La palabra soberanía ha recorrido la Argentina en los últimos tiempos. Sonó fuerte cuando por el fraude al Estado, la empresa Vicentín podía nacionalizarse. También cuando había que renovar las concesiones de la hidrovía del Paraná y la construcción del canal Magdalena. Siguen los debates con respecto al litio y la creación de una empresa nacional que maneje su extracción. Está en el debate sobre el formato de explotación de Vaca muerta. Pero fue elevada a los cielos cuando un 9 de julio el Presidente, la Vicepresidenta y el Ministro-candidato inauguraron una etapa importante del gasoducto Presidente Nestor Kirchner.
Ninguna obra pública carece de importancia, más cuando puede significar bienestar para los hogares y fuente de energía para la industria o cuando podría abaratar los costos de transportar por barco, cereales y carne a todo el país, para que llegue lo más barata posible o se podría generar las fábricas necesarias desde el Estado y desde capitales nacionales en función de agregar valor a la extracción de forma no contaminante del Litio y ni hablar si se crea una industria nacional de alimentos.
De nada de esto se está hablando hoy. Cuando se producía todo el debate sobre Vicentín, Alberto Fernández ante la primera presión, abandonó la expropiación dejando colgados y endeudados a miles de productores pequeños que se podrían haber beneficiado al ser proveedores de una fábrica nacional de alimentos. Luego vino la hidrovía y pasó lo mismo, la misma receta de abandono de la lucha por la soberanía en este caso sobre las vías fluviales navegables, entregándoselas a la empresa extranjera que la administraba y con la que el contrabando de cereales, entre otras cosas, es moneda corriente.
Por eso es muy difícil creer, que una gigantesca obra con futuro como el gasoducto NK sea tratado desde principios soberanos, poniendo por delante los intereses del pueblo y la patria. Es difícil primero por los antecedentes del gobierno y el lastre que nos dejó el gobierno de Macri; segundo por que el Ministro Massa, preponderó las exportaciones en el acto inaugural y tercero, porque le da salida al gas que las empresas privadas “nacionales” y extranjeras ventilan en Vaca Muerta.

El debate sobre el destino del gas se dio sobre la mismísima mesa de inauguración, cuando la Vicepresidenta le “cuestionó” las expresiones sobre las exportaciones a Massa con su retórica por supuesto. Muy bien por Cristina, pero en un país fuertemente presidencialista y tal como pasó con Alberto, Massa como Larreta y Bulrich futuros posibles presidentes, lejos de ser considerados iguales, pueden omitir los cuestionamientos y hacer lo que les pidan los dueños del poder real, porque los tres candidatos han demostrado en diferente grado un respeto enorme a sus intereses. Ni que hablar si con estos tipos gobernando, ponemos en el mismo lado de la balanza el pago de la odiosa, ilegal, fraudulenta y fugada por el macrismo deuda con el FMI. Las exportaciones para pagar la deuda odiosa, ganan por knockout a cualquier propuesta soberana y popular.
Los dos gasoductos
Agunos sectores del progresismo hablan de dos gasoductos. Esto es una figuración en función de si la obra va a beneficiar al pueblo o será usada para juntar dólares para pagar la deuda al FMI.
No hay dos gasoductos ni es un problema exportar gas. Tenemos un gasoducto que debe ser soberano y beneficiar al pueblo, tanto si es por el beneficio directo de llegar a todos los hogares y con tarifa barata, como también con la exportación a Chile, Brasil, Uruguay, etc. que generará ingresos para industrializar, modernizar la educación y salud pública. Con cualquiera de las dos formas de distribuirlo, debe ser un beneficio popular. Esa es la lucha planteada y debe ser empujada reclamando el fin del acuerdo con el FMI.
Y entonces, surgió la lucha del heroico pueblo jujeño
En el medio de todo este circo que podría llamarse de insoberanía, aparece el heroico pueblo jujeño con un feroz enfrentamiento a la política y la reforma constitucional del gobernador Gerardo Morales (candidato a Vicepresidente de Larreta), política que criminaliza fuertemente la protesta y pretende pararse sobre el litio de la provincia, despojando de las tierras a las comunidades originarias de la zona de los salares. Extraccionismo contaminante y entrega con mucha persecución, palo y balas al pueblo es el batido que está preparando Morales que tuvo el aval del PJ de la provincia para votar la reforma. No debemos olvidar que el Vice de Morales en la gobernación forma parte del Frente Renovador que dirige Sergio Tomás Massa.

La lucha en Jujuy es por la soberanía. Salario, tierra y agua como eje del movimiento que estremece la argentina y pone negro sobre blanco lo que Juntos por el Cambio pretende para todo el país. Desde el Frente de Todos o como lo llamaron ahora, Unión por la Patria, no se ve mejor. El nuevo nombre fue plasmado en la mesa de unos pocos que de la noche a la mañana, diluyeron el frente que en 2019 venía a hacer crecer la soberanía en todos los ámbitos y enfrentar al FMI por una política popular y en cambio acordaron una lista sin programa que sólo discute como pagarle al Fondo.
Para eso parece que cualquier endeudamiento externo con los países que se disputan la supremacía mundial puede servir. Los swap chinos con los que se pagó y se pretende seguir pagando, no nos quita la deuda, sino que la diversifica metiéndonos en medio de la disputa interimperialista que ya ha generado una guerra, la de la invasión de Rusia a Ucrania, tal vez la primera por el litio, como asegura parte de la prensa europea. Esa diversificación debida a la presencia de multinacionales de las potencias que se disputan el mundo, está instalada en el corazón de Vaca Muerta y es lo que pretenden para el litio según a declarado Cristina. Lejos, muy lejos de ser actos soberanos está la diversificación de la dependencia y el pago al FMI con moneda china. Soberanía es investigar y meter presos a los culpables de semejante fraude que endeudó por generaciones a nuestro pueblo.
Esta situación político-económica que padecemos, es uno de los culpables, junto a una tremenda concentración de la riqueza mediante el terricidio, el extraccionismo contaminante y los mecanismo de profundización de la dependencia, de que suframos una pobreza que supera el 40% y una inflación que supera el 100% interanual con una tremenda devaluación de nuestra moneda.
El crecimiento con inflación y devaluación a empobrecido a millones de trabajadores. Se ha hecho muy bien los deberes que necesitaba la rapiña monopólica imperialista, sobre todo en el gobierno de Macri, bajando los salarios a niveles de pobreza. Millones de trabajadores cobran salarios a niveles internacionales de menos de U$S 270 y cuando nos jubilamos con la mínima, cobramos el 82% de esa miseria.
Obra pública como alimento de la esperanza popular
No podemos dejar de mirar lo que significan esas obras monumentales que hace el Estado sino a través de la esperanza de nuestro pueblo. Gas y petroleo barato significa, calor, luz, transporte y comunicaciones baratas, cuestiones esenciales hoy. Garantizar la provisión de alimentos y energía a precios reducidos es una forma de empezar a paliar la caída salarial. Energía barata para impulsar la construcción de millones de viviendas populares. Por esto es muy preocupante que se ponga el centro en las exportaciones, con actitudes y declaraciones que sólo ven en la producción y transporte de gas, las divisas para seguir legitimando con el pago, el fraude macrista con el FMI.

En los tiempos que corren, no podemos hablar de soberanía sin hablar de Revolución. Lo es porque las necesidades del pueblo Argentino se solucionaran en la medida que vayamos logrando la unidad necesaria de todos los sectores populares y en el camino del pueblo jujeño, transformar nuestro país adueñándonos de nuestro futuro, industrializando y produciendo con lo que nuestra rica tierra nos entrega, con el cuidado necesario para no contaminarla. El gas, el petroleo, el litio, los cereales, los ríos, y sobre todo el agua, deben ser patrimonio de todo el pueblo. Empezaremos a ser realmente soberanos si nos animamos a esta lucha, que se consigue estando en las calles peleando por cada una de las necesidades populares, contra la injusticia, la represión, la protección de nuestros recursos y el medio ambiente.
Los números
Este escrito no se detiene en el análisis de los números duros, porque es una obra necesaria, pero sí nos metemos con la problemática de a quien beneficiará ya que es una lucha política y social.
El gasoducto se realizó, de acuerdo a los informes, con el ingreso del impuesto a las grandes fortunas. Dinero que pagaron porque es un impuesto no un aporte solidario como lo expresó Sergio Tomás en su discurso, agradeciéndoles. El pueblo no le debe agradecimiento a los que la juntan en pala sobre su sangre y sudor. El gasoducto se produjo sobre una ínfima parte de las ganancias que estos ricos obtienen del pueblo trabajador. Fue una lucha de meses durante la pandemia para que saliera este impuesto. Horas de lobi de los monopolios comprando voluntades para que no saliera. Finalmente salió, con recortes, pero fue una conquista histórica que en la crisis de pobreza actual hay que volver a realizar.
Regresando a los números duros, les compartimos un documento investigativo realizado por la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA que abunda sobre datos que intentan ser reales de esta construcción.
https://www.energia-argentina.com.ar/wp-content/uploads/2023/06/Informe-FSOC-UBA-DIGITAL.pdf




















