Mientras la inflación y desigualdad social no tienen techo… EL PODER REAL GOZA DE IMPUNIDAD

El 6,7% de inflación (la más alta de los últimos 20 años) puso sobre la mesa que “la guerra contra la inflación” se está perdiendo porque las medidas paliativas no resuelven el problema de fondo que radica en la impunidad en la que se maneja el llamado “poder real”, los sectores monopólicos que controlan la producción, el transporte y la comercialización de las materias primas, los alimentos elaborados y la energía.

El gobierno anunció dos medidas de “efecto rápido” que apuntan morigerar el impacto de la inflación en los bolsillos de los sectores populares mas vulnerados. Se otorgará por única vez un bono de 18.000 pesos pagadero en dos veces y a los jubilados y pensionados un de 12.000 pesos.

Hace días atrás, Cristina Kirchner en la apertura del encuentro de parlamentarios europeos y latinoamericanos (EuroLat), sostuvo “que te pongan una banda y que te den el bastón no significa que tengas el poder”.Más allá de las interpretaciones en cuanto a que si fue un mensaje dirigido a Alberto Fernández, es más bien el reconocimiento de una realidad que hay que abordar en cuanto a que el gobierno no expresaría, de manera concentrada, a los sectores de monopolios, bancos, medios, terratenientes y de la justicia que sostienen ese “poder real”.

Y son justamente estos sectores los que están detrás de la escalada de precios, de la especulación financiera, de las campañas mediáticas que instalan un escenario de “desgobierno” y aquellos que desafían desde la justicia a los demás poderes del Estado como acaba de ocurrir con la “auto designación” del cortesano Horacio Rosetti al frente del Consejo de la Magistratura (ver comunicado).

Se muestra sin tapujos una realidad en cuanto a que ese “poder real” se coloca de hecho por encima del gobierno y las leyes, ejerciendo con acciones en determinados sectores un poder paralelo al establecido constitucionalmente. Esta es la gravedad en la que se ha entrado.

El centro de la disputa con ese poder pasa por la economía corporizado en la disparada de la inflación que se come los salarios y ayudas sociales, acrecentando la pobreza, achicando la distancia entre los que reciben ayudas sociales y los que trabajan de manera precaria.

Los programas como el control de precios, precios cuidados, canastas de precios populares, “mercados cercanos” son buenas medidas, pero se transforman en “paliativos” que luego desaparecen con el tiempo si no se acompañan con “políticas de estado” que afecten a los que ejercen el control real sobre la formación de precios.

¿De qué sirve la llamada “ley de góndolas” si se permite que un monopolio tenga más de una marca y ocupen más espacio cuando una pequeña Pyme o cooperativa solo tiene una sola, que nadie conoce, y es avasallada por publicidades masivas de las primeras marcas en los medios de comunicación?

La situación es muy delicada porque la pobreza se mide por esta realidad, pero tiene un reflejo parcial en los números generales de la estadística, ya que es sabido que en los sectores más empobrecidos la inflación es 4 o 5% más alta y se deben sumar arubros como la educación que llegó a 23,6%, carne cerca del 12%, los aceites, grasas y mantecas 9,6%, indumentaria y calzado superó el 11%, alimentos 7,2% y agua y energía más del 8%.

Esta es la base real de la interna en el Frente de Todos y la crisis en el gobierno que se ha alejado de la base social que lo votó. Hay mas preocupación por los piquetes de las organizaciones sociales, que por “ponerle el cascabel al gato” de los que detentan el “poder real” y están parados arriba de las palancas claves de la economía.

Ahora con la disparada inflacionaria, con perspectivas anuales muy malas, ha llevado al ejecutivo a probar medidas como la llamada “renta inesperada”, buscando gravar a una parte de las grandes empresas que se benefician de los superprecios internacionales de los commodities (materias primas) a causa de la guerra en Ucrania.

Esto no sería un invento criollo, ya lo pusieron en práctica algunos países y hasta el propio FMI lo sugiere en su último análisis de coyuntura.

Sería una alícuota de entre 10 a 15% sobre el componente de renta que es inesperado, donde el universo que abarcaría sería acotado a empresas con ganancias netas imponibles altas, superiores a los 1100 millones de pesos en el año. Se habla que el universo solo abarcaría entre el 1 al 3% de las empresas del país que tuvieron ganancias superiores a esas cifras en el año 2021.

Hay que tener en cuenta que el proyecto sostiene no gravar a aquellas empresa que tuvieron excedentes como resultado de una inversión, ya que solo pagaría “por una ganancia exógena a la voluntad de tal empresa”. Así por ejemplo el radio se achica mucho más aún.

Por otro lado, al parecer sería diferenciado el porcentaje de esta alícuota, donde tributarían mas aquellas empresas que no reinviertan, a diferencia de las que si “reinvertirían” en el país. Este dinero recaudado se volcaría a reforzar partidas a jubilados, ayudas sociales y trabajo informal. Esta medida debería ser permanente.

La oposición desde Juntos por el Cambio, Milei o Espert ya salieron a vociferar en contra sin tener demasiada idea de que se trata. Es tal la impunidad en la que se mueven estos sectores dominantes, colocándose por encima del “estado de derecho”, que acuerdan con “los modelos occidentales” donde esos Estados buscan recuperar algo de lo invertido en la lucha contra la pandemia promoviendo este tipo de medidas que afectan a las empresas que han multiplicado sus ganancias, ¡pero en nuestro país se oponen!.

Si no prospera en el Congreso esta iniciativa, solo serviría para demostrar una vez más que no hay “halcones y palomas” y menos “solidaridad” en esos sectores. Solo hay una celosa guardia por las ganancias de los que tienen la sartén por el mango y ejercen el “poder real” en el país.

Si el presidente vuelve a afirmar que se comprometió a que “primero sean los últimos”, ya desvió el camino con el acuerdo con el FMI y lejos de saciar a la oligarquía nativa, vendrán por mas si no se va sobre sus ganancias.

Si el Ministro Guzmán inmediatamente después de los anuncios de ayudas económicas viaja a EEUU para negociar con “esa parte del poder real” como se van ajustar las tarifas y demás acuerdos con el FMI por la creciente inflación mundial, seguiremos poniendo por delante “hacer bien los deberes” para que cierren las cuentas pero con millones afuera.

Crecimiento con mas concentración y menos distribución

En segundo semestre de 2021, según el INDEC se registraron índices de crecimiento de la actividad económica donde por su rapidez y dinamismo no encuentras registro en el pasado reciente. La economía manifestó un crecimiento del 10,3% interanual entre enero y junio y del 17,9% en el segundo trimestre, con un fuerte incremento de todos  los precios.

Pero el dato del trabajo del INDEC marca que la participación de los trabajadores en el PBI se desplomó al 43,1 % perdiendo entre 2017 y 2021 8,7 puntos porcentuales. Mientras que el excedente privado de explotación, es decir el saldo contable de las empresas, captó el 54,3% de la torta entre el 2017 y el 2021. (Centro de Investigación y Formación de la República Argentina, CIFRA).

Ese desplome obedece a la perdida que se arrastra producto de la inflación, devaluación y la precariedad laboral que abarca a más del 50% de los asalariados, entre otros factores.

De acuerdo al INDEC, en el segundo trimestre de 2021 los puestos de trabajo totales tuvieron un incremento de 17,2%: subieron de 17.131.000 a 20.086.000. Aún son inferiores a los 20.571.000 del segundo trimestre de 2019. Pero casi en su totalidad eso se debió al aumento de los asalariados no registrados (+ 1.329.000) y cuentapropismo (+ 1.463.000). Los asalariados registrados solamente mejoraron en 163.000.

En horas trabajadas, el aumento fue del 50,1% respecto al mismo trimestre de 2020. “Las horas de los asalariados crecieron 45,7% y las de los no asalariados, 65,0%. En el caso de los registrados, el ascenso de las horas trabajadas es de 40,3% mientras que las horas correspondientes a los no registrados se incrementaron en 63,1%”.

Según un informe elaborado por el Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía (MATE) realizado en base a datos del INDEC, en cuanto a la evolución de los salarios, el tren diciembre de 2021 los salarios formales estaban en niveles similares a los del comienzo del mandato del Frente de Todos, mientras que los ingresos de los informales continuaron descendiendo. La pérdida del poder de compra durante el gobierno de Cambiemos fue tan importante que para alcanzar el nivel que había al final del mandato de Cristina Fernández el salario real debería crecer un 33% promedio (26% el privado, 35% el público y 57% el de los trabajadores informales).

Si se toman los datos del INDEC sobre lo que ocurrió en 2021, el Índice de salarios total creció 54,1% por sobre la inflación interanual de 50,7%. Por sector, los ingresos del sector privado registrado crecieron 56,2%, los del público 59,4% y los del sector privado no registrado, 40,7%. Los porcentajes están aún muy alejados de los montos necesarios para recuperar el poder adquisitivo de 2015.

la guerra imperialista y nuestro país

Semanas atrás en el terreno de la geopolítica se mostró el espíritu humillante con la votación argentina en la ONU (a la medida de EEUU y la OTAN) a favor de la suspensión de Rusia de la Comisión de DDHH.

La disputa internacional no puede ser ajena en nuestro país que paga haber aceptado la estafa de la Deuda y su elevada dependencia de los monopolios multinacionales que controlan las exportaciones, así como la importación y fabricación de insumos para la industria y el agro.

El decreto 949 que lleva la firma de Alberto Fernández, que decidió reprivatizar la principal vía troncal de navegación del país, el Río Paraná y el Río de la Plata, por donde se llevan nuestros bienes naturales y se evaden 30.000 millones de dólares por año, constituyendo una herida abierta por donde nos desangramos, es una muestra de una “política de Estado” que nos amarra a esa dependencia. Por estos días esas multinacionales de EEUU, China, Francia y monopolios locales se pelean por ver quién se va quedar con la concesión del proceso licitatorio que se lleva a cabo. Estos hechos dividen a sectores dominantes y populares que integran el Frente de Todos, por lo que se impone luchar para unir esfuerzos que impidan una nueva entrega de nuestra soberanía.

Hidrovía del Río Paraná

Hay un escenario internacional en el que los diferentes sectores del Frente de Todos acordarían: la multipolaridad. Pero a partir de allí, se desprenden visones distintas. En el ejecutivo nacional primaría una visión que “si bien parte de diversificar la dependencia” (como le dijo Alberto a Putin), ve a EEUU salir fortalecido de la guerra en Ucrania y donde la propia OTAN tendría un “resurgir” en un “nuevo orden mundial”. Esto obligaría a estar alineados en esa vereda. El acuerdo con el FMI y las votaciones contra Rusia y Venezuela se pueden ubicar en esa dirección.

Otra lectura también parte de un escenario multipolar y la “diversificación de la dependencia” como política hacia el mundo pero tiene una llegada más fluida con procesos latinoamericanos. Reconoce un “nuevo orden”, pero donde la guerra en Ucrania sería la muestra de la perdida de hegemonía de los EEUU y la OTAN, donde China emergería en una alianza con Rusia. Este análisis llevaría al alineamiento en esta vereda.

Y la tercera lectura, también parte de un escenario multipolar (como expresión de la agudización de la disputa inter imperialista), que reconoce que EEUU no puede hacer lo que quiera en el mundo (si bien no ha perdido aún el rol de superpotencia) y donde la guerra imperialista (de media intensidad y no convencional en territorio Ucraniano)es una expresión del inicio de ese “nuevo orden mundial”. Pero a diferencia de las otras dos, no se subordina ni se alinea con ninguna potencia en pugna, buscando aprovechar sus contradicciones para avanzar, asimilando la máxima maoísta de “no atacar a todos a la vez”, sin olvidar su naturaleza imperialista.

En la guerra imperialista donde se arrastra al mundo a estar en un bando u otro, la opción de los pueblos debe ser la de la neutralidad activa, denunciando sus atrocidades y tratando de avanzar en el desarrollo de políticas soberanas, que fortalezcan a las naciones y pueblos en un camino de liberación que rompa con las cadenas de la dependencia.

ES POR ACÁ

(Retenciones, “Renta Inesperada”, “Impuesto a la fuga”)

La realidad económica y social que señalamos es pasto de cultivo para el avance de las variantes de derecha reaccionaria hasta fascista. Solo en una situación de profunda crisis, de escepticismo y falta de opciones que se planteen cambios de raíz de una estructura podrida, pueden crecer estas variantes de la “anti política” que ven solo “valores duros” pero efímeros que terminan defendiendo el “libre mercado” controlado por aquellos que nos han traído a este barranco.

Es por esto, que una de las urgencias más grande del momento es sacar a millones del atolladero en el que han caído, para poder levantar la cabeza y no ser arrastrados detrás de estas opciones que nos terminaran enterrando pero más rápido que antes si conquistan el gobierno.

Medidas como las “retenciones diferenciadas”, “renta inesperada”, “Impuesto a la fuga” e“impuesto a las grandes fortunas” son medidas positivas que llevarán certezas a millones. Las razones están en la obscenidad de las ganancias de los que ostentan el “poder real” en nuestro país, que se cagaron en la pandemia mientras el pueblo ponía los muertos y dejaba todo en los hospitales y servicios esenciales.

No les tembló la mano en pedir “ayuda al estado” con las ATPs, reducción impositivas, subsidios y otras concesiones que les permitieron tener como resultado la multiplicación de sus ganancias mientras el pueblo se hundía en la pobreza. Ahora estos mismos sectores no están dispuestos a ceder ni una minúscula porción de sus mega ganancias.

Por eso son validas estas medidas si son permanentes, porque permite recaudar rápidamente para auxiliar a los más castigados. Pero no podemos esperar ocho meses para tratarlas como sucedió con el “impuesto a las grandes fortunas”. Hace falta decisión y el pueblo en las calles.

Porque “las retenciones diferenciadas” deben apuntar a morigerar la corrida de los precios; porque el “impuesto a la fuga” debe apuntar a hacer un acto de justicia sobre aquellos que nos estafaron, investigando a fondo para que ellos paguen y los dólares del fisco vayan para las necesidades populares y la reactivación del país. Porque la “renta Inesperada” grava a la especulación sobre millones que pagamos los precios internacionales de las materias primas de alimentos y energía.

Es necesario ser protagonistas en las calles para tratar de imponerlo, aunque su aprobación en el Congreso sea muy difícil, estimulará la lucha popular contra los sectores que tienen concentrado “el poder real”.

El pueblo en las calles es sumamente necesario frente a las vacilaciones y concesiones del ejecutivo. Es necesario para seguir avanzando por medidas estructurales que sean “políticas de Estado”, donde se pase a tener el control de las exportaciones, se castigue la evasión; se ponga en marcha un control de cambio, se avance en una política de colonización de tierras ociosas para los que la quieran trabajar; con otro modelo de agricultura sin venenos con una Empresa Nacional de Alimentos que nos acerque a la soberanía alimentaria, en una política energética soberana mirando las necesidades de nuestro país y no envenenando a su población mientras se llevan las ganancias afuera.

Los tiempos por delante requieren de mucha unidad popular para ser protagonistas en la confrontación brutal a la que nos llevan los sectores que siempre ganan a costa de los sufrimientos de millones.

Pero en esa confrontación está el germen del otro “poder real” que debemos construir:

El poder del pueblo!

últimas noticias

Artículo anteriorVienen por la democracia!!
Artículo siguienteUn hospital para la Comuna 8