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2022: Vamos por el rumbo popular

Se termina un año muy difícil para el pueblo. Otro año en pandemia y con repunte de casos en los últimos días. Los efectos de la segunda dosis de las vacunas hacen que se reduzca la gravedad de aquellxs que se contagian, si bien se multiplican los casos diarios en pleno verano. El número de fallecidos es bajo al igual que la ocupación en las UTIs. Esto muestra que el camino de la vacunación masiva, junto con la toma de conciencia colectiva en cuanto a los protocolos como el uso del tapabocas y evitar el hacinamiento en lugares cerrados son las principales herramientas para combatir el virus.

Esto debe ir acompañado de una más fuerte presencia del Estado, en todos los ámbitos, ya que no sirve de nada hacer una propaganda para evitar aglomeraciones de personas, si el transporte público por ejemplo, no tiene las frecuencias adecuadas o no cumple con la ventilación cruzada. No sirve de nada mostrar los testeos por la TV, si no se extienden los horarios y se vuelve a convocar a mas personal, así como evitar el faltante de insumos en varios hospitales como se denuncia desde juntas internas de trabajadorxs de la salud.

El gobierno no cedió a la campaña anti vacunas y las versiones apocalípticas que apostaban al faltante de ellas. Estos dos “recursos” políticos usó la derecha para llevar zozobra y divisiones en el campo popular buscando profundizar la grieta en la sociedad. Fracasaron, ahora se va cumpliendo a tiempo y forma con la segunda dosis y se arrancó con la tercera. Esto, sin dudas, trae tranquilidad en millones de familias frente al avance de la cepa Delta y Ómicron.

Esta realidad de relativa tranquilidad, no se ve reflejada en la situación económica de grandes sectores populares. Si bien la economía ya se ubica en los niveles de 2019, y el nivel de ocupación alcanzó al 2017, la realidad del día a día no ha mejorado para millones. La pobreza sigue golpeando a más del 45% de la población y la desigualdad social se ha agravado mostrando que los que eran ricos, ahora lo son más que antes de la pandemia. ¡Esto está mal!, y es la consecuencia de un rumbo donde si bien se han tomado nuevas medidas que han llevado algunos alivios a vastos sectores populares, se ha recuperado derechos arrasados por el macrismo y las ayudas sociales han aumentado, no marca un cambio de modelo, donde sigue predominando mantener una matriz económica dependiente dominada por los grandes pulpos internacionales y nacionales.

Por eso hace mas de 40 años que no se ha podido resolver la pobreza y la desigualdad. Porque se ha ido profundizando una matriz económica que, con mayor o menor derrame, con mayor o menor inflación, mantiene las riquezas en pocas manos a costa del sacrificio y el padecimiento de la inmensa mayoría. Esta es la razón porque la derecha se ha ido fortaleciendo en estos años. Es la razón del porque hoy pueden alternar en el gobierno o desestabilizar si fuese necesario.

Nadie plantea aquí hacer un cambio de un día para el otro, pero en los dos años ha quedado claro que hay sectores parados arriba de la proa del barco manteniendo una matriz dependiente donde el centro de todo el trabajo consiste solo en la “atracción de dólares”, y como tal se le abren las puertas a las “inversiones extranjeras” que no son otras que las que repudió el pueblo de Chubut y antes Mendoza en su lucha contra la mega minería contaminante y destructiva. O las que controlan el comercio exterior de materias primas a las que en estos días se les renovarán las concesiones de la cuenca hídrica del Río Paraná. O los monopolios que explotan el petróleo en Vaca Muerta con fuertes inversiones del Estado a costa de la destrucción del medio ambiente y la expoliación de las tierras de las comunidades mapuches. O los oligopolios que están parados arriba de la fabricación, distribución y venta de alimentos de consumo masivo a precio de exportación. Estos que son los responsables directos de la inflación, que avanza a la par del desarrollo de la dependencia y la concentración económica.

Un modelo viejo que de tan viejo muestra a lo largo de los años las consecuencias nefastas para el pueblo y el país,donde se benefician un puñado de empresas monopólicas internacionales y los lacayos locales.

Pero la pandemia impuso que volver atrás es criminal para los intereses populares. atrás está el gobierno que nos precedió, ese que nos llevó al abismo de la crisis y puso en marcha una “gestapo” para perseguir opositores y arrodillar al movimiento obrero cercenando derechos y profundizando la precarización laboral.

Algunas organizaciones populares igualan el gobierno del Frente de Todos al de Juntos por el Cambio, con una mirada pequeña que solo alcanza para arrebatar unos miles de votos, pero deja desamparado al pueblo en cuanto a la disputa por el poder entre el campo popular y los enemigos declarados que quieren y se preparan para volver.

La lucha entre modelos existe y es activa en el campo popular, y venimos sosteniendo que en la medida que se alimente el mismo modelo que sostuvo al macrismo, ellos llevan la de ganar; y que por el contrario, emprendiendo un rumbo popular con medidas que empoderen al pueblo en su estructura, ya no en su coyuntura, podremos vencer sobre nuestros enemigos como lo hizo el peronismo luego de la guerra.

Para eso hay que atreverse y los sectores populares, antiimperialistas y democráticos deben imponerse. Para ello el 2022 se presenta con grandes desafíos donde una de las prioridades es que se abandone el camino de derrota que impone el FMI y los sectores que avalan ese acuerdo “como la última posibilidad de vida”. Debemos demostrar que “hay vida sin el FMI” y vaya que puede ser de mucha mejor calidad en todo sentido, pero implica “vivir con lo puesto” para emprender la salida soberana, haciendo justicia porque plata hay para pagarles a los usureros, y es precisamente mostrando las guaridas donde tienen los dólares fugados. Este es el camino.

No queremos volver atrás, la derrota en las urnas y el inmediato mensaje en las calles fue una sola lectura: un castigo por apartarse del rumbo prometido, y la muestra en la calle de un límite a la derecha que nos quiere llevar al pasado. El 2022 mostrará hasta donde se entendió ese mensaje.

El pueblo mostró que no soporta más manoseo, el “Chubutazo” fue una muestra de ese hartazgo, donde hizo tronar el escarmiento en las calles volviendo atrás la entrega en la legislatura. ¡No es no! fue un grito de advertencia para el gobierno nacional y provinciales.

La lucha por el rumbo popular

Esta lucha no se inscribe en el ámbito de lo posible, sino en hacer posible lo necesario. La esperanza es lo que hay que reconstruir, no solo seguir adelante porque “los que vienen por detrás son peores”. En todo caso, para vencerlos, el camino comprobado y necesario es llevar certezas; empoderar a la militancia y escribir una nueva historia la de un pueblo vencedor.

El programa está más claro que nunca, y es poder sacar de la pobreza a la mitad de lxs habitantes del país, es poder sacar a más de la mitad de lxs asalariados del cepo de la precarización, es poder acceder a la tierra con un plan de colonización donde se democratice el acceso y los pobres se instalen y repueblen el interior produciendo para el consumo masivo sin agro tóxicos. Un programa donde la vivienda sea un derecho en serio y no se reprima a las familias desesperadas que ocupan porque no tienen un techo.

La esperanza la vamos a construir si somos protagonistas de una nueva Argentina donde los dólares vayan para la reconversión de la industria nacional mirando principalmente a las necesidades populares y luego las exportaciones. Donde la fabricación de alimentos sea parte fundamental de la soberanía alimentaria puesta en marcha por el Estado, el pueblo y las Pymes.

El pueblo no quiere volver atrás, y sabe diferenciar a los gobiernos de derecha, porque ajustan y van sobre sus derechos, pero está claro que el margen es muy escaso y en un país tan overo como el nuestro, tan extenso y con tanta riqueza, si no se van modificando los factores que mantienen la pobreza, en la inflación, la devaluación y el control de la economía en las selectas manos de los monopolios, los terratenientes y los bancos, entrará en una espiral de rechazo y quedará a merced de los “cantos de sirenas” y las mentiras que llevaran al neoliberalismo y la reacción a gobernar nuevamente el país.

El rumbo popular es un sentimiento necesario en plena pandemia y crisis. Es una oportunidad que la militancia popular no puede relativizar dejando que otros hagan lo que el pueblo y sus expresiones tienen que hacer. Los vientos soplan hacia la dirección de los cambios profundos y hacen emergen a gobiernos populares para que los lleven adelante. El pueblo entregó a sus hijos e hijas en esa lucha como lo mostró Bolivia y Chile donde una lucha ejemplar parió un nuevo gobierno derrotando al fascismo. No es un camino fácil ni manso, pero no se puede perder el ritmo, porque el enemigo es poderoso y venenoso si se avanza a medias.

El camino de las puebladas es fundacional a una nueva Argentina y una nueva América Latina. Hacen tronar el escarmiento cuando es necesario o dan señales fuertes hacia donde se deben dirigir las organizaciones y dirigentes del campo popular. Pero los tiempos que vienen nos deben ubicar a la militancia popular en la coordinación para que nazca de estos sectores los que lideren los procesos liberadores.

En este 2021 hemos dado pasos muy importante en el desarrollo de la Corriente Clasista René Salamanca mostrando con escasos recursos, un desarrollo en los territorios; nuevamente las y los compañeros del SUTEF han mostrado que significa un sindicato de base provincial que hace protagonistas a sus afiliados que siente la herramienta sindical como suya. Hemos protagonizado una experiencia extraordinaria en el armado de la Lista Naranja en las elecciones del SITTAN del Astillero Tandanor, una nueva camada de jóvenes dirigentes emerge con perspectivas marcadas en la democracia sindical, el compañerismo y la solidaridad. El MUS se proyecta como una corriente sindical en el movimiento obrero y asalariadxs que tiene todo el potencial para dar un gran salto en el año que viene. La Agrupación Bartolina Sisa que agrupa a compañeras inmigrantes originarias hermanas de Bolivia se ha extendido y tiene un gran desafío como ser una corriente de masas en todo el país. El MPL ha demostrado ser un instrumento político de frente único donde hemos pasado a jugar en regionales como parte importante de frentes y movimientos dentro del Frente de Todos.

Sin dudas nos toca seguir trabajando para que el 2022 nos encuentre a los sectores populares más unido que antes, donde los y las comunistas revoluciuonarixs deberemos estar a la altura para ser sujetos en la gran lucha para imponer un rumbo popular que abra el camino a la liberación nacional y social.

#AhoraEsCuando

#VivaElComunismoRevolucionario

#2022DeUnidadYLucha

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Crece la inflación, la desigualdad, la deuda, la entrega, los tarifazos, la corrupción, la represión…mientras caen los salarios, la fuente laboral, los programas sociales...