“Puerta 8”, Partido de 3 de Febrero (conurbano bonaerense)
Hasta ahora hay 20 jóvenes muertos y más de75 internados por envenenamiento con cocaina adulterada con opioides.
Este hecho conmociona a las familias humildes de varios barrios del conurbano bonaerense.
El narcotráfico arrecia las barriadas humildes del conurbano en connivencia con la policía y sectores de la justicia, y muestra de ello es que en el búnker de la cocina, “estiramiento” y distribución fue allanado hace 45 días, sin detenidos que seguían vendiendo en los lugares habituales.
Ahora el Ministerio de seguridad a cargo de Sergio Berni solo se limitó a advertir “que no se consuma esas partidas de cocaina” mientras allanaba “cuevas” deteniendo a quienes quedaran en libertad en pocas horas.
Los lugares donde residen las víctimas, en varios partidos, muestran el radio de expansión de esos traficantes y dilers.
Estamos ante hechos que han escalado y no tienen antecedentes.
La guerra entre narcos utiliza a los consumidores como cebos y soldados y muestran el grado de vulnerabilidad de lxs jóvenes en las barriadas pobres de las grandes ciudades.
No sabemos si estos hechos son como resultado de una guerra narco o se está introduciendo nuevas variantes pero los acontecimientos en la Ciudad de Rosario/Santa Fe y ahora en el conurbano, van mostrando un nuevo momento/etapa en la realidad del narcotráfico donde se incorporan la masividad de los asesinatos en manos de los sicarios que se mueven con total impunidad judicial y policial, con el emergente de una realidad donde la introducción de componentes (opioides sintéticos) como el Fentanilo u otra droga usada para potenciar la cocaína buscando la mayor adicción con mayor rapidez pero con mayor peligro de letalidad.
Estos nuevos componentes están haciendo estragos en ciudades de México y EEUU (donde se la llama “bola rápida”) que solo en el 2020 arrojó más de 93.000 muertes declaradas por sobre dosis de estos opioides (sintéticos) altamente letales si no se administra correctamente.
Esta realidad exige medidas concretas, de fondo y no “parches” más una retórica marcial de derecha expresada en la figura de Sergio Berni, donde “los más pobres y migrantes siguen siendo los responsables”, mientras los narcotraficantes gozan de impunidad en los barrios cerrados de las afueras del conurbano bonaerense o de otras grandes ciudades.
Mientras no se avance en medidas de raíz que empodere a lxs jóvenes y sus familiares mediante un plan de incorporación masiva al mercado laboral y el ámbito educativo, junto con una política activa de recuperación de los jóvenes adictos. Sino se emprende un camino donde se prepare al pueblo para forjar su destino y se les de la herramienta y el apoyo para hacerlo, solo veremos más dolor en el pueblo y el narcotráfico escalará en la sociedad.
La militarización de las barriadas ha fracasado porque se mueve con la lógica de que “el problema son los jóvenes” y no las cabezas y cuevas de los narcos para avanzar sobre la cadena de distribución de arriba hacia abajo.
Cadena que tiene la connivencia de las mafias en las fuerzas de seguridad quienes saben donde están las cuevas del narcomenudeo.
El levantamiento sedicioso de la bonaerense en septiembre del 2020 entre otros objetivos fue el de advertir al nuevo gobierno donde no podía avanzar y así no solo dejaron en el aire a Berni, sino que no se detuvo a ninguna de las cabezas que lideraron el alzamiento y que controlan las cajas que vienen del narcotráfico y la corrupción.
Los pocos narcos presos, siguen controlando la venta desde la cárcel, pero son los perejiles los que llenan las comisarías y son los jóvenes los que son apretados y “reclutados” como soldados de los dilers o afanan para la policía.
Este es el verdadero problema de las grandes ciudades donde el pueblo vive en total hacinamiento, pero vemos que muchas veces se destina presupuesto y fuerzas de seguridad en los desalojos de familias sin techos mientras esas fuerzas conviven con el narcotráfico.
Ahora la oposición que gobernó hace dos años, que destinó a la AFI (inteligencia) para montar mesas judiciales para perseguir a las organizaciones de lxs trabajadores y agravó todos los males del pueblo, pretende usar esta tragedia para hacer una “puesta en escena” de la lucha contra el narcotráfico, cuando no detuvo a un solo narco pero avanzó en la condena, militarización y pretendió bajar imputabilidad de los jóvenes. Ellos pretenden volver para avanzar en la mano dura.


Ahora Sergio Berni afirma que todas las políticas contra el narcotráfico han fracasado en el mundo y qué hay que discutir “nuevos paradigmas” para enfrentarlos.
Pero esos “nuevos paradigmas” no tienen al pueblo como protagonista luchando por una vida que valga la pena ser vivida.
Porque mientras siga la pobreza y se expandan las diferencias sociales siempre habrá caldo de cultivo para el narcotráfico.
En esos “nuevos paradigmas”, no se plantean políticas que den certezas a un pueblo dispuesto a no perder a sus hijos que son el futuro de nuestro país.




















