El endeudamiento que contrajo el gobierno de Macri con el FMI es de una cifra record en la historia argentina y es el mayor préstamo que concedió el Fondo desde su creación en 1944, representando el 60% de las deudas existentes con el FMI a nivel mundial. Sin embargo, el acuerdo no fue aprobado por el Congreso Nacional, no estaba contemplado en la ley de presupuesto ni tampoco habilitado por una ley específica del Congreso.
Además, desde el punto de vista de la legalidad, entre las objeciones que se mencionan sobre semejante acto de endeudamiento nacional se encuentran numerosas irregularidades administrativas. A raíz de una demanda judicial iniciada por ex funcionarios del BCRA, el Ministerio de Hacienda entregó los expedientes administrativos sobre el acuerdo. De ellos surge: que no está respaldado en ningún decreto del Poder Ejecutivo, no cuenta con dictamen jurídico favorable, ni un dictamen del Banco Central que evalúe cómo impactaría en la balanza de pagos. Tampoco hay resoluciones del Directorio del Banco Central y del Ministerio de Hacienda que sustenten la toma del crédito en condiciones de legalidad, oportunidad y conveniencia. Y no hay constancias de la firma del acuerdo.
Por otro lado, como señalamos en ediciones anteriores, el 80% del préstamo se dilapidó financiando la fuga de capitales, violando el propio estatuto del FMI.
Impagable
De acuerdo a las últimas cifras oficiales, la deuda pública bruta de la Administración Central a marzo de 2019 asciende a 322.000 millones de dólares. La mitad de esa deuda es en dólares y otras monedas extranjeras, con lo cual su peso sobre el PBI aumenta con cada salto devaluatorio. Dentro de la deuda total, la deuda externa suma 161.000 millones de dólares. Solo al FMI se le deben 43.670 millones de dólares.
Pero además de los montos totales, que representan una lápida para la economía argentina, lo que impacta de manera directa son los vencimientos de capital e intereses planteados para los próximos cuatro años. Estos vencimientos suman 248 mil millones de dólares, como puede verse en el cuadro. Hay que tener en cuenta que: las reservas internacionales del BCRA ya bajaron a 49 mil millones de dólares (con apenas unos 15 mil millones, supuestamente, de libre disponibilidad real). Son extremadamente exiguas y además descienden semana a semana.
El presupuesto nacional 2020 presentado por el gobierno actual es de unos 6 billones de pesos (100 mil millones de dólares al tipo de cambio actual); y en dicho proyecto ya se estipula que se pagarán 1 billón de pesos de intereses de deuda (16 mil millones de dólares al tipo de cambio actual). Así planteado, el peso de los intereses ascendería al 3,3% del PBI (en 2015, al asumir Macri representaban el 1,3%) e implican un déficit financiero de 2,3% del PBI para 2020. Y pasarían a representar el 20% de todo el gasto primario del Estado nacional: cada 10 pesos de gasto del Estado se deberían destinar 2 pesos al pago de los intereses. Según la Undav, esto implica que por cada 100 pesos destinados a pago de intereses de la deuda externa, el presupuesto nacional sólo se destinaría 30 pesos en Educación, 21 pesos en Salud, 9,9 pesos en protección social, 6,4 pesos en Ciencia y Técnica, 2,7 pesos en Vivienda y Urbanismo, 1,1 pesos en industria.
Este ajuste es sin contemplar los vencimientos de capital de la deuda, que triplican a los vencimientos de intereses y son imposible de refinanciar en este contexto: el total de vencimientos 2020 es de 60 mil millones de dólares y representan el 12% del PBI o el 25% de los salarios de todos los trabajadores. Por lo tanto, además de todo, es una deuda impagable.




















