El escándalo de las filtraciones desde la AFI (Agencia Federal de Inteligencia) durante el macrismo deja a la intemperie una verdadera asociación ilícita manejada directamente desde la Casa Rosada. Una verdadera Gestapo dedicada a vigilar a todos aquellos que signifiquen un obstáculo para el sector hegemónico de la alianza que gobernó el país.
Para esos objetivos, en el año 2016 por decreto y sin explicaciones públicas, el presidente Mauricio Macri eliminó el régimen que obligaba a darle transparencia al manejo de fondos de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), la ex SIDE. Así se articulaba esa Gestapo macrista para montar operaciones, se apretaba y armaban “carpetazos” para desacreditar o directamente sacar del medio cualquier obstáculo ya sea opositor u oficialista.
Es tan grande el volumen de la operación, tan extensa la red de espionaje y tan impune la manera de moverse, que lo hacían desde la misma Casa Rosada y en reuniones donde participaba el mismísimo Macri. La única explicación para moverse de esta manera, es que creían que iban a volver a ganar las elecciones, ya que contaban con el apoyo del Departamento de Estado yanqui, el control de los jueces en Comodoro Py, el auxilio del FMI y el apoyo de los medios hegemónicos.
En las últimas horas, la causa tomó un nuevo impulso cuando el juez federal de Lomas de Zamora Federico Villena ordenó la detención de la ex funcionaria macrista Susana Martinengo, al ex jefe de Contrainteligencia de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Diego Dalmau Pereyra y otras 20 personas, la mayoría espías. Se va cerrando el círculo sobre las cabezas de la banda, Mauricio Macri y Gustavo Arribas. La llamada “mesa judicial” se va desarmando.
El juez advirtió estar ante «una organización criminal con inserción en el Estado nacional, provincial y local, cuyos integrantes cumpliendo diferentes roles estratégicos y valiéndose de su calidad de funcionarios y/o empleados públicos y agentes y/o dependientes de las Fuerzas de Seguridad y/o de la Agencia Federal de Inteligencia, habrían llevado a cabo distintas maniobras ilícitas de carácter indeterminado»
Mientras, la Comisión Bicameral de inteligencia del Congreso, prepara un informe que va a dar cuenta de un hecho histórico en el país, este trabajo deberá ir acompañado por la movilización popular para que no quede piedra sobre piedra de este andamiaje fascista que operó desde el Estado. Movilización popular que debe exigir que se desmantele por completo esta estructura de inteligencia y se ponga en discusión que una comisión bicameral del Congreso con control popular sea la que investigue sobre cualquier accionar externo y sus ramificaciones sobre el país, en cuanto al narcotráfico, el accionar de la DEA en la frontera, la depredación de nuestras riquezas u otro conflicto internacional, así como el monitoreo de la base militar inglesa en nuestras Malvinas y el “ciberpatrullaje” en manos de la Gendarmería.




















