Ganarle al virus y a la derecha

La pulseada que se le va ganando al Covid-19 con el plan de vacunación es una carrera contra el tiempo, acompañada con las políticas de restricciones para reducir el impacto del virus. Ya que el aumento de contagios favorece la mutación del virus y aparición de nuevas cepas.

Estos factores están sucediendo a mirar por la realidad que indica casi 21 millones de dosis distribuidas y más de 18 millones aplicadas entre la primera y segunda dosis. Y ya se fabricaron las primeras 450 mil dosis de la vacuna Sputnik Vida en nuestro país. También han caído los contagios marcadamente en el AMBA por las vacunas y el encierro estricto del último DNU.

Es notorio que las provincias que desoyeron estas medidas de encierro, como Córdoba aumentaron exponencialmente los casos debiendo dar marcha a tras a la presencialidad en las escuelas. Lo mismo CABA, que bajó los casos cuando respetó las últimas medidas nacionales, medidas que desoyó en cuanto a la presencialidad escolar cobrándose la vida de 25 docentes en tres meses.

La realidad de todas maneras sigue siendo de gran fragilidad. La ocupación en las UTI a nivel nacional es del 75% y en el AMBA el 73%. El número de fallecidos se mantiene en un promedio por encima de los 500 por día. Esta realidad se agrava por la aparición de nuevas cepas más agresivas y mucha dinámica en las mutaciones donde algunas vacunas reducen su efectividad.

Los sectores reaccionarios de la oposición y los medios hegemónicos tenían en la no compra de la vacuna Pfizer el caballito de batalla para la campaña electoral, pero subestimaron las contradicciones inter-monopolista y la relación de Argentina con Rusia y China, que posibilitó la llegada de millones de dosis de esos países en escasos días motorizando una gran campaña de vacunación como nunca se había hecho.

El centro de la política pasa más que nunca en la batalla contra el Covid-19 en una segunda ola que hace estragos en países como Brasil, India y otros que han tenido que retroceder dramáticamente las medidas de cuidados. Argentina no escapa a esa realidad, pero con las vacunas y las restricciones cuando haga falta se puede divisar una luz estable, aunque tenue, al final del túnel. El gobierno trabaja para llegar a fin de julio con un porcentaje elevado de vacunadxs.

Los «dueños del circo» se preparan

Los sectores reaccionarios fracasaron nuevamente en utilizar el faltante de vacunas para generar desaliento y nuevas divisiones. Están preocupados en buscar un eje de campaña electoral mientras se sacan los ojos en su interna.

Los sectores dominantes como Techint, Acindar, Clarín, la Mesa de Enlace y otros, despuntan sus cartas de candidatos y roscas electorales que permitan meter divisiones y restarle votos al Frente de Todos, en particular en la Provincia de Bs. As. Nuevamente de manos de estos sectores aparece en ese distrito estratégico la candidatura de Florencio Randazzo, que trabaja una alianza con el sector de Lavagna con el objetivo de “limarle” un 10% al FdT. Alianza que también podría sumar a Margarita Stolbitzer.

Pero este plan tiene uno a la par que será jugado antes o después de las elecciones, de acuerdo a cómo se transiten los meses previos y cómo sean los resultados electorales. Tiene como centro desestabilizar al gobierno, trabando la economía y remachando con el eje de la “falta de libertad económica”, donde “Alberto es manejado por Cristina que viene por todo y por todos”.

Es bueno recordar que en el pasado 16 de junio se cumplieron 66 años del bombardeo a Plaza de Mayo, donde sectores golpistas levantaron las consignas de la “defensa de la libertad y la Republica” que hoy se esgrimen insistentemente por los medios hegemónico por parte de periodistas y exponentes políticos de la oposición. También se utilizaron las mismas proclamas desde los medios para perpetrar el golpe de Estado a Arturo Illia en 1966 del cual el próximo 28 se cumplirán 55 años.

El ex presidente Eduardo Duhalde, volvió a ratificar sus dichos del 2020 días atrás al manifestar que tratará «por todos los medios» que el gobierno de Alberto Fernández «no pueda seguir gobernando».

La nueva conducción de la UIA, encabezada por Funes de Rioja, donde Techint tiene la hegemonía, expresa a los sectores concentrados que están detrás de estos planes. Funes de Rioja mantiene una posición de gran dureza con el gobierno y marcará los días por venir para embarrar la cancha en el terreno de la política y la economía. La nueva conducción de la UIA es a la medida de un periodo de guerra con el gobierno.

Frente a esta realidad, es cierto que el camino del gobierno anterior que achicó el tamaño del Estado y bajó impuestos, sólo benefició a monopolios y exportadores, llevando al fracaso la economía. Esto lo pagó muy caro el pueblo, con endeudamientos y devaluación. El gobierno sostiene esta postura acertada, pero también es cierto, como afirma el propio ministro de Economía Martín Guzmán: “los impuestos al comercio exterior son más bajos que en diciembre de 2019” en medio de un alza muy grande del precio internacional e la soja.

Desde el gobierno se sostiene una política que tiene un centro en la entradas de divisas (dólares) para pagar a proveedores y compromisos con el FMI, pero no se avanza en un plan general de sustitución de importaciones y control estatal de las exportaciones, de los puertos y del río Paraná, como lo exigen muchos sectores dentro del Frente de Todos a días del vencimiento de las concesiones a monopolios privados que hoy lo controlan.

De esta manera se seguirán beneficiando los monopolios exportadores, apretando y chantajeando para mayores concesiones. Porque están parados sobre el grifo del comercio exterior, las entradas de divisas, el transporte y control pluvial desde donde también se maneja el contrabando de mercancía hacia y desde el exterior.

No se puede insistir en la esperanza de que estos empresarios se conmuevan por la situación del país, cuando son ellos los que siguen ganando con la pandemia y son ellos los que nos trajeron a este precipicio. La cruda realidad arroja que mientras la pobreza se ubica en el 44% y la indigencia en el 10%, grandes monopolios crecen en su ganancia bruta interanual (1º trimestre 2020/2021) de manera sideral. Así lo demuestran Mercado Libre, 389,1%; Los Grobo, 136,6%; Morixe, 110,1% y Molinos Río de la Plata, 96,1%. (Fuente IPyPP, Claudio Lozano).

Esta es una traba objetiva en la economía, porque sus ganancias no son el símbolo de que al país le va bien, sino que son la traba del desarrollo productivo colectivo. Ellos han crecido, porque otros han decrecido y desaparecido, en particular las Pymes.

El empleo industrial logró acumular diez meses al hilo de recuperación. La mejora de marzo, destacada por la UIA a través de un informe publicado este viernes, fue de 0,2% y llegó a los 1.100.600 puestos de trabajo. La recuperación económica del sector fabril fue a una velocidad extraordinaria y de hecho Argentina fue uno de los países con mejor desempeño a nivel global en lo que va de 2021.

La economía ha crecido, la capacidad instalada supera el 63% pero hay más pobreza y mayor precarización de las condiciones laborales llegando al 44,7%.

Si la política oficial sigue usando de referencia de crecimiento solamente la creación de fuentes de trabajo y la entrada de divisas («no importa de qué color es el gato basta que cace ratones”), entonces los ganadores seguirán siendo los monopolios, los terratenientes y bancos, exigiendo más flexibilidad, más precarización y bajos salarios. Mientras se fortalecen chantajean al gobierno, lo desgastan para luego intentar tumbarlo o derrotarlo electoralmente.

En esa dirección, ahora se suma el Tesoro de los EEUU que acaba de plantear que Argentina debe presentar un plan económico “sólido y confiable” en relación a la negociación de la Argentina con el FMI. «Un marco sólido de política económica para Argentina que brinde una visión para el crecimiento del empleo en el sector privado tendría el apoyo de Estados Unidos y la comunidad internacional» sostiene el comunicado del Tesoro.

Ya sabemos que cuando hablan de “marco sólido” se refiere a más ajuste y garantías jurídicas y cuando sostienen “crecimiento del empleo en el sector privado” más precarización, flexibilización, eximición o baja de impuestos a las empresas, como exige Funes de Rioja de la UIA.

No debemos subestimar, que estos sectores dominantes que gobernaron recientemente, se impusieron porque también aprendieron de los errores pasados cuando perdieron los gobiernos en manos de opciones populares heterogéneas como el Frente de Todos. Concluyeron que no sólo bastaba tener el control de la economía y el Estado, para desde allí hacer los negocios con sus empresas privadas (“porque el negocio desde el Estado lo hace el populismo”), sino que se garantizaron el control de la justicia y los medios de comunicación. Esa fue la política que impusieron en la región con Bolsonaro en Brasil, con el golpe institucional a Dilma, la cárcel a Lula y el gigantesco control de la comunicación manejado desde la “Red O Globo”. La aplicaron con Macri en nuestro país, con Comodoro Py y el monopolio Clarín, La Nación, América y una gigantesca red de comunicación a servicio de las operaciones contra dirigentes de la oposición.

Fue tal la impunidad y el poder que tuvieron, que dirigían a los jueces y fiscales desde la Casa Rosada y Olivos en la Mesa Judicial donde armaban las causas para el Lawfare, judicializando la política.

Ese poder político, jurídico y mediático le permitió poner en marcha otra de las características más fuerte de ese “aprendizaje”: tener una fuerza capaz de generar movilizaciones y acciones de luchas defendiendo posiciones e intereses muy lejos de muchos de sus protagonistas como pudimos ver en la movilizaciones defendiendo al monopolio Vicentín, “todos somos Vicentín” o los banderazos en “defensa de la libertad” en plena pandemia, como si estuviéramos en una dictadura.

Los escraches y bloqueos en las casas particulares de Cristina u otrx políticx opositxr, mostraron que los piquetes y movilizaciones ya no son patrimonio de alguna fuerza social o la “izquierda piquetera”. Las acciones que pudimos ver durante el gobierno de Trump donde parte de sus seguidores irrumpieron en el Capitolio luego de su derrota, alimentaron estas expresiones locales de creerse dueños de la República y la libertad.

Transformar la dura realidad

La economía está creciendo, se va recaudando a un buen ritmo, más que lo proyectado en el Presupuesto Nacional, aunque también es cierto que los gastos del Estado también superan lo proyectado, se está volcando más en la emergencia y la obra pública, si bien se han recortado programas como el IFE y otros que muestran más un ajuste de cuentas que expansión.

“Ponerle plata en el bolsillo a la gente” es el principal objetivo para poner en marcha la economía, (para los grandes empresarios el principal factor es la rebaja de impuestos y la precarización laboral), pero para lxs trabajadorxs es el salario, la quita del IVA a los productos de primera necesidad, la rebaja de intereses en las tarjetas, la rebaja de alquileres, y sobre todo la baja de la inflación que no se resuelve de la noche a la mañana pero se resuelve si se avanza entre otras cosas en desmonopolizar la producción de alimentos avanzando hacia la soberanía alimentaria y la sustitución en la producción de bienes de uso de la sociedad. La reducción de las tarifas de los servicios públicos esenciales y el congelamiento de precios es otro factor fundamental para “no perforar ese bolsillo».

Pero la pandemia y la crisis exigen ir más lejos aún, porque sino, solo se tratan de paliativos en una situación de emergencia.

Hoy la inmensa mayoría en los servicios públicos esenciales están en manos privadas; mientras persista el control en esas manos, nunca habrá tarifas populares. Si existen empresas privadas que controlan servicios como el gas o la electricidad, por más que haya una retórica contra la concepción ideológica de la “economía de mercado”, se sigue sosteniendo el mismo rumbo. Si se pudo estatizar el agua en el 2006, ¿por qué la luz y el gas no?

El aumento de los alimentos y las tarifas disparan la inflación que rompe el “bolsillo” en el que se quiere poner plata a la gente. Los acuerdos de tarifas y precios, como los que se van a anunciar nuevamente en el rubro de la carne y otros alimentos, sirven en la medida en que se avance en modificar una matriz productiva, hoy controlada por los monopolios exportadores formadores de precios en una economía altamente dependiente. De lo contrario, sólo es “hacer una pausa” hasta que se termina el acuerdo y vuelven a aumentar.

El índice de inflación que dio el INDEC fue de 3,3% con un acumulado en lo que va del 2021 de 21,5%, casi el doble del consolidado en los primeros cinco meses de 2020. Según el último informe del Centro de Economía Publica Argentina (CEPA), los primeros datos que se conocen de la evolución de los precios de la carne en elmes de mayo muestra que la tendencia alcista de los precios continúa profundizandose, al registrar un aumento del 5,9%. El CEPA señala además que los cortes más económicos aumentaron esta vez por encima del promedio: 7,8%.

El gobierno hace esfuerzos por estar a la altura de la emergencia, reactiva la obra pública, destina un bono extraordinario para julio de $ 6.000 para los planes Potenciar Trabajo, se estudia otro para las jubilaciones que han quedado atrasadas por el tope que se impuso. En este sentido es importantes señalar que en el 2020 las medidas adoptadas para hacer frente a la situación social estuvieron cerca del 4,5% del PBI y lo que se planteó para atender la segunda ola, en el primer cuatrimestre de este año llegó al 1,8% del PBI, evidenciando el ajuste fiscal.

Uno de cada tres trabajadorxs es pobre. El 32,4% de los asalariados están por debajo de la línea de la pobreza y el 5% en la indigencia si se toman como referencia los valores de las canastas básicas utilizadas oficialmente.

El 71,5% de quienes están ocupados lo hacen en ocupaciones de baja calificación. Y en un marco donde el 44,7% de la fuerza laboral está precarizada, el ingreso promedio de quienes trabajan asciende a solo 32.159 pesos mensuales” (IPyPP)

Las paritarias vienen rompiendo en su mayoría el tope del 29% de inflación que se había proyectado en el Presupuesto 2021, el sindicato de camioneros logró un acuerdo del 45% en tres veces con clausula de revisión en diciembre, otros gremios siguieron el mismo camino. El presupuesto se elaboró y aprobó en diciembre, proyectando una realidad que no existió, donde se controlaba la pandemia y se ponía en marcha la economía y se reprogramaba rápidamente el acuerdo con el FMI. A poco andar llegó la segunda ola del COVID, lo que condicionó el crecimiento de la economía ya que se tiene que afrontar gastos que no se tenían en cuenta. Por otro lado, el acuerdo con el FMI no llega, se siguen pagando intereses y ahora los EEUU exigen tener un “plan económico sólido”, piden ajustar.

En este sentido, las corrientes y dirigentes dentro del Frente de Todos que exigen al gobierno rever el acuerdo con el FMI por ilegítimo, impagable y fraudulento, así como el que se manifiesta por la soberanía del Río Paraná, derogar el decreto 949/2020 y no avanzar con la licitación para que el Estado se haga cargo de la estratégica cuenca hídrica, muestran una voluntad de grandes sectores en iniciar una nueva etapa, empezando a desandar una camino de dependencia histórico del país. Un camino vital para la recuperación de la economía pos pandemia.

El escenario es muy complejo ya que los pasos positivos que se vienen dando en el terreno de la lucha contra el Covid, con la modificación en el impuesto a las ganancias (dejó de pagarlo un millón y medio de trabajadores) y los avances en materia de inclusión, como la media sanción en Diputados del cupo travesti-trans en los ámbitos laborales, es un paso en la conquistas de derechos que estimula a grandes sectores populares. Con el mismo impulso, es urgente tomar medidas drásticas, sin gradualismo en cuanto a la economía para reducir la inflación y “meterle dinero en los bolsillos de la gente”.

Son certezas sumamente necesarias en un año electoral, donde la gran tarea es cerrar filas frente a una derecha que va a tratar de aprovechar cada desazón del pueblo para avanzar y embarrar la cancha a pesar de las pingüe ganancias en plena pandemia, dejando de manifiesto que la salida inmediata para frenarlos no pasa por “tratar de contener” a esa derecha, sino en dar respuestas y empoderar al pueblo que padece la crisis.

El entusiasmo de la militancia es fundamental para transformar la dura realidad que vivimos, porque esa militancia es la levadura del protagonismo del pueblo en los territorios, en las fábricas o en el campo.

El fortalecimiento de herramientas políticas populares como el Movimiento Popular Liberación (MPL) y los frentes de amplia unidad, son fundamentales para derrotar a los sectores reaccionarios, en la calle o en las elecciones, condición para afianzar la unidad popular en la lucha por imponer un rumbo que empiece a mostrar el cambio de la matriz económica, mirando las necesidades del pueblo, afianzando a nuestro país en la nueva oleada popular que emerge en los procesos triunfantes en la Patria Grande.

últimas noticias