Fotografías de Juan Pablo Barrientos
Este lunes, en «la T», cerca de 300 niñxs y adultxs de la recuperación de tierras de Guernica pudieron disfrutar de La propiedad es la maldición de la hermandad escrita por el actor, director teatral y dramaturgo Norman Briski, con lxs personajes ilustrados por Rep y la representación de «S.O.S. los títeres de Che Adelita».
Desde hace semanas que Norman Briski se viene solidarizando con las 2500 familias que resisten por tierra para vivir, se acercó a las familias, participó de las conferencias de prensa en el Obelisco. Briski no se quedó quieto, como todxs, «hay que generar una estética que responda a una lucha de gente que no tiene nada».
La obra conecta la historia de la localidad del tercer cordón del conurbano bonaerense -otrora territorio de querandíes- con el conflicto actual. La tesis es que quienes ahora viven allí en precarias casillas encarnan el espíritu de los que a fines de 1800 fueron echados y masacrados, por eso un personaje central es un querandí gigante de largos brazos. Juana con Bebé sólo busca un pedazo de tierra para vivir, pero está amenazada por un desalojo inminente.
La propiedad es la maldición
de la hermandad
Personajes
Indio y Luna / Cuatro grillos cantores / Ojos y estrellas / Vicente cura viejito / Dron / Policía con bigote y arma / Vizcacha / Comisario con bigote y arma / Juana con bebé
Voz en off del Querandí

(Entra mujer con bebe atrás)
Juana: Estoy corriendo para allá. Ya vuelvo con novedad. Estamos queriendo tener un lugar para poder… ya vuelvo… Nos quieren rajar. Yo soy una madre, hija y abuela. Todo eso soy y muchas más. (A público) Ustedes me tienen que ayudar. Si ven que vienen los botones me tienen que avisar. Atrás esta mi niño, él me avisa cuando rajar. Con el chupete apunta y se pone a llorar.
Vizcacha: Este lugar se llama, sí, sí, había llamas, guanacos, vizcachas y sapos. Yo soy la última vizcacha y todo lo voy a contar. Esto que se llama Guernica, se lo puso una Matilde tal y hasta el apellido no lo voy a olvidar. Díaz Vélez, y su abuelo Eustaquio era general. Rajó a los indios que estaban acá. Le puso Guernica por la madre española que la parió.
Juana: Que me importa la historia, yo necesito un lugar, miren lo que le voy a decir, yo necesito un lugar para vivir.
Vizcacha: ¿Y yo no? Yo no cuento nada que no sea la verdad. ¿Si tienen mucha hambre, ustedes me van a cocinar?
Juana: No, no de ninguna manera si yo acabo de almorzar faisán con salsa de nueces de la Italia Meridional.
Vicente: Yo soy el cura que sabe que esos indios que vivían acá tenían alma como los demás y solamente creo en los pobres porque como San Vicente solo siendo solidario se encuentra felicidad. Déjenme hablar con la autoridad.
Vizcacha: Yo sé el nombre de esos indios, de ellos es esta propiedad, no de los que hicieron estancias, oligarcas y mandamás. Querandíes se llamaban y a la noche se los escucha hablar…
¡Cuidado que ahí viene la taquería que los va a matar!
(Todos se van, se queda Vicente) (Entran policía pertrechado, aparece Dron en el aire)
Policía: Ustedes que hacen aquí, acá, allí, allá.
Vicente: Yo vengo en son de paz.
Policía: Yo no. (Se lo lleva) ¿Alguien más viene a quedarse por acá? (Al público) porque lo llevo de vacaciones al cementerio que ahí nomás está.
Vizcacha: (Entra la Vizcacha y le muerde el tendón de Aquiles y se va)
Policía: ¡Ay! Me atacaron por acá y me duele por allá. Llamaré a las tanquetas, al juez, al gobernador y a los submarinos, diciendo que alevosamente me quieren matar. Hijos de los Querandíes ¡Ya los voy a agarrar! (Sale)
Juana: (Entra corriendo) Nadie nos va a sacar, porque lo nuestro es pura necesidad, a la noche haremos guardia y nadie va a poder entrar. (Sale)
Vicente: Le dije al policía que el diablo lo va a castigar, me dijo que vuelva a la parroquia y que no vuelva más por acá, por aquí, por ahí, por allí y por allá. Y aquí estoy doña Juana para avisarle que yo a la noche no voy a pernoctar. Pero mañana voy a seguir insistiendo que… hay que pactar, negociar, más que un cura parezco un sindical. (Sale)
Vizcacha: A la noche es lo mío, nadie me va a encandilar, la noche no es solo para abrazar, es para abrir los ojos y alertar. (Sale)
(Grillos telón con estrellas) (Cuatro grillos entran)
(Se callan) (Aparece Comisario y policía tonto)
Policía: Aquí me atacaron comisario y yo los detuve, los torturé como usted suele mandar. Merezco una medalla o un aumento salarial.
Comisario: Es de noche y no hay luna, es la hora de atacar. Que todos salgan de este predio porque el Barrio Privado me van a pagar. Si los desalojo… seré premiado con verdes y algo más.
Policía: (con handy) Usted vive en ese Barrio Privado mi comisario.
Comisario: Cállese y avise que vamos a entrar con siete tanquetas, perros, helicópteros que Trump nos alquiló. Son de la Segunda Guerra mundial.
Policía: (con handy) ¡Atención, atención! Grupo Halcón (se escucha voz en el handy) “callate alcahuete te estoy apuntando con mi chupete”. ¡Mi oficial… me contestó el enemigo!
Comisario: Han interceptado su llamado, cambie de banda.
Policía: ¡No! Yo siempre perteneceré a nuestra banda, Comisario.
Comisario: ¿Qué dice? (le quita el handy) Aquí les habla el Comisario Eustaquio Rocamadur de la Mala Espina. Entréguense subversivos, terroristas, por orden del juez, culo sucio y de Dios y de María Santísima…
(La luna sale)
Policía: La luna, salió la luna. La luna llena. Rajemos jefe. Nos van a rejunar.
(Se ven muchos ojos)
Mire, nos están rodeando a puro ojo animal.
Comisario: ¡Retirada táctica! ¡Volveremos!
(Entra Juana) (Los grillos cantan) (Voz en off de indio querandí que aquí habitó)
Soy Querandí
Aquí está mi tierra donde nací…
Que sepan los tiempos
Que el viento soy
Y que la luna esta noche
La puse yo.
Ella es mi amiga
Porque yo vivo en la noche
Porque el blanco me oscureció
Cuando amanezca será
Que ustedes con su lucha
Me devuelvan mi dignidad
Juana: Gracias por ayudarnos a tener vivienda, un hogar. Esto recién empieza, pero vamos a ganar. Si ustedes nos defienden no habrá nada que nos pueda derrotar.
Indio: (Indio voz en off) Aquí estuvimos nosotros, somos los pueblos originarios que vuelven a su lugar ¿Podrán entenderlo? ¿O la propiedad es el virus que a todos nos contagia?
Vizcacha: No se olviden de nosotros, los bichos y las plantas quieren saludar. Mañana les diré donde están las piedras, el agua y el coraje del Gauchito Gil que siempre nos va a acompañar. Si la bandera tiene un sol no puede ser que su luz sea privatizada por los patrones y no para el que va a trabajar.
¡La Pachamama no tiene dueño!
La tierra es de quien necesita su amor.














