La ferocidad de la dictadura que se impuso aquel 24 de marzo de 1976, vino a terminar de imponer un modelo agroexportador a la medida de los terratenientes y monopolios que se abrían paso en el mundo dominado por la disputa interimperialista, entre los EEUU y Rusia, donde las fuerzas que hegemonizaron la dictadura argentina eran aliadas de este último país.
El pueblo estaba dividido en los años previos al Golpe de Estado, en particular luego de la muerte del General Perón. El gobierno había quedado muy debilitado y rehén de esa disputa interimperialista, acorralado por el rechazo a la política económica, el accionar de los grupos del llamado terrorismo urbano y la respuesta a través de grupos paramilitares fascistas como la Triple A y otros, estimulados y controlados desde sectores del mismo gobierno como López Rega, donde se asesinaba a opositores e instalaban el terror, la parálisis y la impotencia entre los sectores populares.
Todos estos elementos se completaban con el control de la jefatura de las FFAA por parte de militares fascistas como Videla, Massera y Agosti, además de exponentes como Menéndez en Córdoba, Bussi en Tucumán y otros, que aprovechando la crisis política y social, avanzaron sobre el gobierno nacional y provinciales.
El golpe de estado tuvo como objetivo cerrar el extraordinario auge de luchas que permanecía abierto luego del Cordobazo y que era sin lugar a dudas el principal peligro al modelo de saqueo, atraso y profundización de la dependencia que se quería imponer.
Muchos exponentes que ocuparon lugares en el gobierno de Macri y otros que fueron beneficiados por su política, fueron parte de los golpistas del 76: y no solo los militares, sino monopolios y dirigentes políticos que hasta el día de hoy siguen impunes.
La ideología de esa dictadura es la que hoy sostienen sectores de la reacción con expresiones en los terratenientes y monopolios que controlan la producción y exportación de granos. Son dueños de millones de hectáreas y controlan la Mesa de Enlace agraria que por estos días, cuando se les toca la tasa de ganancia, vuelve a mostrar su esencia tratando de empujar, sin éxito, a otros sectores del campo beneficiados por la medida redistributiva del gobierno nacional a que paren y corten rutas.
Son sectores que reivindican a los militares asesinos y estuvieron detrás del 2×1 que trató de imponer la Corte Suprema, frenados por la lucha popular. Son los mismos que hoy controlan multimedios periodísticos como Clarín, América o diarios como La Nación, entre otros, que garantizaron la llegada al poder de la reacción en el 2015 mediante su papel histórico en el “Lawfare” local.
Son los que embellecieron la dictadura, negaron lxs 30 mil desaparecidxs y presxs políticxs y silenciaron las denuncias de las Madres de Plaza de Mayo. Son la parte civil de la dictadura que la lucha popular logrará sentar en el banquillo de los acusados.
Argentina no sería la misma hoy si estuvieran con nosotrxs aquellxs 30 mil compañeras y compañeros como Gody Álvarez, René Salamanca, Rodolfo Walsh, Oscar Smith, Margarita Belén, Azucena Villaflor, Atilio López, Agustín Tosco y en ellxs aquellxs miles de sueños liberadores, delegadxs de fábricas, estudiantes, obrerxs rurales, intelectuales, deportistas, profesionales, maestrxs… peronistas, radicales, comunistas, clasistas, socialistas, anarquistas, independientes.
Miles que dieron la vida por la liberación nacional y social y que no fueron quebradxs en la tortura porque fueron dueñxs del silencio, sabiendo que para el verdugo el tesoro más preciado es quebrar al cautivx para que delate al compañerx.
Por ellxs, por nuestro orgullo de tener 30 mil ejemplos para seguir la lucha por memoria, verdad y justicia, por las Madres, Abuelas e Hijxs que mantienen la luz de la esperanza encendida, el próximo 24 de marzo estaremos con el puño apretado, la sonrisa en los labios y la convicción de que solo yendo a fondo contra la reacción, avanzando hacia un rumbo popular, el pueblo estará más unido y esa unidad será la llave para que no vuelvan aquellos sectores que hambrearon al pueblo e impusieron la larga noche en nuestro país.
Este 24 de marzo rescatamos la vigencia de dirigentes como René Salamanca, Secretario General del SMATA Córdoba, comunista revolucionario y exponente del clasismo antiimperialista que encabezó la lucha contra el golpe de estado entregando su vida, mostrando que es posible vivir y morir como se piensa y que no todo se compra y no todo se vende.




















