En la puerta del CESAC 18 en Villa Lugano, militantes del llamado “grupo de los jueves” que luchó durante años por un hospital para Lugano, rindió un emocionante homenaje y se descubrieron placas recordatorias a Chiche Perelman y Arnaldo “Rafa” Videla (histórico dirigente de la Villa 20 fallecido hace tres meses) que fueron parte de ese grupo en la lucha por el hospital pero también protagonistas de la solidaridad y espacio de discusión sobre acontecimientos que conmovieron al sur pobre la ciudad más desigual del país gobernada por Macri y Larreta.
Chiche fue recordado por su calidez, vocación militante y sentido de la solidaridad y siempre ofreciendo una sonrisa.
Este grupo militante fue protagonista de grandes luchas como la histórica ocupación del Parque Indoamericano, que fue recordado por el dirigente de la Villa 20 Diosnel Pérez quien tenía un fuerte aprecio por Chiche y el “grupo de los jueves”. Se recordó también la lucha del barrio Papa Francisco, el predio de la Policía Federal en la entrada de la villa denunciado por lxs vecinxs por contaminar las napas y albergar a delincuentes en el predio.
La arquitecta Beatriz Pedro de la Cátedra Libre de Proyecto Social recordó el trabajo estrecho con los vecinos en la lucha y por la vivienda, resaltando que los avances y la construcción de viviendas fue gracias a la lucha y el sacrificio de lxs vecinxs.
Las compañeras del Barrio INTA encabezada por Estella Medrano estuvieron presentes cargadas de emoción siendo parte de la delegación del Comunismo Revolucionario y La Salamanca. Martín Zárate recordó a Chiche como un ejemplo a seguir, siempre preocupado por la lucha y transmitiendo el optimismo revolucionario.





Estos compañeros homenajeados siempre vivieron como pensaron y nos dejaron el legado del camino de la lucha como el que siempre encuentra el pueblo para hacerse escuchar y prevalecer sobre sus enemigos.
Ellos nos dejaron viviendo como parte del pueblo más humilde y sufrido. Allí estaba su lugar!
Fue emocionante escuchar los numerosos relatos y anécdotas que pintan a un Chiche militante, pero sin ponerse por encima de nadie.
Así lo recordamos los camaradas del Partido que él sostuvo y ayudó a desarrollar.
Chiche se transformaba con cada militante nuevo que se sumaba al Partido, y no estaba equivocado porque sabía que es la militancia la que está a la cabeza de un pueblo empoderado para el triunfo de la revolución en la que dedicó su vida.




















