FORTALEZCAMOS LA UNIDAD DEL PUEBLO

Para ganarle a la derecha y garantizar un rumbo popular

LAS ELECCIONES MÁS TRISTES DE LA HISTORIA

Cerraron las presentaciones de listas y se lanzó la campaña electoral hacia las PASO del 12 de septiembre y generales del 14 de noviembre. Estas elecciones serán históricas ya que estarán marcadas por la pandemia que se llevó más de 100 mil argentinxs fallecidxs, trajo más de 4 millones de recuperadxs, mas de 35 millones de vacunas distribuidas y 30 millones aplicadas en 1era dosis. Con una pobreza del 42% y una inflación que rondará el 43%. 

Hoy en tiempos electorales corresponderá plebiscitar el papel del gobierno. Tendrá su centro en la lucha contra la pandemia y la crisis heredada del macrismo, así como el rumbo económico vigente. A diferencia de otros gobiernos de la región que subestimaron el impacto del virus, como la “gripesiña” de Bolsonaro o las descalificaciones de Trump, el gobierno del Frente de Todos a poco andar atendió la emergencia y “se puso al hombro” la reconstrucción de la catástrofe de Juntos por el Cambio y la lucha contra el COVID. “Agarramos un país en terapia intensiva” sostuvo con razón el presidente Alberto Fernández en la presentación de candidatos. 

Mucho se podrá decir de aciertos y errores, pero no le esquivó el bulto y con los recursos que se disponían se enfrentó el desafío marcando así una primera etapa de gobierno donde se pudo enumerar muchas medidas de asistencia a la emergencia económica, social y sanitaria. La ausencia de fabricación de la vacuna propia y los acuerdos con empresarios farmacéuticos como Hugo Sigman (dueño de un imperio farmacológico internacional) entre los que se encuentrala planta de la localidad de Pilar donde fabrica el principio activo de la vacuna AstraZeneca de origen británico, impidieron al Estadio hacerse de esa producción propia de vacunas.

La crisis económica se acrecentó, principalmente por la profundidad del daño que hizo el macrismo, las inevitables consecuencias de la pandemia y el desacierto en medidas que no pudieron detener la inflación, el aumento de precios, así como algunas medidas acordes a exigencias del FMI en relación a recortes en el déficit . El PBI cayó más del 10%. El rebote de la economía y la recaudación no aplacaron los índices de pobreza.

Esta realidad fue aprovechada por los sectores que manejan los resortes fundamentales donde se asienta la estructura económica, mediática y política.  Sectores de amplios poderes que vienen desplegando operaciones, chantajes y avanzadas desestabilizadoras para no ceder poder y desgastar al gobierno. Aprovechan también las vacilaciones y concesiones que se les da, muchas veces, desde Ministerios cuando ejercen presión. 

Se opusieron a cada medida que favoreció a los más necesitados, salvo cuando aliviaba “sus cargas” como los ATP u otras medidas de las que acuerdan como el acuerdo con el FMI. Cuando fueron alcanzados por alguna medida, como el llamado impuesto a las grandes fortunas, lo dilataron y hasta pusieron en juego la gobernabilidad mostrando el poder que aún hoy manejan. 

Sin dudas van a aprovechar el desgaste y las limitaciones de un gobierno nacido del triunfo de una alianza electoral donde los sectores populares tienen un peso acotado a los que se les han dado, se podría decir, el rol de ejecutar medidas de emergencia sobre los sectores mas pauperizados y otras políticas que obedecen a las conquistas de derechos que son expresión de luchas sostenidas durante años.

Decíamos que se llevan adelante una batería de medidas de emergencia necesarias para el pueblo, pero al no ser parte de un proceso de cambio de matriz económica, están sujetas, a los vaivenes de la recaudación, la emisión o las presiones del FMI y otros sectores dominantes. Entonces, las certezas de las buenas medidas, suelen ser de corto alcance que en tiempos electorales tienen algún efecto pero manteniendo el problema de fondo de un país diezmado por la estructura dependiente y latifundista.

Cristina Kirchner sostenía en la presentación de candidatos, que “esta es la última oportunidad como país”. “Es una oportunidad para que las fuerzas políticas hablemos sin beneficio de inventario…” “debatamos de la política, de lo que vivimos, de aciertos y errores”. Creemos que es sumamente necesario, pero más que dialogar con esta oposición, hay que abrir un gran debate en el campo popular de como desactivamos bombas como el acuerdo macrista con el FMI, sin dejar que nos sigan sometiendo ya sea a 10 o 20 años y como emprendemos un rumbo popular y soberano en un mundo que ha tocado fondo, sin buscar los acuerdos con los que nos trajeron al abismo. 

Esta es la agenda que preside el presente y el futuro de la política argentina. 

LA LUCHA POR EL RUMBO POPULAR

Sostenemos esta postura entendiendo que hoy las fuerzas populares, democráticas y antiimperialistas de las que somos parte, deben estar paradas en el Frente de Todos para evitar que vuelvan los enemigos declarados del pueblo y de la patria, pero esta premisa no quiere decir que neguemos las limitaciones y los roles de las fuerzas que lo integran. Y tampoco quiere decir que haya que “aceptar lo que venga con tal que no regrese la derecha”. 

Hemos advertidos como erróneas y peligrosas aquellas políticas que otorgan concesiones a los sectores dominantes que han hundido al país, (los mayores beneficiados también por la pandemia) para “mantenerlos a raya”

La realidad ha mostrado que cuando avanzan ellos retrocede el pueblo, contradiciendo a aquellas concepciones que buscan “gobernar para todos”. Primero está el pueblo y el país, que exige cambios de fondo donde se verán afectados los intereses monopólicos, de terratenientes y financiero.

Si los sectores populares no son parte de las políticas estratégicas, (aquellas que son fundamentales en un país que se encuentra en una crisis profunda y sometido por una peste sin precedentes), quiere decir que lo que está en juego es el rumbo de esa política económica y social; y cuando eso ocurre en un gobierno que se reclama popular, los sectores populares deben unirse y luchar más denodadamente por cambiar el actual estado de cosas.

No fueron consultados los sectores populares cuando se decidió dar marcha atrás con la expropiación de Vicentín, ni fue plebiscitada la reestructuración de la Deuda Externa que dejó el macrismo, aceptando de este modo una estafa contra el país y perdiendo una gran oportunidad en medio de la pandemia para cortar con un yugo de sometimientos que ejerce EEUU a través de la Deuda. Ahora se sigue insistiendo para acordar con el FMI pero estos solo exigen más políticas ajustadoras como señala el reciente informe lapidario del Departamento de Estado “advirtiendo sobre los riesgos de invertir en nuestro país” detallando un presente y futuro oscuro si no se aplican políticas de mayor ajuste fiscal.

Desde el CR y el MPL impulsamos un amplio debate entre las fuerzas populares en el FdT para avanzar hacia un rumbo popular que hoy implica frente a las elecciones legislativas lograr el triunfo sobre la derecha de Juntos por el Cambio u otra variante reaccionaria. Esta es una condición fundamental para generar un escenario más apto donde las fuerzas populares desplieguen su lucha por la hegemonía abriendo un nuevo cauce popular de poder. 

En estas elecciones, las opciones “alternativistas” aportan más a la división que a la unidad del campo popular en medio de una ofensiva reaccionaria.Ya que golpean mas al gobierno del FdT que a Juntos por el Cambio, “olvidando” el pasado reciente y las conquistas de derechos recuperados y nuevos conquistados en el último tiempo. Un “alternativismo” que también lo utilizan en el plano internacional donde exponentes de esas corrientes condenan o igualan públicamente a la política interna de Cuba que al bloqueo criminal y el avance de los EEUU

LA PANDEMIA, LA CRISIS Y LA LIBERACIÓN NACIONAL Y SOCIAL 

Es el fortalecimiento de las organizaciones y movimientos populares, sindicales, ambientales, feministas, sociales, territoriales que vienen protagonizando la lucha, una de las tareas centrales del actual período político, porque la liberación nacional y social tiene plena vigencia en una argentina y un mundo sumido en una crisis sin precedentes.

Los nuevos procesos populares en la región y las luchas que emergen, con su lógica heterogeneidad y particularidad, muestran una nueva situación de auge de lucha de los pueblos. Un camino que contemplan agendas urgentes, de cambios de fondo para atravesar la pandemia. Propuestas y debates como nunca antes se habían planteado a nivel de masas que incluyen estatizaciones de las riquezas y servicios estratégicos, reforma agraria, reducción de la jornada laboral, no pago de deudas usurarias y fraudulentas, impuestos a las grandes fortunas, terminar con la megaminería y los agrotoxicos, mas derechos de géneros y diversidades, terminar con la justicia patriarcal, restitución de las tierras y derechos a los pueblos originarios, etc. 

Frente a este camino necesario, los dueños del poder se aferran a sus riquezas obscenas y lo han “artillado”, lo han empantanado…le han incorporado “vueltas y contra vueltas”. Pero la dura realidad vuelve a mostrar que es inevitable transitarlo porque la crisis y la peste nos empujan y porque los “atajos” ya probados solo han prolongaron los sufrimientos de millones. Los pueblos buscan sacudirse la opresión…buscan su felicidad y esa lógica es el ADN en una sociedad como la nuestra. Empoderarlos haciéndolos protagonistas, es quizás una de las tareas más bellas de la militancia democrática, antiimperialista y revolucionaria. 

Para este presente necesitamos cientos de nuevos brazos en el Comunismo Revolucionario, porque esta noble y humilde tarea requiere preparar a los sectores consientes para conquistar los instrumentos del pueblo avanzando en sus derechos en una confrontación violenta por el poder, quizás más violenta que otros períodos, pero inevitable para poder transitar hacia la liberación nacional y social en marcha al socialismo. 

¡Hay mucho por ganar en este gran intento!

últimas noticias