Guerra mundial, inflación y golpe de mercado.

Editorial

¿Tercera guerra muncial?

El derrumbe de los mercados internacionales, tiene como epicentro a EEUU que registró una inflación que no conocía desde hace 40 años, con peligro de “estanflación” como advierte la banca JP Morgan.
El contexto de esta crisis lo da la guerra imperialista con centro en Ucrania que se puede desplazar hacia una guerra mundial con rango nuclear como el propio Biden le advirtió a los mandatarios en la Cumbre de las Américas. Esta advertencia es importante tenerla presente ya que es sabido como EEUU ha salido de sus crisis promoviendo guerras u ocupaciones con diferentes argumentos a su medida.

Ahora el mismisimo Papa acaba de afirmar que la guerra había sido provocada a Rusia y “fue la declaración de la tercera guerra mundial”.

Papa Francisco

En este aspecto hay que tener en cuenta esta advertencia en un mundo dominado por los Estados imperialistas, donde EEUU ha perdido influencia y donde se tendrá, más temprano que tarde, que dirimir una nueva hegemonía frente a una China que avanza en el mundo y acaba de señalar oficialmente que si se avanza sobre Taiwán los aplastará, y cuenta con un aliado como Rusia que está dispuesta a no abandonar la ocupación imperialista sobre Ucrania.

La situación se agudiza rápidamente. EEUU mostró en la Cumbre de las Américas que pretende poner las condiciones y la división internacional entre los “buenos y malos”, dejando afuera a los regímenes que muestran son aliados de China y Rusia, so pretexto de la “falta de democracia”. La decisión de no concurrir por parte de México en desacuerdo con la política de excluir a los países latinoamericanos Cuba, Venezuela, Nicaragua, fue un duro golpe a los organizadores. Bolivia también rechazó por los mismos motivos la invitación. Argentina, acorralada por el acuerdo con el FMI, pero a la vez presionada por estos países optó por concurrir y llevar el repudio a no haber sido invitados estos países hermanos miembros además de la CELAC que preside el propio presidente Fernández quien exigió el descabezamiento de Luis Almagro de la OEA, activo colaborador con el golpe de estado en Bolivia contra Evo Morales. Fernández después de sus palabras duras en la cumbre, aclaró que “el problema es Donald Trump y no Joe Biden”.

Alberto Fernández en la Cumbre de las Américas

El mapa del mundo no quedará igual después de la guerra, y la escalada en el conflicto mundial ordenará las alianzas. Europa acelera su retraso en materia de defensa, donde Alemania ya se perfila como una nueva potencia en la fabricación de armamento, aunque nuevamente quedará bajo el poder de mando de EEUU. Este lejos de apaciguar el conflicto, se prepara y estimula la escalada multiplicando la provisión de armamento a Ucrania, utilizando a un país oprimido con un gobierno aliado, en la guerra imperialista. Por otro lado estimula la incorporación de Finlandia y Suecia a la OTAN montando una verdadera provocación en la región.

El crecimiento del fascismo en Europa y EEUU estimula las manifestaciones guerreristas, que piden desplazar a los gobiernos “permisivos” en un escenario de guerra, hambruna y alta inmigración.

El nuevo orden mundial será parido con sangre de los pueblos.

O la revolución impide la guerra o ésta trae la revolución” (Mao Tse-Tung)

El antiimperialismo tiene como primera medida la de estar contra la guerra imperialista, porque como vemos en Ucrania pero también en Palestina ocupada, Somalia, medio oriente, etc., donde son los pueblos los que la padecen. Pero no tenemos una actitud pasiva, sino muy activa denunciando el carácter de la guerra imperialista y trabajando para que sean los pueblos los verdaderos protagonistas en la lucha en cada país por la paz y por tener una posición de neutralidad activa exigiendo el no alineamiento en ningún bando, como también no engordar las arcas de esa guerra pagándoles una deuda ilegitima que la usaran para aplastar a los pueblos. Confiscando los intereses de la Corona Británica y sus expresiones como Joe Lewis mientras ocupen nuestras Islas Malvinas, tomando el control del mercado exterior y la banca para que las materias primas y divisas no vayan a sostener a esos Estado imperialistas en guerra. Cerrando las bases de China y EEUU en el sur de nuestro país, entre otras medidas soberanas y de no alineamiento.

O la revolución impide la guerra o ésta trae la revolución”. Esta es la dialéctica de la lucha de clases. En la segunda mitad de la década del sesenta, Mao Tse-Tung señaló que en el mundo había factores de guerra y de revolución. Pero avanzaban los factores de revolución. Posteriormente indicó que crecían ambos factores; y poco antes de morir (1976) planteó que avanzaban más los factores de guerra y que si bien era posible postergar la guerra ésta era inevitable.

El escenario actual es el que describió Mao, el escenario de la guerra imperialista por un nuevo orden…un nuevo reparto. Las enseñanzas históricas muestran que si bien las fuerzas revolucionarias y antiimperialistas no pueden modificar el curso de esta realidad, si es posible acumular fuerzas aceleradamente para poder transformar esta realidad en una perspectiva de liberación. Para ello es necesario no abstraerse y ser protagonistas activos en la denuncia y la preparación integral de la militancia y los pueblos.

Golpe de mercado en marcha

En este escenario con la crisis internacional de las materias primas y la falta de dólares, en el plano local, se ensayan maniobras para enrarecer la situación económica, meter palos en la rueda y desestabilizar a un gobierno débil como el de Alberto Fernández. “Mientras peor mejor” sería el lema de la oposición y sectores de la economía y los medios que chantajean y practican corridas financieras con el objetivo de acrecentar la incertidumbre sobre una realidad dura para el pueblo.

Ahora se sabe que hace unos días Hernán Lacunza, Caputo y el diputado Laspina de Juntos por el Cambio, cada uno por su lado hicieron correr a los tenedores de bonos (bancos y empresas, principalmente) que si ellos vuelven al gobierno “no van a pagar los bonos” y aconsejaron no prestar más dólares al actual gobierno.

Estas maniobras contaron con un antecedente en una situación que se generó la semana pasada donde ENARSA (Energía Argentina SA) necesitaba unos 9000 millones de pesos, (unos 80 millones de dólares) para cancelar la factura por la importación de un barco de Gas. Para hacerse de ese dinero habría desarmado una posición invertida en bonos CER que era administrada por el fondo Carlos Pellegrini, que opera bajo la órbita del Banco Nación. La mesa de dinero del Pellegrini salió a vender los títulos.  Pero Enarsa no coordinó con  el BCRA y el Ministerio de Economía para neutralizar el efecto cascada que generó en la plaza local el rescate de sus bonos.

Las maniobras que promovieron un “golpe de mercado” tergiversaron esta venta de bonos y la descoordinación para hacer pasar que se debía a que “el propio Estado se desvincula de los clavos”.

El efecto sobre la disparada del dólar no es solo una “cuestión de imagen”, sino que esa disparada se traslada a los precios de alimentos, bienes y servicios.

Las “noticias falsas” sobre qué se declararía el default (falta de pagos) sobre la deuda en pesos, donde tenedores de bonos habrían vendido sus papeles por temor a ese default, tuvieron también “la plataforma de despegue” en los medios hegemónicos como Clarín o Nación.

La “corrida” del dólar solo se explica desde lo especulativo con fines políticos como ha pasado otras tantas veces creando una idea de que el gobierno no controla la economía (cosa que es parte de la verdad), pero con un agregado de dramatismo. Y económicos porque siempre favorece a los grandes tenedores de dólares para “secar” la plaza y retener o fugar divisas. También los formadores de precios aprovechan y remarcan.

De esta manera, la oposición se “para” desde esta “realidad” de “caos incontrolable”, para afirmarse en “la necesidad de avanzar sobre las reformas estructurales que estabilicen la economía y por ende la política” como lo que proponen ellos “más rápido y sin pausa cuando vuelvan al gobierno o antes si esto se descontrola” aplicando una reforma laboral, terminando con “una asistencia social sostenedora de vagxs”, privatizando lo que queda por privatizar como Aerolíneas Argentinas, YPF y las jubilaciones, así como volver a secretaría el ministerio de salud y educación como paso previo a la privatización de esos servicios esenciales del Estado.

Estos objetivos son los que ellos se habían propuesto a realizar en el “segundo tiempo” de gobierno de Juntos x el Cambio junto con los plazos para pagar el “favor” de Trump y el FMI con el prestamos histórico. Claro, para ello tenían que ganar las elecciones en el 2019…pero “pasaron cosas”.

Ahora la pandemia, la crisis heredada, la guerra en Ucrania y las fallas en la política del gobierno (que no fue a fondo y dejó que ellos sigan manejando el escenario y las palancas claves de la economía para el país, incluso reconoció una deuda impagable, usuaria y fraudulenta) con las consecuencias de una política inflacionaria, con una economía bimonetaria (que pareciera que fuera un destino inamovible), más endeudados y con mayor dependencia internacional.

En este escenario con medio país en la pobreza y precarizado, se montan estos sectores porque saben que la realidad no une al pueblo, sino que lo lleva a la desazón y mayores divisiones en el frente de gobierno por la falta de un rumbo popular que pudiera dar centralidad y certezas.

Este escenario es la plataforma para que los enemigos declarados sostengan que cuando vuelvan van a aplicar su programa “más rápido y mejor” aún si cortan rutas, paran o “tiran piedras” cómo acaba de afirmar el ex ministro de economía Dujovne, ese que nos endeudó por generaciones.

Su proclama abierta de “un boleto al infierno sin escalas” cabalga sobre el deterioro de la credibilidad popular respecto al gobierno.

INFLACIÓN

Al momento de escribir esta editorial, se lleva adelante en varias ciudades del país y en particular en Desarrollo Social de la Nación en la Capital Federal, una jornada de lucha de las organizaciones sociales, entre ellas La Salamanca, en reclamo de alimentos que no llegan a los comedores, trabajo y otros programas.

La situación es muy delicada en las barriadas populares. la inflación de alrededor del 5,1% que marcará el INDEC, es por lo menos de cerca del 8% en los alimentos este último mes, con remarcaciones permanentes. Si a esto le sumamos las dificultades para que bajen los alimentos a los comedores que no dan abasto y se multiplican, la situación se torna dramática.

Nuevamente son el puñado de empresas de alimentos y grandes cadenas de supermercados, las que más han remarcado y facturado en el último mes, mientras en mayo el consumo cayó 6,7% en la comparación interanual en términos reales, acumulando un número negativo por cuarto mes consecutivo.

El empleo registrado sigue creciendo. Durante el mes de marzo el empleo privado registrado en Argentina marcó su decimoquinta mejora consecutiva. El mercado laboral sumó 20.796 puestos más respecto a febrero, entre los rubros que más crecieron está la construcción (+4.000), comercio (+4.000), enseñanza (+3700) e Industria (+3300). Pero el otro dato que crece a la par es la precarización y los salarios a la baja que son derrumbados por la inflación creciente que ya lleva el 58% interanual.

Esta es la versión completa de la película, donde el trabajo se recupera de la pandemia y la crisis heredada del macrismo, pero los grandes monopolios, bancos y terratenientes han ensanchado sus ganacias de manera obsena.

Las buenas medidas como el impuesto a las ganancias inesperadas, que abarca a un puñado, trescientas empresas exportadoras, deben ir acompañdas con la movilización popular y si la oposición que solo busca el caos la impide que salga por decreto.

El proyecto de ley de alivio fiscal para monotributistas es una necesidad urgente, que involucra a cinco millones de trabajadorxs para que no paguen ganancias, y si la oposición lo impide, como sostiene, que sea por decreto y con movilización popular.

Frente a las monopolios que remarcan los precios en una argentina con pobreza y hambre no se les puede “hablar o pedir para que aflojen”, hay que pararlos y enfrentarlos comenzando por que el estado pase a tener el control del comercio exterior con una Junta Nacional de Granos y Carnes, junto con un moderno IAPI y Marina Mercante recuperando el Rio Paraná.

Hay que nacionalizar Vicentin ahora que se comprobó la estafa al fisco y a miles de productores con sus dueños en la cárcel. A las empresas que remarquen hay que tomar el control y a la par hay que construir fabricas de alimentos.

Hay que aumentar las retenciones móviles de manera segmentadas a las exportaciones de granos y carnes. Los aumentos a las retenciones a la mega minería fueron rechazados por las empresas. Se debe dejar de fomentar la mega minería contaminante que se lleva los dólares y nos envenena al igual que los agrotóxicos. El país tiene un record a su favor de la balanza comercial, pero no entra ni un dólar al país.

Frente a las corridas y golpe de mercado hay que nacionalizar la banca. Hay que recuperar el valor del peso argentino!!

Hay que animarse a ser soberanxs

Con el pueblo a las calles…antes que sea tarde!

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