El 8 de marzo es el día Internacional de las Mujeres Trabajadoras, que en los últimos años se transformó -porque la historia y la lucha así lo quisieron- en el Paro Internacional de mujeres, lesbianas, travestis, trans y no binaries o Paro Feminista.
Este 8M, una vez nos encontró en la calle unidas en el grito “La deuda es con nosotras, que la paguen los que la fugaron”
Porque la pobreza, la desocupación, la precarización del trabajo, de la vida y el desamparo tienen cara de mujer. Las mujeres y disidencias somos las que primero sentimos el peso de las crisis económicas. No solo porque somos las que cuidamos y alimentamos a nuestras familias y a nuestras comunidades en los comedores y merenderos, sino también porque somos las primeras despedidas, las que encabezamos los índices de trabajo no registrado, las principales víctimas del trabajo esclavo, las que somos empujadas a la prostitución.
Como tenemos memoria, esa memoria que viene de la cabeza, pero también de la panza, sabemos que ningún acuerdo con el FMI puede traer una solución, sino que por el contrario, viene con más ajuste para todo el pueblo y para nosotras en especial.
Salimos a la calle, porque nos siguen violando y matando. Nos violan incluso a plena luz del día como en Palermo, nos matan y nos tiran en bolsas como si fuéramos cosas, basura. Porque con la Justicia patriarcal del nuestro país, reina la impunidad. Es verdad que no basta con la punición para terminar con la violencia, pero los violentos actúan a sabiendas de la impunidad que los ampara.
La contracara de todas estas violencias, es la organización feminista que se teje de abajo. En cada territorio, lugares de trabajo y de estudio, de los clubes deportivos, etc., que ayer se mostró a lo largo y lo ancho del país y el mundo, con fuerza, claridad, alegría y fortaleza. Corriente Insurrecta, La Salamanca y el CR fuimos parte de esta nueva jornada histórica, con la consigna central de “La deuda en con nosotras” pero también con un amplio abanico de reclamos y reivindicaciones entre los cuales se encuentran:
No al acuerdo con el FMI, investigación de la deuda. Tierra, trabajo, vivienda, salud y educación. Aumento de los alimentos a los comedores populares.
Declaración de Emergencia en violencia de género: Refugios, trabajo, asistencia y acompañamiento para las víctimas de violencias por motivos de género. Ampliación del programa acompañar. Reconocimiento económico para las promotoras territoriales que cada día acompañan situaciones de violencia de género.
Reforma judicial con perspectiva de género: Basta de impunidad para violentos, femicidas y violadores.
Implementación real de la ESI en todo el país. Capacitaciones en servicio y obligatorias para todxs lxs docentes y cumplimiento de la ley Micaela en todo el territorio nacional, en todas las instancias del Estado y en los sindicatos.














































