Acuerdo por la deuda, GANAN MACRI Y EL FMI

SEGUIR EN LAS CALLES PARA QUE LA PAGUEN LOS QUE LA FUGARON, NO EL PUEBLO

El proyecto del acuerdo con el FMI está en estas horas en el último tramo de su aprobación en el senado. La letra chica es más que elocuente sobre lo que nos tocará poner y las consecuencias que traerá en la economía y en la política.

El propio gobierno junto con el círculo rojo de clases dominantes y de la comunicación han acordado que el default es “lo peor que nos puede pasar”. Una vez más, con viejos argumentos y viejas recetas se impone la voluntad de las minorías que quedaran impunes y seguirán manejando el control de la economía sobre la inmensa mayoría del pueblo argentino.

En esta primera etapa se impuso el ajuste por sobre el ajuste salvaje como busca la oposición reaccionaria, a cambio el gobierno cedió no proponer un plan para que la deuda la paguen los que la fugaron y les caiga todo el peso de la ley. ¡Ganó la impunidad!

El gobierno apunta a que el ajuste sea llevadero en esta primera etapa, pero el acuerdo establece el “monitoreo colonial”, cada tres meses y hasta diario, que se acordó con el FMI lo cual será un permanente chantaje para aplicar las recetas de ajuste salvaje que promueven, aunque ya metieron la clausula de aumentar la edad jubilatoria “a voluntad”, el mismo argumento mentiroso de la sangría de los “retiros voluntarios” en los 90.

El FMI operará con el chantaje de la oposición reaccionaria como ya lo empezó a hacer en diputados y el senado. Chantajes escandalosos impuesto a un gobierno que viene de una dura derrota y está desgastado y débil. Estas consecuencias son precisamente por el ajuste que se llevó adelante durante el 2021 mientras se negociaba con el FMI haciendo gestos para lograr dadivas que no llegaron nunca por parte de ese organismo. ¡La pagamos caro en las elecciones!

Ahora lamentablemente se elije el mismo camino pero con el acuerdo en el Congreso donde el FMI usa de garante en Juntos por el Cambio. Los resultados no serán otros que los ya conocidos.

Se proclama la lucha contra la inflación, donde se expresa brutalmente el ajuste, pero se acuerda con el FMI lo contrario como sostiene Ana Rameri, economista, coordinadora del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas, “El acuerdo propone un programa que busca elevar las tasas de interés, situación que podría impactar en mayores costos para la producción. Las tarifas aumentarán en función del objetivo de reducir los subsidios un 0,6 por ciento el PBI. Todo impactará en la evolución de los precios. Si nos sujetamos a las definiciones del texto, es inflacionario. De esta manera se licuarán los salarios e ingresos, y en la arena fiscal, el gasto público”.

LA GUERRA, UN NUEVO ORDEN Y LA CRISIS DE LAS MATERIAS PRIMAS

La guerra en Ucrania ha marcado el punto más álgido de los cambios que se vienen produciendo en el mundo desde la crisis del 2008. Ya nada volverá a ser igual, entramos en una nueva era en las relaciones internacionales. Un nuevo orden mundial se va configurando aceleradamente. Ahora Rusia se muestra como una potencia imperialista en un mundo donde se han agudizado todas las contradicciones, pero la interimperialista particularmente en los últimos dos años ha ido escalando.

EEUU, principal superpotencia, ha avanzado en la subordinación sobre Europa y ha aprovechado al máximo el conflicto en Ucrania para aislar a Rusia y su influencia económica sobre el viejo continente. Pero EEUU ya no puede hacer lo que quiera frente al poderío económico y militar Chino y Ruso (https://vamosporlaliberacion.org/crpmlm/conflicto-de-rusia-y-la-otan-no-a-la-guerra-imperialista/), exacerbando las posibilidades de una guerra imperialista a gran escala.

La invasión a Ucrania, y las sanciones económicas sobre Rusia han llevado a la agudización de la crisis de los productos primarios en el mundo, donde se encuentra los recursos energéticos y agropecuarios. (ver nota: “guerra y crisis alimentaria”)

Nuestro país, productor de materias primas, pero con elevada dependencia tiene un destino cantado en este escenario. Ese destino indica mayor expoliación de nuestros recursos en aras de sostener a otros estados imperialistas que son afectados por esta guerra, la escases y aumento de los alimentos porque lo monopolios exportadores, en su amplia mayoría extranjeros, aprovechan la disparada de los precios internacionales con la soja a 670 dólares la tonelada, el trigo en 420 dólares y el maíz cerca de los 350 dólares. A la par, esos monopolios agroexportadores, grandes terratenientes y cadenas de supermercados hacen escasear la materia prima en nuestro país y especulan con el valor local de los alimentos generando aumentos insostenibles para los bolsillos populares.

Esta realidad va cambiando aceleradamente la pauta de inflación acordada con el FMI. La mayor inflación, genera mayor gasto en energía y presiona a un mayor déficit fiscal y achica el superávit externo porque los precios de nuestros productos exportables crecen menos que los de importación.

En este escenario, es mucho más gravoso el acuerdo con el FMI porque en vez de aprovechar esta realidad internacional para poner un freno a las exigencias a futuro, se sigue adelante con el mismo modelo que nos hunde donde el crecimiento económico se lo llevan el círculo rojo de la economía.

Se podrá hablar mucho del crecimiento económico, pero en el mejor de los casos vamos aquedar en la foto del 2018/9 pero con una acuerdo con el fondo que no había en ese momento.

LOS PRECIOS Y LA MESA DE LXS ARGENTINXS

Los índices inflacionarios de 4,7% para febrero con un 52,5% interanual, batieron record. Se espera que marzo supere el 5% llevando la proyección anual a más del 55% en el mejor de los casos.

Con estos niveles de inflación lxs trabajadorxs ahora también se tendrán que imponer a las restricciones del FMI en materia de salarios, lo que traerá mayor conflictividad social. El aval de la mayoría de la CGT al acuerdo una vez más ubica a los jerarcas en la vereda del frente de las necesidades populares.

El acampe masivo de organizaciones sociales en Avenida 9 de Julio frente a al Ministerio de Desarrollo Social con familias enteras con criaturas pasando la noche, muestra la situación y el estado de ánimo por abajo, que es donde se rompe aceleradamente el tejido social porque es sabido que esos registros inflacionarios que muestra el INDEC, en los barrios es mucho mas, donde la gente utiliza básicamente los recursos de las ayudas sociales para comprar alimentos y viajar. La situación es durísima en millones de personas. ¿Hasta dónde permitirá el FMI ampliar los gastos sociales?

El gobierno se cuida del default con el FMI, pero entró en el sendero del peligroso default social.

El 9/3 contra el acuerdo en el Congreso Nacional.

Alberto declaró “la guerra a la inflación” poniendo el centro en la especulación de los formadores de precios de los alimentos e insumos de primera necesidad. Todavía hay mucha espuma de los periodistas acólitos pero ningún anuncio que grafique medidas concretas.

Si sabemos que por el camino de los “retoques paliativos” frente al cáncer estructural con metástasis que padece el país la situación social va a explotar más temprano que tarde y se expresará sin dudas en las elecciones del 2023 .

Es necesario avanzar de manera urgente sobre la especulación financiera y la evasión de más de 30 mil millones de dólares que fugan las agroexportadoras cada año. La creación de la Empresa Nacional de Alimentos, es un paso hacia medidas de fondo, porque achica el margen de maniobra de la especulación monopólica sobre los alimentos. Se está a tiempo de recuperar Vicentín, ya quedó demostrado la gran estafa al Estado y a miles de productores. El cierre de exportaciones de derivados de soja y maíz debe ir acompañado por un aumento de las retenciones a las principales empresas y terratenientes, al igual que la carne donde el gobierno amenaza con tomar medidas luego e la ruptura de los acuerdos con los principales frigoríficos exportadores, pero no toma de hecho el “toro por las astas”.

La política de “precios cuidados” fracasó porque el Estado no toma medidas directrices estructurales y porque junto con esto no empodera al pueblo para “darle leña a los especuladores” como sostenía Juan Perón. Un Estado presente es sumamente necesario como lo fue durante el propio peronismo en la década del 45 al 55 con una Junta Nacional de Granos y un moderno IAPI. Si se toman medidas serias contra el puñado de empresas que forman los precios de la mesa de lxs argentinxs el pueblo apoyará sin dudas y el gobierno se verá fortalecido.

Pero el acuerdo con el FMI condiciona todo, donde la supuesta guerra contra la inflación y la especulación va estar marcada por la búsqueda de dólares para pagar los compromisos que manda el acuerdo con el FMI.

UNA NUEVA ETAPA

Allí será el escenario en esta nueva etapa que se abre luego del acuerdo con el FMI. La unidad que se pregona para bancar al presidente en pos de que no avance y gane la derecha, es un dilema estropeado por el mismo ejecutivo que llevó y cedió a las presiones y chantajes de “esa derecha” local e internacional. Siempre señalamos una disyuntiva objetiva en cuanto a que no hay caminos intermedios, o avanza el neoliberalismo en cualquiera de sus camuflajes o avanza el pueblo. ahora, nuevamente avanzaron los sectores dominantes que controlan la economía, la justicia y los medios de comunicación.

De este laberinto se sale por arriba como suele decir el presidente, pero sus medidas son opuestas a esa salida. El acuerdo con el FMI es la muestra superior.

A los sectores populares les queda avanzar en su organización y su lucha, en las calles para impedir que se avance en las medidas que irá exigiendo el FMI y la oposición reaccionaria.

Desde este lugar buscamos el encuentro con muchas agrupaciones y dirigentes del amplio espectro del Frente de Todos, que expresan el sentir popular pero nunca fueron tenidos en cuenta para las medidas de fondo que se van tomando. Miles que no acuerdan con este rumbo y buscan construir herramientas que ganen consensos para imponerse.

El acuerdo con el FMI cierra una etapa que tuvo como centro el debate de cómo salimos de la pandemia. No salimos mejores: salimos con los ricos más ricos, con un pueblo golpeado, con pobreza e inflación record y con una deuda impagable sobre sus espaldas.

El camino que se inicia será muy duro, pero de luchas y es allí, junto, bien junto a nuestro pueblo donde las fuerzas revolucionarias, democráticas y antiimperialistas debemos estar para crecer, crecer y crecer, no solo para impedir que pase el ajuste, sino también para cerrarle el paso a la derecha neoliberal que gobernó el país, nos endeudó por generaciones y pretende volver a como dé lugar, sino para ir más allá, en un rumbo popular y no volver a viejas “recetas de derrame” mientras los mismos de siempre se llevan las inmensas ganancias con crecimiento o sin él, como ocurrió en los años de pandemia.

Las gigantescas manifestaciones del 8 de Marzo, las de rechazo al acuerdo con el FMI, la de las organizaciones sociales y territoriales contra el hambre y por trabajo genuino y bien pago, la larga lucha de la docencia misionera, muestran el camino que se deberá multiplicar para hacer retroceder los tarifazos y aumentos de los alimentos, así como conquistar aumento de salarios acordes a la canasta familiar que ronda los 130.000 pesos, rompiendo el corset que impone el FMI ya expresado en el flamante aumento del salario mínimo vital y móvil de 45% llegando a 47.850 pesos, en la línea de la indigencia y muy por detrás de la inflación proyectada para el año de más del 52%.

Prepararse, prepararse y prepararse” enseñaba Lenin, sobre todo en los tiempos de mayores dificultades y estar con nuestro pueblo, con lxs trabajadorxs para que lograr unir a una inmensa marea que busca ser protagonista de los cambios que hagan falta hasta encontrar la felicidad para nuestros pueblos.

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