costas venezolanas. (eldestapeweb.com 23/08/25)
Así comenzaba un nuevo capítulo de la amenaza norteamericana hacia Venezuela y Latinoamérica.
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha intensificado sus amenazas contra Venezuela a lo largo de la semana, desde que envió buques de guerra a la costa del país latinoamericano el 14 de agosto. La estrategia ha sido reafirmada por funcionarios de la Casa Blanca, quienes declararon que Estados Unidos empleará toda la fuerza en una supuesta acción contra el narcotráfico venezolano. Según Amanda Harumi doctora del Programa de Posgrado en Integración Latinoamericana de la Universidad de São Paulo, el presidente estadounidense usa una retórica fantasiosa para debilitar a los países y fortalecer su imagen a nivel nacional. “Sabemos que la administración Trump ataca a un país tras otro semanalmente. Ya vimos el aumento de aranceles en Brasil, y ahora parece que le toca a Venezuela. Estados Unidos, este imperio en decadencia, usa su poder para generar tensión y desestabilizar diversos escenarios”.
La narrativa que está construyendo la administración Trump acusa a Maduro de ser uno de los mayores narcotraficantes, responsable de cárteles de la droga que incluso llegan a Estados Unidos. Esta es una narrativa construida para la propia disputa en Estados Unidos.(resumenlatinoamericano.org 20/08/25).
Trump y su círculo de halcones, entre ellos el secretario de Estado Marco Rubio -conocido por su visceral anticomunismo- y la despalomada fiscal general Pam Bondi, encargada de encabezar las acusaciones judiciales contra el gobierno venezolano— han señalado al presidente Nicolás Maduro, al ministro del Interior y Justicia Diosdado Cabello y al ministro de Defensa Vladimir Padrino López de ser “narcoterroristas” y supuestos cabecillas del mal llamado “Cartel de los Soles”.
Dichas acusaciones fueron formalizadas en 2020 por el Departamento de Justicia, cuando ofreció recompensas millonarias, sin embargo, hasta hoy no han presentado pruebas verificables que sostengan tales especulaciones. (rebelion.org 26/08/25)
Ante esta situación Venezuela ha respondido con el anuncio de un plan para armar a milicianos para el supuesto de una hipotética invasión estadounidense, ya que el nuevo despliegue militar estadounidense en el mar Caribe, participarán en él 4.000 marines, barcos, aviones y hasta un submarino con el argumento de luchar contra el narcotráfico.
La noticia del despliegue, la corroboró posteriormente la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Katerine Leavitt. A la pregunta de si la nueva operación contemplaba también el desembarco de tropas, contestó que el país contemplaba “usar todo su poder” para frenar el flujo de drogas de Venezuela a EEUU, e insistió en que el líder venezolano, Nicolás Maduro, es el jefe de un cártel, además de un gobernante ilegítimo. Ofrecen ahora 50 millones de dólares a quien dé información que lleve a su arresto. (contrapoderweb.com.ar 21/08/25)
La presunta “invasión” como relato
La designación de carteles del narcotráfico como organizaciones terroristas estuvo precedida por una serie de informes, previos a la asunción de Donald Trump, que derivan en el accionar de Estados Unidos en la actualidad.
Una de las justificaciones de todo este andamiaje por parte de los organismos de seguridad estadounidenses es la consideración de que Washington enfrenta “una invasión” que convierte a la “migración masiva en un arma”, a través del tráfico de personas, de drogas, organizados por carteles (y organizaciones criminales), según el periodista estadounidense Ken Klippenstein: “La gente no viene a Estados Unidos para escapar de la pobreza o la represión o en busca de oportunidades; son soldados de infantería de un ataque orquestado contra el país”.
Para Joseph Humire, subsecretario de Defensa para América Latina; “la migración armada se produce cuando actores estatales y no estatales catalizan, manipulan o inducen la migración masiva para lograr objetivos políticos y geopolíticos. En el contexto actual, estos objetivos van más allá de la coerción y se centran en erosionar las fronteras soberanas y expandir la captura y el control territorial. La migración armada busca desestabilizar las estructuras sociales y gubernamentales de Estados Unidos. Establecer una ‘cabeza de puente’ de personal subversivo disponible para ataques dirigidos dentro de Estados Unidos y contra infraestructura crítica y objetivos de alto valor para generar miedo y paralización”. Y agrega: “Las Organizaciones Criminales Transnacionales funcionan como agentes de Estados-nación adversarios que buscan la expansión territorial. La erosión de las fronteras soberanas es un pretexto para expandir las economías ilícitas, conquistar nuevos territorios y desdibujar las fronteras entre el control estatal y no estatal”.
Humire es un estadounidense, hijo de bolivianos, partidarios de calificar a los movimientos progresistas como partidos corruptos aliados de Irán y Hezbollah. También quien como integrante de la red Atlas, una fundación de extremo derecha, y del Center for a Secure Free Society, promovió la idea de que los líderes del chavismo eran partes del Cártel de los Soles, recién designado como una “entidad terrorista” por el gobierno estadounidense. Bajo este concepto de “migración armada», sostenido por Pam Bondi, la secretaría de Estados Unidos, los carteles latinoamericanos, elegidos por la Administración estadounidense, son agentes de “Estados Nación adversos” para atacar Estados Unidos.
Lo que sostiene Humire no es un concepto aislado, sino que ha sido sostenido, en diversos documentos y declaraciones, también por el Centro Nacional de Inteligencia, el jefe del Comando Norte del Pentágono, Gregory Guillot, y el exjefe de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), Williams Burns.
Según un memorándum del Consejo Nacional de Inteligencia de Estados Unidos (se puede leer en internet), ni Maduro usa la migración como un “arma”, ni existen pruebas de que coopere con organizaciones narcos como el Tren de Aragua, tipificada como “terrorista”. Mientras que del Cartel de los Soles brilla por su ausencia en los informes de la DEA y otros organismos internacionales. (diario-red.com 30/08/25)

No es la primera vez que el imperio recurre a falsedades para justificar agresiones a otras naciones. En 2003, George W. Bush y Tony Blair lanzaron la invasión a Irak alegando que Sadam Hussein poseía “armas de destrucción masiva”. La propia ONU, a través de su inspector de armas Scott Ritter, desmintió esa versión. Pero ¿cuál fue el resultado de aquella invasión y ataque militar? La destrucción de un país y el asesinato impune de su presidente Saddam Hussein, millones de desplazados y el asesinato de unas 600.000 personas (The Lancet, 2006).
Reacciones
La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum calificó el despliegue naval estadounidense frente a la costa venezolana como “inaceptable” por violar los principios de no intervención y autodeterminación de los pueblos”. Sheinbaum siente en carne propia las presiones de la Casa Blanca por querer incursionar en territorio mexicano.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, dijo que “cualquier operación militar que no tenga aprobación de los países hermanos es una agresión contra Latinoamérica y el Caribe”. Recordó que Colombia y Venezuela “son el mismo pueblo, la misma bandera, la misma historia”, y advirtió que una intervención militar estadounidense en Venezuela sería “el peor error” y traería consecuencias negativas para la región. Asimismo, el asesor internacional del presidente Lula, Celso Amorín, expresó su “preocupación” por el riesgo de una escalada y reiteró que “el principio de la no intervención es fundamental” en la política exterior brasileña. (elcohetealaluna.com 24/08/25)
Los gobiernos de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestramérica (ALBA) se manifestaron en contra de cualquier operativo militar estadounidense que suponga la violación de la soberanía de cualquier país latinoamericano o caribeño, con independencia del motivo esgrimido por la Casa Blanca. Otros gobiernos de la región como Ecuador y República Dominicana han respaldado la decisión de Estados Unidos de declarar a los cárteles latinoamericanos como organizaciones terroristas; Paraguay ha comprado por completo la posición de Trump y ha calificado al Cártel de los Soles como grupo terrorista. (elcohetealaluna.com 24/08/25)
El ministro de relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, expresó a la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, el claro respaldo político de Moscú a Caracas en sus esfuerzos por «defender la soberanía nacional y garantizar la estabilidad institucional» ante la «creciente presión externa».
Venezuela cuenta con el respaldo de la decena de Estados miembros de la Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), cuyos dignatarios los hicieron saber en la XIII Cumbre Extraordinaria de ese bloque solidario celebrada la pasada semana en formato virtual.
También es apoyada por gobiernos que integran la Comunidad de Estados Latinoamericanos y caribeños (CELAC), mecanismo regional que mantiene viva su declaración de la Patria Grande como Zona de Paz, además de por numerosas naciones de los cinco continentes. (rebelion.org 27/08/25)
No son las drogas, son los recursos naturales.
La mentira sobre Venezuela es similar a la de todas las intervenciones militares. La verdadera razón de la amenaza no es el narcotráfico, sino el control de recursos estratégicos. Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del planeta (más de 303 mil millones de barriles, según la OPEP, 2024), además de importantes depósitos de oro (161 toneladas reportadas por el World Gold Council [WGC], 2024) y un potencial minero gigantesco en el Arco del Orinoco, donde informes oficiales venezolanos han estimado un valor de hasta 2 billones de dólares en minerales estratégicos, incluidos coltán y tierras raras (OPEP, 2024; WGC, 2024).
En realidad, lo que persigue Washington es someter a Venezuela, como antes a Irak, Libia o Siria, para asegurar su acceso a las riquezas petroleras y minerales y colocar un gobierno títere encabezado por figuras opositoras funcionales a sus intereses, como María Corina Machado. (rebelion.org 26/08/25)
Venezuela y las milicias
Multitudes de venezolanos a lo largo y ancho del país se alistaron en la Milicia Nacional Bolivariana este fin de semana para defender la patria ante las amenazas intervencionistas de EE.UU.
Bajo el lema “Yo Me Alisto”, y respondiendo a un llamado del presidente Nicolás Maduro, masas de hombres, mujeres y jóvenes se afiliaron al cuerpo armado popular con el propósito de preservar la soberanía y la independencia de la nación latinoamericana.

Largas filas de ciudadanos se escenificaron en plazas y centros de inscripción para sumarse a la milicia, lo que analistas consideraron un nuevo plebiscito en favor de la Revolución Bolivariana y Chavista.
Venezuela se prepara ante una eventual agresión castrense de Washington, que desplegó fuerzas navales en el sur del Caribe, en otro acto de injerencismo e intimidación de la administración del mandatario. (resumenlatinoamericano.org 27/08/25)
Esta medida busca contrarrestar las amenazas de Estados Unidos y reforzar la defensa de la soberanía venezolana. Maduro calificó las amenazas como extravío espectacular, estrambótico y estrafalario de Estados Unidos. Destacó el apoyo de las Fuerzas Armadas y cuerpos policiales en la defensa del país. La movilización masiva de milicianos refleja la determinación del Gobierno venezolano de enfrentar cualquier intento de intervención militar.
Además, se anunció la implementación de nuevas estrategias de defensa y la intensificación de la vigilancia en las fronteras, para prevenir cualquier intento de injerencia externa.
El Gobierno venezolano también pidió a la comunidad internacional que respalde su posición y condene las acciones unilaterales de Estados Unidos.
Durante un acto transmitido por la televisión estatal, Maduro expresó que activará un plan especial para garantizar la seguridad del país mediante la movilización de milicianos preparados y armados.
Y añadió: “¡Fusiles y misiles para la fuerza campesina! Para defender el territorio, la soberanía y la paz de Venezuela”, afirmó Maduro subrayando la importancia de la unidad popular frente a las amenazas externas. (rebelion.org/ 22/08/25)
La consigna yankee de “Make America Great Again” no significa otra cosa que guerras, sanciones y el saqueo de naciones ricas y soberanas.
Para hacer frente a esa grieta, Trump ha intensificado el proteccionismo, imponiendo aranceles y culpando a “todo el mundo” de estafar a EE. UU.
La amenaza de invasión, por lo tanto, no solo compromete a Venezuela. América Latina en su conjunto quedaría bajo el riesgo de una nueva ola de guerra, caos y desestabilización. En particular, Colombia, que comparte más de 2.200 km de frontera con Venezuela, sería arrastrada inevitablemente al conflicto.
El propio presidente colombiano Gustavo Petro ha rechazado públicamente cualquier intervención armada y ha recordado que el verdadero problema de las drogas se encuentra en el consumo interno de EE. UU., en sus puertos y aeropuertos.
Como dijimos al inicio de esta nota, un nuevo capítulo de guerra sobrevuela, pero esta vez sobre los Andes, los vientos de guerra imperialista viraron de Oriente Próximo y Europa del este hacia América del sur.
Bajo la retórica de señalar a Maduro y Venezuela como estado narco, EEUU por el momento, solo trata de imponer su presión movilizando parte de su flota y tropas.
En un intento desesperado por mantener la hegemonía de un mundo que ya pide a gritos un cambio multipolar, EEUU pretende enviar un mensaje, tal vez no solo a Latinoamérica y el mundo, sino en particular a China y Rusia, mostrando que, un león herido que puede causar daño si es atacado en profundidad con las guerras que respalda el mismo imperio en Ucrania y en Israel, como así también sus guerras comerciales que lleva a cabo ante Rusia y el gigante asiático, no olvidemos que la urgencia imperial se explica por la propia crisis económica estructural de Estados Unidos. Por un lado, tiene un déficit comercial con China que superó los 295 mil millones de dólares en 2024, por otro lado, el déficit con la Unión Europea que alcanzó 235 mil millones de euros. En ese contexto, controlar recursos estratégicos como los de Venezuela es vital para poder sostener su hegemonía global.
China acaba de advertir a EEUU sobre las consecuencias de una agresión a Venezuela, posición que fue acompañada por los demás países miembros del grupo de los BRICS. A la vez que el Gobierno de Venezuela pidió este martes apoyo al secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) “Solicitamos el apoyo del secretario general de la ONU, António Guterres, para restablecer la sensatez”, dijo Gil, y agregó que, para Venezuela, el despliegue de unidades militares de Estados Unidos en aguas del Caribe genera “preocupaciones” porque representa un atentado “contra la paz”.
Esperemos que se quede todo en retórica y amenazas, América Latina será un polvorín si Venezuela es invadida.
Nicolas Weichafe, 31/08/25




















