Jugado por Hillary Clinton, ahora se le complicó su plan de libre comercio con EEUU. Crece el déficit, el endeudamiento y la inflación no para. Pero los trabajadores no nos resignamos.
Las repercusiones que tendrán el triunfo de Donald Trump en las elecciones de los EEUU son todavía de carácter incierto para ese país y el mundo, en particular para los países dependientes y en disputa como el nuestro.
Como analizamos en este número: “Con el triunfo de Trump se forzó un replanteo de la política de Estado del imperialismo yanqui; no sólo en el plano económico interno sino especialmente en el plano internacional y también militar” (ver El imperialismo yanqui recalcula). La relación con China se verá afectada aun sin tener que llegar a la cifra de aranceles que amenazó Trump en la campaña electoral, ya que es insostenible para este país que del consumo de una familia tipo en EEUU cerca de un 80% son productos provenientes del imperialismo asiático. El déficit de la balanza comercial con China es de unos 360 mil millones de dólares, según los datos publicados por el Censo de Estados Unidos.
En el caso de México será aún peor. Más allá de la xenofobia explicita de Trump contra la ola de inmigrantes de ese país –que son los hacen los trabajaos más duros, flexibilizados y mal pagos–, pretende “poner en caja” el comercio con México del cual sostiene un déficit de la balanza comercial cercano a los 60 mil millones de dólares. Pero ese déficit en favor de México no oculta que es el gran perdedor del TLC con EEUU y Canadá, ya que el 40% del valor de lo que EEUU importa de México está realmente producido en EEUU. O sea, de cada dólar gastado en importaciones, 40 centavos regresan a Estados Unidos. Y las exportaciones mexicanas de manufacturas tienen cerca del 60% de componente importado. Con el agravante lógico que por el TLC, México tuvo que abrir las fronteras y bajar los aranceles para los productos de EEUU.
En resumen, no podemos predecir como las clases dominantes estadounidenses saldrán de este atolladero. Pero si estamos seguros que la etapa que se abre será de mayor confrontación interimperialista y mayores castigos a los “atrasados” como Macri, que avizoraba tratados de libre comercio con EEUU si ganaba Hillary Clinton por quien se jugó completamente. Pero sin ninguna duda en la etapa proteccionista que va arrancar la principal economía imperialista del mundo, la padecerán las economías dependientes y primarizadas atadas al dólar.
El gobierno apostaba a la “llegada de inversiones” mientras se endeuda aceleradamente, ya con 50 mil millones de dólares en lo que va del año. Pero la perspectiva no será mejor como pronostican. Lo más grave es que desde el Ministerio de Economía estudian acelerar el mayor endeudamiento antes que suban las tasas en EEUU. Junto con esto, hay que esperar que el gobierno de Cambiemos –con su composición de extracción mayoritaria de ceo’s de monopolios y bancos imperialistas en el país– descarguen aún más el ajuste sobre el pueblo y se arrastren como víboras a los pie de los estados imperialistas.
El golpe de la economía
La inflación, como era previsible, volvió a subir a un 2,4% (INDEC) haciendo aterrizar al gobierno. El nivel de endeudamiento alarma a los economistas cercanos al propio gobierno, donde todos coinciden en que la cifra es de 50 mil millones de dólares, histórico para un año de gobierno. Y la razón es porque de esta forma financian el déficit fiscal que comparado con el mismo período del 2015 creció un 51%. El problema mayor es que ese dinero va para financiar el gasto corriente. Cada tres dólares que se consiguen, uno financia gasto de capital y dos el gasto corriente.
El estado elevado de liquidez de dólares en el mundo es una realidad, donde el gobierno no se tuvo que esforzar mucho para atraerlos, ya que las tasas en el mundo están por el piso, mientras en nuestro país rondan el 26%; un festival para cualquier buitre especulador. El problema es si, en esta economía dolarizada, los EEUU en su nuevo ciclo siguen el ritmo alcista de sus tasas, haciendo emigrar a esos capitales especulativos de nuestro país.
El gobierno es directamente responsable de la situación –por más que siga destapando ollas de la corrupción K–: el “combo” de la eliminación de retenciones y la caída de la actividad económica lleva a la caída del consumo y la recaudación. Se espera para las fiestas un aumento del 40% en la canasta navideña, ¿dónde queda el bono de 1000$ pesos?
Para el año que viene, hay compromisos de pago de intereses de deuda por 16 mil millones de dólares, un 11% del presupuesto, mientras se recorta en educación que es la mitad de esa cifra.
Para sortear este problema, primero los amigos del FMI elogian al gobierno en el rumbo tomado, pero alertan en cuanto al déficit y sugieren una salida, que la pagará el pueblo, obvio. Así plantean “un plan simple y transparente de política fiscal a mediano plazo como la racionalización del gasto público [N.R.: achicar todo lo eferente al gasto publico social que ya está impactando en el presupuesto 2017 con la reducción en salud, educación, vivienda, agua potable, entre otros] incluido el gasto salarial; la eliminación de subsidios energéticos mal focalizados y distorsivos [N.R.: mas tarifazos]; y el restablecimiento de la sostenibilidad financiera del sistema previsional [N.R.: aumento de la edad jubilatoria]”.
Apostar a la lucha
Frente a esto el camino de la lucha es el reaseguro para el pueblo. Casi el 60% de la población económicamente activa tiene problemas de empleo, según la Universidad de Belgrano. Ese porcentaje, que sin redondeo es 59,3% de los argentinos activos, surge de sumar los desempleados (9,3% de la población económicamente activa), los sub-ocupados y ocupados que buscan trabajo (23,4%) y los sobreocupados (26,6%).
La apertura de la importación en materia de la electrónica hace peligrar a más de 10 mil puestos de trabajo. El futuro de la lucha de los metalúrgicos fueguinos marcará a la clase obrera en el futuro inmediato. Ya la UOM nacional está denunciando más de 8 mil despidos en el sector, sin ser esto un motivo para llamar a un paro nacional.
Las organizaciones sociales no dejan la calle ya que el ritmo que crecen los comedores y merenderos es la pauta del crecimiento del hambre en los barrios. Pero la salida tampoco es “cacarear” contra el gobierno, como hacen algunas organizaciones, mientras trabajan para el mismo gobierno en el “Relevamiento Nacional de Barrios Populares” desde la ANSES.
La pulseada será muy dura en los tiempos que vienen, y las clases dominantes “recalculan” y van acomodando sus fichas a la nueva realidad en materia económica y política de la región y el mundo para descargar el estancamiento de la economía sobre las espaldas del pueblo con ajuste y represión.
Las declaraciones xenófobas del senador Pichetto no fueron un “relámpago en un cielo estrellado”. Por el contrario son expresiones comunes de sectores dominantes en los tiempos que corren. Después de todo el capitalismo en sus crisis hace emerger a los animales fascistas de todo pelaje. Tampoco es casual en el tiempo los decretos y medidas que para endurecer la política migratoria con cárcel y deportaciones. No es casual tampoco que la propia secretaría de Derechos Humanos de la Nación sea la que atice el debate sobre la cantidad de desaparecidos.
Para el pueblo, la salida sigue siendo reagrupar a los sectores que ponen por delante la lucha, como la Marcha Federal, o la jornada de lucha de las dos CTA’s el pasado 4/11 que denunció el pacto para hacer pasar el ajuste entre el gobierno y la CGT, y al calor de esto ir forjando el reagrupamiento social y político antiimperialista y antiterrateniente que haga pagar a los monopolios, terratenientes y bancos.




















