
El lema del gobierno es: “No hay crisis de empleo”. Mientras tanto, se denunció en la Cámara de Diputados que ya son más de 140 mil desempleados entre el Estado y la industria. La trampa del acuerdo del gobierno con los empresarios le agrega una cuota importante de cinismo a la dura realidad: plantean que se mantenga el mismo número de trabajadores por 90 días, dejando en claro que profundizan la flexibilización laboral ya que despiden a trabajadores con mayor categorías –o sea “los más caros”– y están tomando a nuevos para hacer el mismo trabajo –pero “más baratos”–. Eso sí, sin modificar el número del personal.
Desde la negación de la crisis, y principalmente por el acuerdo del macrismo con sectores monopólicos de la industria que se basa en la flexibilización y mayores despidos encubiertos en retiros voluntarios y jubilaciones anticipadas, el gobierno pretende dar una señal de “dureza y autoridad” vetando la llamada “Ley Antiempleo” (según el PRO), que más allá de sus falencias para impedir despidos se transformó en una nave insignia de la puja de otros sectores dominantes –como el FpV, el massismo y Moyano– con el Ejecutivo. Pero también impactó en grandes sectores populares ya que la ley reconoce –en lugar de negar– un problema que ya pasó a ser una de las principales preocupaciones de los trabajadores.
La lógica macrista
Al Ejecutivo le conviene la confrontación con el FpV porque de esa manera hace entrar en contradicciones al massismo. Así se evidenció en la división interna del Frente Renovador entre los empresarios y sindicalistas para luego terminar votando por el proyecto del FpV, porque de otro modo le daban el triunfo a Macri. La situación es muy volátil; recordemos que fue el massismo principalmente quien le dio los votos al gobierno para el acuerdo con los fondos buitres.
Luego de la votación en diputados, Macri se mostró agresivo, mostrando una imagen de “autoridad” propia de quien ha recibido un golpe político con perspectivas impredecibles en el futuro inmediato. Esta actitud fue sugerida por su asesor Durán Barba, quien –en un acto de sincericidio– afirmó que “las encuestas dicen que a la gente no le interesan las leyes ni el parlamento y tiene una imagen negativa al respecto”.
La “pose de guapo” también la usa luego de que acordó con los gobernadores la devolución en cuotas del 3% anual del 15% que se les debe a las provincias por coparticipación en un marco de asfixia financiera y aguda conflictividad social, como en Santa Cruz, Tierra del Fuego o Santiago del Estero.
El macrismo -ideológicamente hablando- no busca fortalecer las raíces de una corriente de masas. Toma medidas que expresan el acuerdo de sectores de clases dominantes. Si no se lo para, avanza y chantajea con la herencia y la gobernabilidad. Esta última está entre las razones de fondo del silencio de las CGT’s y el peronismo a la hora de desatar la conflictividad social en un escalón superior con el paro nacional. Es sabido que en escenarios como los actuales, cuando el pueblo gana las calles es muy difícil sacarlo. Controlar esto es muy delicado, y Macri lo sabe, pero mientras tanto busca avanzar. Frente a esto, los jerarcas levantan el pie de acelerador y buscan negociar los más de 2.700 millones de pesos de las obras sociales.
Es sumamente necesario que los sectores combativos empujen y coordinen desde abajo, desde cada lugar de trabajo, pronunciamientos por el paro nacional activo para frenar los despidos y romper el techo de la inflación en las paritarias.
Mayor recaudación:
mayor ajuste y dependencia
Según la AFIP, el gobierno recaudó -en el cálculo interanual de marzo- un 30% más alcanzando los $137.762 millones. Con un acumulado en el primer trimestre del año de $435.219 millones, un 32% más que en igual período de 2015.
Los ingresos en este primer trimestre de 2016 fueron principalmente por retenciones a las exportaciones, que llegaron a $6.605 millones: 41,7% más. También por los derechos de importación, que aumentaron 72,8% (4.827 millones de pesos) gracias a que fueron favorecidas por la eliminación de restricciones.
El IVA recaudó 45.859 millones de pesos, un alza de 35,3%. El IVA impositivo (que refleja los niveles de consumo) sumó $29.836 millones, con una suba de 23,6%, pero está muy lejos del promedio general evidenciando una abrupta caída del consumo y la actividad económica.
El gobierno pretende hacer pasar el aumento de la recaudación como un mejoramiento de la economía, ocultando que es sobre el 60% de devaluación y una mayor depredación de productos importados que golpea principalmente a la pequeña y mediana industria. Esto último se puede evidenciar en la caída de la balanza comercial, que en términos generales arrojó en el primer trimestre del año un saldo negativo de 381 millones de dólares, principalmente con Brasil, China y Estados Unidos.
Pero estas cifras no alcanzan para llevar tranquilidad a los “inversores” extranjeros, que –como cualquier monopolio o estado imperialista– buscan tener la tranquilidad económica y jurídica a mediano y largo plazo para “invertir”. Por eso, les es más rentable invertir en la bicicleta financiera de las operaciones con Letras y Notas del Banco Central (Lebacs y Nobacs), que no están alcanzadas por los impuestos a las ganancias y sobre los Bienes Personales y tienen una tasa de interés de 38%.
Pero la otra preocupación del gobierno es que el déficit fiscal no baja y la perspectiva es a la alza. Según propias estimaciones oficiales y de economistas de la burguesía, estiman que –incluyendo las provincias y el pago de deuda externa– el déficit pasará del 7,1% del PBI en 2015 a 7,6% este año. Así lleva el desequilibrio fiscal a uno de los más altos de la historia, en un año donde los compromisos de deuda de arrastre –y sumado el acuerdo con los fondos buitres– asciende a cerca de 25.000 millones de dólares.
Por esto, debe negociar a la baja las paritarias (en docentes universitarios la CONADU Histórica rechazó la propuesta del gobierno del 13/5 y al cierre de esta edición estaba discutiendo la última propuesta) y recortar los alimentos y aumentos a las partidas de las cooperativas sociales.
Lucha, entrega y represión
Los dirigentes estatales que fueron brutalmente detenidos en Tierra del Fuego están recorriendo cada lugar público en la Capital Federal contando su realidad y sumando decenas de expresiones de solidaridad. Tres dirigentes del SEOM de Jujuy fueron detenidos en medio de la lucha contra la precarización. Sus casas fueron allanadas, y fueron golpeados y llevados de manera brutal. Los docentes santiagueños autoconvocados que manifestaban frente a un acto oficial de la gobernadora –por no haber cobrado un peso de sus salarios por los días de paro– fueron brutalmente golpeados por patotas del poder, con las caras tapadas y con zona liberada por la Policía a metros de la gobernadora.
Esta realidad es la que va predominando en las provincias en el marco del ajuste nacional. Son los laboratorios donde el Ejecutivo nacional va midiendo el avance de sus medidas. Por ahora, el “protocolo antipiquete” le fracasó. Pero avanza en la represión y la persecución judicial a los dirigentes y organizaciones que lo enfrentan.
No va escatimar esfuerzos en este sentido; máxime si al ajuste se le suma el acuerdo de instalar una base militar y de cooperación “científica” de EEUU en nuestro país, en la provincia de Tierra del Fuego, para tener el control sobre esa región estratégica y sobre la Antártida. ¡Que no harán con esos trabajadores y dirigentes fueguinos que luchan hace más de 80 días!
Este gobierno –al igual que el kirchnerismo que permitió la base del imperialismo chino en Neuquén– son peones en la contienda interimperialista que disputa nuestra región. Por todo esto, hay que impulsar desde abajo el paro nacional activo contra los despidos, el ajuste, la represión y las bases imperialistas en nuestro país. El camino es el que marcan los estatales fueguinos, santacruceños, jujeños, los petroleros y los docentes y estudiantes universitarios que ganaron las calles con paros y clases públicas y conmovieron con la histórica marcha nacional educativa con decenas de miles de estudiantes y docentes en las calles de Capital Federal.









