Declaración
Frente al avance de una justicia reaccionaria en el juicio a Cristina Kirchner
El escandaloso juicio por la “corrupción en la obra pública” contra la vicepresidenta Cristina Kirchner, utilizando pruebas que ya habían sido refutadas y archivadas, pero hoy magnificadas por la actuación de un fiscal y amplificadas al extremo por los medios de comunicación que controla la oposición, marcan un peligroso “clima de época” donde vale más “la puesta en escena” y las “verdades instaladas” que las pruebas de los hechos, llevándose puesto el estado de derecho.
Asistimos a una ofensiva de un sector de la justicia federal, comenzando por la Corte Suprema de (in) Justicia y las cloacas de Comodoro Py, para proscribir a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner. Cada vez son más las voces de los exponentes reaccionarios que piden condena y que la primera medida sea la “inhabilitación de por vida para ejercer cargos públicos”, mostrando el verdadero objetivo que se persigue.
Es un juicio donde queda a las claras que no se busca justicia sobre hechos de favoritismo en la obra pública y si estos hubiesen existido, resulta una aberración que se instale una condena sin que se haya podido acceder a la lectura de una sentencia que contenga un relato pormenorizado de los hechos con prueba concretas.
Una verdadera “cancha inclinada de la justicia”, un verdadero Lawfare (en inglés, persecución judicial o instrumentación de la justicia) plagada de arbitrariedades, chantajes e imprecisiones que lejos de buscar justicia, solo pretenden por el volumen numérico de las causas, muchas de ellas archivadas por falsas, acorralar a sus rivales de esta cofradía reaccionaria que domina gran parte de la justicia.
Esta justicia arcaica por patriarcal y misógina que se manifiesta en inacción frente a causas legitimas donde el resultado es la impunidad y degradación. Y se aplica en particular en todas aquellas denuncias y acciones que refieren a los sectores populares, como podemos ver en la inmensa mayoría de los casos de violaciones y violencia de genero donde los responsables no son juzgados. Una justicia patriarcal que se ensaña con las mujeres y diversidades conducida por una Corte Suprema de tres varones.
La obscenidad del movimiento de los fiscales y jueces en la causa que involucra a Cristina Fernández, avanzan en un salto más elevado en aquella degradación mostrando como “natural” las vinculaciones cotidianas de los fiscales con los jueces y estos con el poder político y económico de los dueños del poder. Es tal el grado de poder e impunidad que tienen, que se sienten y han construido un imaginario colectivo que los ubica en dueños de “la república”, pero “su república” que no es otra cosa que la muestra de un accionar criminal, mafioso, con mesas judiciales, armado de causas, persecución, espionaje, aprietes y cárceles.


En verdad se muestran como una verdadera asociación ilícita, donde los jueces y fiscales aprovechan, inventan o deforman causas, lo toman los medios hegemónicos e instalan el “hecho” y sus facciones políticas lo politizan y ensanchan la grieta, confunden y bloquean en el parlamento todo aquello que pueda afectarlos. Plantear hoy, en este marco, una reforma judicial equivale a “instalar una autocracia”, cuando es todo lo contrario. Gritan “al ladrón” pero ellos son los delincuentes.
Esta ofensiva es golpista porque se lleva puesto las libertades democráticas y la Constitución Nacional. Estamos en presencia no solo de la instrumentación de la justicia para configurar como un sector de las clases dominantes prepara el terreno electoral proscribiendo a la figura que más votos recoge dentro de los sectores populares, sino que muestran hasta donde van a llegar si vuelven al gobierno y el poder del Estado.
Néstor Kirchner tomó medidas sobre la Corte Suprema a solo diez días de haber asumido su mandato en el 2003, enviando al Congreso el pedido de juicio político de los integrantes de aquella Corte, que formaban la popularmente conocida “mayoría automática”. Pero en este período, con el antecedente del macrismo, el ejecutivo actual eligió el “dialogo y el consenso” con una Corte que solo se dedicó a hostigar y tomar acciones destituyente desde que asumió el gobierno del Frente de Todos.
Ahora, las urgencias exigen una amplia coordinación en defensa de las libertades democráticas, un pueblo movilizado para demandar una profunda reforma judicial, que van a la par de las urgencias populares y las medidas soberanas que necesita el pueblo y el país.
Porque lo que está en juego no es solo la avanzada sobre CFK. Aquí lo que se discute son las condiciones en las que desarrollaremos las luchas venideras, porque preparan un país para ser gobernado con represión y cercenamiento de las libertades democráticas porque ya no ocultan que van por lareforma laboral, devaluación, mayor endeudamiento, privatización, mayor entrega de nuestros recursos naturales, profundizar todos los contratos de minería a cielo abierto, Fracking, desmonte masivo, mas sojizacion, dolarización.Ayer lo hicieron con las dictaduras, ahora que puede llegar al poder con elecciones pretenden hacerlo como dijo Macri en los primeros 90 días si ganan en el 2023.
Si no avanzamos en derrotarlos poniendo en marcha la recuperación de la argentina retomando el peronismo del 45 que avanzó con el control de las exportaciones, la banca, el desarrollo de nuestra propia industria pesada, nuestro suelo, nuestro gas, petróleo, pesca, tierras y alimentación, hoy todo esto en control de los monopolios extranjeros y los distintos imperialismos, nos darán un golpe muy duro al pueblo y la nación.
Los sectores populares debemos accionar en defensa propia, señalando hoy a los responsables de quitarle el pan a los hogares populares, a los que ganan mientras nos hunden con la inflación, a los que nos endeudan por generaciones. Esos tienen nombre y apellido y hoy 17 de agosto se los señaló en las calles con la masiva movilización obrera y popular. ¡A esos se los enfrenta, no se les concede!
Debemos seguir articulando la lucha económica contra el ajuste en las calles, sumándole en cada lugar de trabajo, estudio y en todos los ámbitos el repudio al juicio a CFK, y la exigencia de la libertad a Milagro Sala y cese de las causas a los luchadores populares.
El futuro de la lucha democrática, antiimperialista y anti-terrateniente pasa por salir fortalecidos de esta dura pulseada que exige abandonar las concesiones que se vienen practicando desde el ejecutivo a los monopolios, terratenientes y bancos, que solo han logrado hacer más fuerte a nuestros verdugos responsables de la inflación y la pobreza de nuestro pueblo. Este camino es de ajuste y sostenimiento a un modelo que nos encadena a la dependencia y el latifundio.
¡El camino del pueblo es la unidad en las calles con un programa soberano!











