Unidad en las calles para imponer un rumbo popular

Mayor empleo, ¿en qué condiciones?

Es innegable que el empleo ha crecido a niveles pre macrismo 2016. En el ultimo trimestre, comparado con el año 2021, se registraron 956.000 nuevos empleos, logrando que la desocupación cayera en un 7% en términos generales frente al 3,2% de aquel año (CEPA).

En valores absolutos, el desempleo alcanza a 943.000 personas si se considera la muestra de EPH (Encuesta Permanente de Hogares del INDEC) y casi 1,5 millones si se considera el universo de población.

Respecto al 2021, se observa un incremento de la PEA (Población Económicamente Activa) de unos 302.000 casos, siempre según el INDEC, mientras que el aumento de la ocupación fue de 956.000, mostrando una reducción marcada de la cantidad de casos de desocupados.

En comparación con el trimestre equivalente del año anterior se puede mencionar, que la reducción de la desocupación se vincula a la generación de empleo con aportes jubilatorios (que pasó de 20.2% al 20.4%, es decir, unos 90.000 puestos de trabajo registrado).

Si comparamos con el 2021, igual trimestre, podemos ver que esa reducción de la desocupación se vincula a la generación de empleos, pero donde los aportes jubilatorios (que pasaron del 20.2% al 20.4%) es decir, unos 90.000 puestos de trabajo registrad, solo abarca el 10% del universo general de de nuevos ocupados en el trimestre. O sea, el 90% se ubican fuera de convenios, monotributistas o en negro.

Si vamos al universo de los salarios nos encontramos que mas del 60% de los empleos registrados, no cubre la canasta para no ser pobre (que ya superó los 100.000 pesos). A esto hay que sumarle lxs trabajadorxs de la economía popular. El IFE4 (Ingreso Familiar de Emergencia) que se termina de pagar en junio, es quizás un indicador que unifica a lxs trabajadores y los empleadxs donde se anotaron mas de 7,5 millones de personas.

Con una pandemia encima, la crisis heredada y la inflación que no para, parece un chiste de mal gusto ver solo una cara de la moneda en cuanto al crecimiento del salario solamente, sin registrar u ocultar los que han ganado en plena pandemia, cuadruplicando sus ganancias de manera obscena y lo siguen haciendo ahora cuando la economía crece, pero crece la precarización y los salarios están por detrás de una inflación que no cede, sin contar el 25% que se perdió en estos años desde el Macrismo que no se recuperó.

De esto hay que hablar cuando hablamos de las tareas del momento o el período. Es lo que no se tuvo y no se tiene en cuenta a la hora de las prioridades.

Con la retórica antimonopólica no se asusta a nadie, y menos los que tienen el “cuero duro”como los dueños de los monopolios, los bancos y terratenientes. Estos solo temen a medidas concretas con un pueblo movilizado. La vicepresidenta habla de “usar la lapicera”, pero no convoca al pueblo a “marcar”a los responsables. Convoca a exponentes de los sectores que gobernaron con Menem y Macri, como el economista Melconian, no al pueblo. Golpea por igual a los que especulan y fugan los dólares que necesita el país como a las organizaciones territoriales que “tercerizan”los planes sociales(sin discriminar a quienes se refiere).

Cristina Fernández de Kirchner

Pero si se quiere reducir el universo de programas sociales, no basta con el eslogan “el peronismo es trabajo” porque este no es el peronimo de la década del 45, ni el trabajo es lo que era en esa década ganada. Si se quiere reducir la pobreza, se debe avanzar en un camino de sustitución de productos y desarrollo de la industria nacional, se debe realizar de manera practica que la orgia de ganancias del poder real, se traduzca a en menores tasas de ganancias para el beneficio de las grandes mayorías, con impuestos progresivos a las grandes riquezas, con reducción de la jornada laboral sin reducción de salarios y bajo convenio, con la efectivización de millones hoy precarizados que trabajan en las empresas y grandes supermercados y el Estado. Ahora es cuando!!

Una tormenta perfecta

La maniobra especulativa de los grandes importadores y bancos, fue denunciada por Cristina en Avellaneda bajo el nombre de “festival de importaciones”(que dicho sea de paso uno de los grandes beneficiados es China donde nuestra balanza comercial pierde por goleada) consiste en que los grandes importadores exigen al Banco Central dólares para importar, esos dólares son a precio oficial del Banco Nación, entonces, aprovechando el descontrol estatal no importan lo del mes, sino que se “estoquean” sacando suculentas ganancias a futuro con un dólar barato. Esto se da en el marco de la escaces de gas y gasoil donde el Central tuvo que desembolsar 2000 millones de dólares este mes para importarlo. Frente a esta faltante de divisas es que desatan la corrida cambiaria del dólar paralelo, dólar bolsa y otros, y es allí donde los medios hegemónicos “potencian el clima de descontrol” por la TV, radio y diarios.

La “faltante de gasoil”(se denuncia qué hay empresas como Shell que tiene “guardado”ese combustible) para generar aumentos, pero sobre todo el lockaut  patronal como se puede ver con los cortes de rutas en las principales provincias, donde llamativamente esperaron levantar la cochecha para salir.

Si a esto le sumamos una argentina que está atada al FMI con 43% de su población en la pobreza y el 60% de la juventud en el mismo lugar, y si encima se introduce un elemento contra los programas sociales que distorsiona aún mas la unidad del campo popular, lejos de avanzar en lograr estabilidad, por el contrario se abona una “tormenta perfecta”.

La interna del Frente de Todos

El discurso de Avellaneda, el enfrentamiento con el Evita, el ponderamiento de los intendentes, la “liga de gobernadores”con 17 provincias (armada por Cristina y Capitanich, Gdor de Chaco), el triunfo de Petro en Colombia, la reunión con el economista neoliberal Melconian, ubican a la vicepresidenta en la centralidad del vértice político. Una centralidad que algunos dicen, otros maldicen y otros ruegan…sea por probarse la banda presidencial. Aunque también le da tener los fueros y el poder necesario para evitar ir presa como pretende la Corte Suprema y la posición reaccionaria a la que se le fueron cayendo las operaciones de Law Fare.

Cristina claramente ha salido a macar la cancha y jugar decididamente en la interna con el sector de Alberto básicamente por haberse apartado de los acuerdos y el programa que supo ganar en el 2019. Lo dramático no es el calibre de la munición con la que se tiran de un lado y otro, sino que los sectores populares dentro del Frente no pueden seguir “viéndola pasar”. Hace falta coordinación para exigir un cambio de rumbo y reagrupamiento que de certezas al pueblo.

Todxs tenemos en claro que la encerrona está en que si gana nuevamente las expresiones neoliberales retrocederemos duramente, porque ya no ocultan que “han hecho los deberes” y vendrán para aplicar su receta de mayor quita derechos y mas explotación en “cien horas”, ya no “cien días”. Pero para que esto no ocurra y se puedan unir las fuerzas populares, el rumbo de dialogo y conseciones que practica el ejecutivo nos lleva a mayores incertidumbres que ensayan mayores derrotas.

Por el contrario, la realidad exige enfrentar al “poder real” no solo con retórica dura, sino con un cambio de rumbo que los enfrente decididamente y de esa manera empodere al pueblo. Hechos que llenen de certezas y vuelvan a construir la épica perdida que tanto necesita la militancia popular que está en la primera fila.  

Esto no se avizora en el horizonte, pero hay que construirlo con gran amplitud, mientras no se vacile un ápice en cerrarle el paso a la derecha en cualquier variante, la neoliberal o la fascista.

Gran amplitud para generar hechos que apunten a recuperar la soberanía política, económica, social y cultural, lejosdel modelo agro exportador, extractivista y contaminante actual.

Un camino vigente para el pueblo

Las imágenes que llegan de Ecuador conmueven por la templanza de los pueblos indígenas que protagonizan junto a organizaciones sociales, vecinales, sindicales, feministas y ambientalistas una lucha que ya llevan cinco muertos y centenares de heridos y detenidos, pero desde el Ecuador profundo, han logrado en los 15 dias de paro por tiempo indefinido, acorralar al gobierno en lucha por los 10 puntos (ver nota) y ha logrado que se discuta en la Asamblea Nacional la destitución del neo liberal, el banquero Guillermo Lasso.

La cara de america latina viene cambiando, el triunfo de Petro y Francia en Colombia ha llenado de vigor la lucha de los pueblos. Colombia es el país fuera de EEUU donde tiene mas bases militares, 9 en total, junto con enviados e infiltrados de la DEA y la CIA. Pero así y todo, la voluntad del pueblo venció al terror de Estado que pretendió el escarnio con los muertos del pueblo que día a día que regó por todo el país.  Sin lugar a dudas la movilización será decisiva para avanzar y vencer la gigantesca presión que tendrá el nuevo gobierno que sostiene en su programa llevar adelante una reforma agraria y terminar con el estractivismo, entre otras medidas sociales y económicas.

Triunfo histórico de Petro y Francia en Colombia

La america va cambiando el rostro, abandona el del neoliberalismo para avanzar hacia el progresismo, pero precedido por luchas, mártires, presos y procesos históricos que exigen ir a fondo y no quedar en el camino del “consenso”, “dialogo”o “negociación”con los que nos quieren ver de rodillas.

Son tiempos de lucha pero también de un profundo aprendizaje, donde el camino del centro es uno a mitad de camino que nos deja a la intemperie y a merced de las derechas reaccionarias de todo pelaje que siempre se preparan para volver. Ya no es el tiempo de “lo posible”, es tiempo de generar la correlación de fuerzas al calor de la acción de los pueblos, como en Ecuador, en las rutas, en las puebladas insurreccionales para que tarde o temprano pueda emerger esa fuerza revolucionaria que crece desde la subjetividad para que corone el poder como expresión de la unidad y protagonismo del pueblo con los trabajadores a la cabeza para escribir la verdadera historia.

Esa historia y ese futuro que escribieron y por el que lucharon Maximiliano Kosteki y Darío Santillán hace 20 años.

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