Frente a la ofensiva reaccionaria para proscribir a Cristina y arrasar con las conquistas populares. Hace falta amplia unidad en las calles, sin ajuste y sin FMI que solo fortalece al poder concentrado y desarma al pueblo. El camino de la unidad popular exige:
Basta de gobernar para los que promueven el lawfare y nos quieren de rodillas
La respuesta popular frente al pedido de condena de 12 años de prisión por parte del fiscal macrista del Lawfare, Luciani, conmovió a muchos y sorprendió a otros. La ampliación negada a CFK, transmitida por una cadena nacional de hecho, fue la señal de largada para las decenas de iniciativas masivas en diferentes ciudades del país, repudiando el accionar mafioso de una justicia corrupta, expresión del poder concentrado.
Con razón, Cristina señaló que estos sectores “Van por todo, pero no por mí” (…) “vienen por ustedes, por los salarios, por los derechos de los trabajadores, de los jubilados, del endeudamiento, vienen por eso, y vinieron por eso”. A esto se le pueden sumar también las conquistas históricas de otros gobiernos como el peronismo del 45 al 55. Conquistas que hasta hoy se mantienen como la educación y la salud pública y gratuita, los convenios colectivos de trabajo y otros que fueron recuperados en los gobiernos kirchneristas. Pero estos sectores reaccionarios, llevaron adelante golpes de estado, dictaduras y 30.000 desaparecidos para terminar con conquistas históricas. El menemismo, La Alianza y el macrismo terminaron de destruir gran parte de los que aún quedaba en pie como las empresas estatales. Sin dudas estamos muy mal en la actualidad, con una inflación creciente y ajuste, pero no hay dudas que el programa que traen los sectores reaccionarios es mil veces peor y lo harán pasar con sangre. A veces la lucha pasa por dar batalla “dentro de lo malo”, para tratar de mejorar la situación del pueblo y para evitar que venga lo peor.
Ahora, necesitan destruir a las expresiones como las que encabeza CFK para tener via libre y volver al poder, para terminar la “faena” que les quedó inconclusa en los cuatro años que gobernaron. Para terminar con la estabilidad y las conquistas laborales, los convenios colectivos, aplicar la flexibilización laboral, privatizar lo que es estatal como las jubilaciones, Aerolíneas argentinas, YPF, AYSA y garantizarles a los monopolios internacionales el mayor control de los recursos naturales, pero también se proponen terminar con las ayudas sociales, los derechos de las mujeres, géneros y demás identidades.
Por esto, es que sostenemos que para enfrentar y derrotar semejante poder, hace falta un pueblo empoderado y en las calles. Pero eso no es posible si la política que lleva adelante el ejecutivo es más ajuste al pueblo y mayor transferencia hacia esos sectores concentrados. Esto solo fortalece a los verdugos y desarma al pueblo.

El ajuste
El ajuste en marcha anunciado estos días equivale a 128.000 millones de pesos (Nota al pie) de recortes en educación, salud, vivienda, programas sociales y producción junto al nuevo aumento de los combustibles. Que se suma a otros como el congelamiento de la planta estatal en todo el país, el monitoreo para recortar los programas sociales, el ajuste en las tarifas, etc, que se ejecutaron a partir de la llegada de Massa para garantizar la reducción del déficit fiscal que exige el FMI.
A la par, se despliega una batería de medidas que se están llevando adelante para atraer dólares donde se les garantiza a los sectores concentrados mayor transferencia de recursos en eximición de impuestos, cargas patronales, “dólar especial” y participación en la timba financiera con garantías de fuga de capitales.
Queda a las claras que la salida a la crisis promovida por los monopolios agroexportadores y formadores de precios de los alimentos no fue solo concederles, sino instalar en el Ministerio de Economía, ya sin caretas, a aquellos que dan un salto en el ajuste como lo son Massa y Rubinstein. Hay quienes en el Frente de Todos celebran la unidad en torno a esta salida, “porque se logró estabilidad” y una salida de la crisis politica (aunque el dólar financiero y paralelo no baja y aun no se rindieron los 15 mil millones de dólares de la soja porque buscan la devaluación) pero “hay más clima de estabilidad interna”, dicen.
Esa estabilidad es por arriba, por abajo hay bronca, desesperanza y mayor pérdida de electorado, en particular los jóvenes que se alejan del Frente de Todos, aunque tampoco eligen a los que ya gobernaron de Juntos por el Cambio pero buscan otro rumbo y suelen ser “presas fáciles” de opciones fascistas, “lobos con piel de corderos”.
La macro política de conceder a los “dueños del poder”, nos trajo al abismo y la resultante es que se fortalecen mas y van por todo y por todos. Son los mismos que están atrás del Lawfare a Cristina y vienen por todos nosotros. Vaya paradoja!



La hora de los pueblos
La movilización permanente que se logró contra el Lawfare reaccionario, no hay que perderla, hay que profundizarla y llenarla más de contenido programático, forjando una unidad que pueda ser la base de un nuevo período político donde las certezas estén en la lucha popular, para empoderar al pueblo y avanzar en un camino soberano poniendo en debate todo, no solo para no ser pisoteados por los sectores reaccionarios, sino también para frenar el ajuste y arrancar conquistas urgentes y estructurales antes que sea demasiado tarde.
Ponernos de pie es la tarea de la hora, como aquel 17 de octubre, como aquel Argentinazo para construir una nueva agenda que verdaderamente sea inclusiva, que no derrame a los mas necesitados sino que los haga protagonistas de los cambios históricos que demanda la hora.
En este camino proponemos un programa para la unidad en la acción.
- Aumento de emergencia de 40.000$. Salarios igual a la canasta familiar.
- Aumento de los programas sociales.
- Suspensión del acuerdo con el FMI. Que paguen los que la fugaron.
- Nacionalización de los recursos naturales.
- Retenciones segmentadas.
- Impuesto extraordinario a la renta terrateniente. Impuesto permanente a las grandes fortunas
- Empresa nacional de alimentos.
- Control del comercio exterior y la banca. Soberanía de nuestro Río Paraná.
- Reforma judicial democrática con perspectiva de género.
- Reforma agraria. Tierra para quien la trabaja.
- Reducción de la jornada de trabajo sin reducción salarial. Que los monopolios ganen menos!
- ¡Ley de humedales ya! ¡Basta de incendios y agrotóxicos!
- Efectivización y pase a planta permanente de lxs trabadorexs precarizados.
Nota:




















