Desde Vamos! hablamos con Dayana, estudiante peruana y protagonista de la lucha que viene dando el pueblo hermano. En la entrevista nos cuenta la situación actual en su país. Dayana tiene 28 años y es bachiller de diseño gráfico. Actualmente no cuenta con un trabajo fijo ya que la situación de la pandemia lo hace muy difícil.
– Contanos cómo está la situación en Perú actualmente.
Dayana: Ufff es harto complicado y extenso. La derecha peruana según mi perspectiva es muy cucufata y sólo vela por intereses privados. Cucufato es un término coloquial para referirse a alguien muy conservador, de ideologías mayoritariamente religiosas. Ya no es ninguna novedad para nosotros que la derecha esté implicada en la mayoría de casos de corrupción y atrasos, pero para la mayoría de nosotros ha sido nuestro «mal menor» en momentos críticos, como las elecciones. Perú tiene muy estigmatizada a la izquierda (sobre todo los limeños) quienes los asocian con movimientos radicales y guerrilleros como Sendero Luminoso y el MRTA, quienes causaron matanzas y zozobra en el interior del país, especialmente en las provincias más desprotegidas. La derecha ha usado eso.
– ¿Cómo viene actuando la derecha?
Dayana: Keiko Fujimori comenzó su «berrinche» desde el 2016, cuando perdió la presidencia contra PPK. Pero ganó mayoría parlamentaria con la que hizo del país su chacra, prácticamente. Hicieron leyes a favor de intereses privados, a favor de entidades religiosas que fomentaban la desigualdad de género, la discriminación sexual, etc. Incluso sacaron leyes explotadoras contra los jóvenes practicantes, que gracias a nuestras marchas, logramos que no sea escrita.
Vacaron a PPK por acusaciones de corrupción y entró Vizcarra. Tiempo después Vizcarra cerró el Congreso constitucionalmente, y la mayoría de peruanos estábamos a favor en aquel entonces porque ya era demasiado, incluso los que votaron por Keiko comenzaron a arrepentirse y es sabido que varios votaban incluso por ella no por su plan de gobierno, sino por una nostalgia al gobierno de su padre.

Ella se ganaba a esa gente prometiendo que indultaría a su padre, pero eso legalmente no se puede, sólo un presidente puede dar indulto y ni siquiera es legal en todos los ámbitos. Antes de ser vacado PPK lo intentó con Fujimori, lo indultó y eso, a los peruanos con memoria, nos cayó en la moral y el hígado.
Al final, Alberto Fujimori fue vuelto a la cárcel, PPK se fue, entró Vizcarra y Keiko se «desligó» de su padre, lo que hizo estallar la indignación de los Albertistas. En fin, ese es un resumen del comienzo de todo ese berrinche por parte de esta señora y su hambre de poder.
Con el nuevo Congreso, que se eligió con la esperanza de que fuera mejor que el anterior (gracias al universo las elecciones fueron antes de que estalle la pandemia) volvieron los problemas. Keiko ya no tenía mayoría, pero los partidos de derecha como el Acción Popular, Alianza por el Progreso, entre otros hicieron un complot para vacar a Vizcarra por, ¿adivine qué? corrupción. Y lo lograron, cuando muchos especialistas y la gente misma decía que si bien, Vizcarra podría ser hallado culpable por el bien del país lo más lógico era dejar que termine sus meses de mandato y luego de las elecciones que le abran proceso, ya que estábamos en plena pandemia y la situación era caótica. No hicieron caso, lo vacaron y metieron a un asno como presidente: Merino.
Eso fue en noviembre del 2020, y fue cuando terminó de estallar la crisis social. Miles de miles salieron a marchar no sólo en Lima, en la mayoría, por no decir todas las provincias. Y murieron dos chicos por orden de la policía, casi lo mismo que sucedió en Colombia y Chile, las fuerzas del orden usaban armas de verdad y el uso desmedido de la fuerza. Incluso hay videos donde se demuestra que la gente solo arengaba y de la nada los atacaban con bombas lacrimógenas.
En la actualidad la historia no ha cambiado, hemos visto el lado más clasista y ruin de la derecha. Con una izquierda lamentablemente dividida, salvo por algunos elementos, y una toma de los medios locales informativos que también son de derecha y tratan de proteger sus intereses.
– ¿Por qué pensás que hay una parte del pueblo que añora el pasado del ex presidente Fugimori?
Dayana: Soy demasiado joven para contarlo desde la perspectiva de alguien que vivió sus gobiernos. Así que mi postura, más que nada, está más inclinada a hechos demostrados de su corrupción, de su golpe al país, de sus acciones más horribles, pero cuando mi abuela estuvo viva se comió el cuento de que Alberto iba a los lugares donde se suscitaban los atentados terroristas (en provincia) y participaba activamente en la caza de estos criminales. En aquel entonces no había internet, no había forma de que la información real corriera libremente, y los medios estaban comprados, atontando a la gente con programas basura y con noticieros acomodados y maquillados. Montesisnos, su asesor en aquellos días, es un hombre hasta ahora que tiene muchas influencias y poder.
Creo que podría deberse en parte, a que en el anterior gobierno, el de Alan García, la inflación era enorme y la pobreza aumentó. Es cierto que Fujimori frenó de alguna manera esa inflación y creó programas sociales y colegios, pero con una mano hizo una cosa y con la otra mano deshizo otras. Hay personas que sí se vieron beneficiadas por esos programas sociales y creo que es su nostalgia, y por supuesto, su ignorancia. Son en su mayoría gente ya mayor, los que fomentaban esos votos para su hija.
– ¿Qué pensás del terrorismo del que se acusa a organizaciones de izquierda como Sendero Luminoso en el pasado?
Dayana: Sendero Luminoso y el MRTA hicieron mucho daño y está probado. Pero también se filtraron datos perturbadores de Montesinos y Alberto Fujimori complotando para frenar u obstaculizar al GEIN (la entidad policíaca de inteligencia que logró dar con el cabecilla de Sendero) porque a ellos les convenía que el terror siguiera para ganarse al pueblo, para quedar como héroes, para tenerlos controlados. Hay varios documentales independientes sobre ellos, de ahí aprendí bastante. Mi mejor amiga es historiadora y me ha confirmado varios datos. Y obviamente, usan hasta ahora ese trauma para generar cucos.
– ¿Ves que hay un rol principal de la juventud? Ya que contás que hubo movilizaciones estudiantiles en 2016 que lograron evitar medidas malas para los estudiantes y que los policías mataron a dos jóvenes, también emparentándolo a los procesos de Chile y Colombia donde el rol de la juventud también es determinante para que avance el camino popular.
Dayana: Claro, la más popular es la denominada «Generación del Bicentenario» así fuimos llamados cuando participamos en las marchas de noviembre tras el golpe de Merino. La mayoría que salieron fueron jóvenes de entre 16 y 35 años. Hay varios colectivos que se sumaron y forman parte activa de marchas sociales, pero en general es ese el nombre que se nos acuñó.
Es complicado, yo he participado en marchas, en contra de Keiko y por el Ni una Menos. Pero las familias tienen mucho miedo. Iba a participar en la de movilización de noviembre, pero en aquel entonces amenazaban con una posible segunda ola de la pandemia y mis madres son adultas mayores, temía contagiarme y contagiarlas. Sobre todo, porque compartimos prácticamente todas las áreas de la casa. Me venció ese temor, de lo contrario hubiera ido. Pero cuando estalló la violencia, una violencia que en ninguna otra marcha habíamos visto, mi mamá prácticamente me prohibió participar. No la culpo, asesinaron a dos chicos, secuestraros a otros, y violaron a dos chicas.
– El cambio que trae está nueva generación joven en Perú y en América latina en general ¿es imparable?
Dayana: Al comienzo pensaba eso, pero actualmente no sé. Muchos jóvenes en la segunda vuelta se comieron la psicosocial que armaron del supuesto comunismo que se impartiría si Castillo ganaba. La gente más crítica son los que tienen conciencia de clase y los que obviamente sufren en sus carnes lo que la derecha privatizada hace del país lo que quiere.
– ¿Puede ser que el peso de los medios masivos de comunicación sea una herramienta de la derecha difícil de contrarrestar?
Dayana: Claro, estaban hasta en los medios digitales, hasta en Tik Tok, por eso digo que el cuco es tan grande que influencia en las mentes jóvenes. Y si a eso tienes padres o familiares que alimentan esas falacias, la cosa es complicada.
– Para ir terminando, ¿en este momento concretamente qué ocurre: asume Castillo o no? ¿Cómo es esa tensión?
Dayana: Keiko hizo un papelón en la OEA y, memes a parte, sigue con sus intenciones de llevar el cuento del fraude hasta las últimas. Castillo hace bien en mantenerse calmado, incluso se reunió con otros políticos de bajo perfil y con Verónica Mendoza, la ex candidata presidencial de primera vuelta, también de izquierda, pero de izquierda progresista, que es la alineación que yo apoyo actualmente.
Si el Jurado Nacional de Elecciones y la ONPE no se dejan romper la mano, yo creo que Castillo sí podría asumir. Es incierto, pero quiero mantenerme positiva, aunque con el fujimorismo nadie está a salvo del caos. Si se dejan romper la mano se va a volver a desatar la movilización popular de hecho, hay gente que va al local de Castillo para hacer una «vigilia» y es masivo.
– Muchas gracias Dayana ¿quisieras agregar algo más?
Dayana: Sí. Somos muchos los que votamos por Castillo, no necesariamente porque estemos de acuerdo con su plan de gobierno, como dije me siento identificada con la izquierda de la otra candidata, Verónica Mendoza. Votamos por Castillo porque no queremos un gobierno que tiene como líder a una mujer de derecha y liberal acusada de dirigir una organización criminal, de estar afiliada a grupos narcotraficantes, etc. Es muy importante que se respete la voluntad del pueblo peruano.
Muchas gracias Dayana, un saludo desde Argentina y toda la fuerza al pueblo peruano.




















