Los responsables tienen nombre y apellido
Sin dudas la disyuntiva de pagar o no pagar la deuda/estafa al FMI se ha trasladado a la disyuntiva de “un mal acuerdo o uno peor”, porque “el mejor acuerdo” siempre es malo para el país. Celebrar el reconocimiento de una estafa, sin investigar y ni siquiera hacerles pagar a los que la contrajeron es sin dudas ocupar un lugar como país que no está dispuesto a romper las cadenas de la dependencia, más allá del relato de “haber logrado el mejor acuerdo” para consumo de “desprevenidos”.
El acuerdo marcará el rumbo económico y de las alianzas políticas a futuro donde sigue mandando occidente respecto de otras alianzas con metrópolis imperialistas en lo que respecta a la cuestión del rumbo económico.
Lamentablemente desde la posiciones más progresistas en los medios, así como la CGT en pleno (que acepta la eliminación de la doble indemnización y prohibición de despidos, como sugiere el FMI y los empresarios), sostienen que “no queda otra” y “hay que acordar…”, ni si quiera se tomaron el trabajo de preguntarse “que hace falta para sostenernos el caso de no pagar, suspender e investigar”. “No queda otra” repiten como loros… “si no va ser mucho peor”. ¿Peor respecto a qué? Y vuelven a caer en la cantinela trillada de que “se van a caer inversiones”, “no vamos a acceder a créditos”, etc.. nunca probamos si eso puede ser verdad, (el antecedente más cercano va cumplir 20 años este mes) cuando se declaró el default con los organismos internacionales..y ¿qué pasó? ¿Los chinos dejaron de comprarnos soja? ¿Las petroleras se retiraron del país? ¿Los bancos internacionales se fueron? ¿Las empresas que controlaban los servicios abandonaron? ¿Las AFJP dejaron de ganar con los jubiladxs porque Argentina entró en default? NADA de eso ocurrió, porque en la lógica del capitalismo y los monopolios no existe un mínimo resabio de “sentimiento de principios”. Solo se mueven por la disputa de mercados, ¿alguien puede pensar que van a abandonar a nuestro país?, ¿que van abandonar tan apetecible bocado? NADA DE ESO!. Es más, ¿acaso no supimos aprovechar el default para salir del atolladero económico en el que estábamos en el 2002 y 2003?
Ahora, que estamos casi sin reservas internacionales en dólares en el BCRA se busca llegar rápidamente a un acuerdo con el FMI para que “haya confianza” y vuelvan a llover inversiones..para que haya entrada de dólares y podamos… “poner en marcha la economía que se viene recuperando”. ¿No es esto lo que aplaudieron de pie los principales monopolios industriales de la UIA en un encuentro días atrás, con la delegación del gobierno cuando les comunicaron que habrá acuerdo con el FMI? Si ellos celebran, que estuvieron gobernando el país con Macri y también contrajeron la deuda impagable, sabemos quienes vamos a perder…otra vez.

Porque podemos crecer ya a ritmo de la pre pandemia (10%) y tener superávit en la balanza de pagos, pero la pobreza está en el 40% y los salarios están en promedio 25 mil pesos por debajo de la canasta del Indec de 72.300$.
O sea se puede crecer pero no es sinónimo de mejoras sustanciales para el pueblo.
Mientras esta realidad avanza, el gobierno ungido de dólares no toma la sartén por el mango y echa mano a los tenedores de dólares, los exportadores, que no los rinden, ni toma ninguna medida para afectar los que están en los paraísos fiscales riéndose de todxs nostrxs. ¿Tan débiles somos que tememos a una corrida o golpe blando?.
¿O no hay voluntad de tocar a los que han ganado con la crisis, la deuda y la pandemia? Ahora frente a la sequía de dólares el BCRA tuvo la “maravillosa idea” de bloquear las compras de pasajes al exterior en cuotas. Medida que golpea y hace perder una franja más de los sectores medios de profesionales asalariadxs y pequeños empresarios que acceden a esos viajes pagando en cuotas, (porque los grandes siempre han pagado de contado o no tendrán problema de hacerlo ahora). Ah, eso sí, nunca falta algún periodista que aplica la “épica de clase” para justificar una medida de mierda.
Sin “PLAN B”
El acuerdo con el FMI es el principal y único plan para el presente y el futuro. Todo está supeditado al acuerdo y tratar de dividir a la oposición donde una parte apuesta a que fracase el acuerdo pagando el gobierno el costo político. Otro sector busca que el propio acuerdo sea el real costo político que pague el gobierno, con un criterio hasta lógico porque saben que no hay margen para el “mejor acuerdo” ya que para hacer frente se habla de nuevos endeudamientos (con Rusia y Arabia Saudita), o sea, el plan que sostuvo en su campaña Vidal: tomar nueva deuda, la diferencia radicaría que no sería con el FMI, por lo demás, son deudas a una altísima tasa de interés más otras requisitorias.
En ningún párrafo del proyecto plurianual que presentará el gobierno está la investigación de la Deuda y ya que se acepta y se va pagar, tampoco se hace mención a la posibilidad de que parte de esos dólares salgan de las entidades bancarias y financieras a las que hacía referencia el mismo Macri que la fugaron. Tampoco se tocan a las empresas que ganaron con la bicicleta que nos costó sangre a lxs argentinxs y hoy celebran el acuerdo.
Entre el Club de Paris, letras y bonos hasta marzo hay vencimientos por 7600 millones de dólares, para eso nos deberemos endeudar y “prender velas” para que la tercera ola, Ómicron, mu, delta, lambda u otra cepa del corona virus no se vuelva a desparramar por el territorio nacional que haga volver atrás como ya está pasando en países de Europa. ¿Estará esta vez, contemplada esta posibilidad en el proyecto de presupuesto 2022 o se eliminará a pedido del FMI algunos “gastos Covid”?
¿FATALISMO O SOBERANÍA? ¿LO POSIBLE O LO NECESARIO?
Estamos dominados por “el fatalismo” donde solo podemos aspirar a “mejorar” las condiciones económicas y sociales. Este “fatalismo” no es coyuntural, sino mas bien debemos analízalo en términos culturales desarrollado desde los sectores que dominan la política, mostrando diferencias entre quienes son “más neoliberales” dentro de ese fatalismo y quienes son “más progresistas”.
Pero el volumen de la crisis, la deuda y la pandemia, ha dejado mucho más en evidencia que “lo posible” (que a veces en cuestiones “chicas”, coyunturales puede alcanzar) se queda corta, que hace falta ir más a fondo, y avanzar hacia lo necesario porque si no, a la corta o la media, pierden los pueblos.
Esto se expresa en los numerosos reclamos de numerosas luchas en el país, pero principalmente el resultado electoral de las pasadas elecciones donde el gobierno paga no haber avanzado a fondo con las expectativas que generó y el capital político que construyó en la lucha, pero principalmente en la derrota del macrismo en 2019 y la pandemia.
Los “paliativos” son importantes para cualquier enfermo, pero son eso, “paliativos”, no es la solución al problema. Podemos repetir hasta cansarnos y criticar “como los exportadores trasladan a los precios domésticos las materias primas que exportan, como precio del trigo que batió ahora el récord desde el 2014, pero tenemos a 180$ el kilo de pan. Frente a este robo, el “paliativo” son el “control de precios” por un determinado tiempo pero siempre terminan ganado aquellos que exportan y los grandes comercios si no se avanza en las cuestiones de fondo. Lo mismo ocurre con la carne que llegó a 1100$ el kilo, mostrando en la práctica, que ese “paliativo” no frena el cáncer.
Empezar a salir de los “paliativos” o “lo posible”, es poner en debate lo necesario. No es querer discutir el “socialismo”, sino comprender que es necesario cuestionar la actual matriz económica que nos lleva a esta durísima realidad.
No es socialismo lo que piden las organizaciones sociales cuando reclaman alimentos y trabajo estable no precarizado; no es socialismo lo que exigen aquellxs que reclaman tierra para vivir o trabajar; ni lo plantean aquellxs que denuncian los agrotóxicos y la contaminación de ríos, tierra y mares. No es socialismo plantearse recuperar el comercio exterior y la banca; ni lo es plantearse que el Estado administre la vía navegable del Paraná, así como no se es socialista si se plantea suspender los pagos de la estafa de la Deuda macrista y del FMI para investigar. Son medidas soberanas en defensa propia.
Sin dudas sostenemos que el sistema socialista es superior al capitalista y hay pruebas de ello, pero no somos infantiles para saltar etapas y plantear esas tareas en la actualidad. No son tareas socialistas las que llevó adelante el peronismo entre la década del 45 al 55, pero sin dudas hoy son de avanzada, necesarias y posibles si se atreve a emprender un rumbo popular.
Lamentablemente vemos lejos esa actitud en la conducción del gobierno, pero no son pocos los sectores populares del Frente de Todos que buscan empoderarse y unirse para emprender un camino soberano y cerrarle el paso a las derechas que por cierto, son con las políticas centristas y “posibilistas” cuando recuperan aire y se nos vienen encima.
Como bien se muestra en la región, “la derecha hace ruido”, es brutal y avanza si se les concede, pero en la vereda del frente hay reservas de grandes sectores que se plantan y confrontan porque tienen necesidad de ir por lo necesario como en Chile donde el 19 de diciembre, en segunda vuelta puede ganar al pinochetismo fascista, una alianza de centroizquierda encabezada por Gabriel Boric.

Como en Honduras donde fueron derrotados los golpistas apoyados por los EEUU, o en Venezuela donde se impuso el oficialismo en las elecciones parlamentarias y de gobernaciones dejando en el aire a la oposición sediciosa, al igual que en Nicaragua donde se derrotó el aislamiento empujado por la reacción y los EEUU o en Bolivia donde la resistencia popular a los golpistas que quieren volver conmueve en las masivas marchas y expresiones de apoyo al presidente Arce y Evo Morales.
Todos procesos heterogéneos, porosos que se imponen o se mantienen, pero las enseñanzas muestran que son puntos de partida, no de llegada, que otorgan mejores condiciones para que los sectores populares profundicen la lucha para imponer un rumbo que desande caminos de dependencia, ajuste, endeudamientos y contaminación.





















