Seamos libres que lo demás no importa nada
General José de San Martín
Hoy son de esos días sentidos y duros para todxs, sobre todo en las horas que nos toca vivir y morir bajo la pandemia. Son de esos que en días normales en las escuelas se celebra el día del padre de la patria.
Lxs docentes se esfuerzan, contra lo establecido, en enseñarles a lxs pibxs que San Martín se valió de mujeres, negrxs, indixs y criollxs en su ejército de milicianxs y soldadxs y que sin ellxs nunca hubiéramos podido liberarnos. Son de esos días donde la niñez lleva sobre su corazón la celeste y blanca que lucen en los actos escolares preparados con esmero para contar y revivir, aunque sea un pedacito, como fueron esas jornadas. Son días de orgullo nacional.
Pero a esa época de coloniaje y epopeyas independentistas le tocó otras de oligarquías y subyugación imperialista, que en diferentes formas se fue imponiendo hasta la actualidad por falta de concreción de las tareas aún pendientes.
Se turnaron gobiernos más o menos democráticos, conservadores, oligárquicos por elecciones o dictaduras pero así como nos liberamos de los españoles y repelimos a los ingleses, no sentimos lo mismo en cuanto a los terratenientes y la penetración de los monopolios y bancos internacionales. No somos una colonia de nadie y eso se lo debemos a aquellxs que dieron su vida para liberarnos, pero seguimos siendo dependientes, abastecedores de materias primas con un desarrollo deformado por esa dominación extranjera en lo económico y cultural.
Pero las paradojas muestran que quienes entregaron el país en los últimos cuatro años, quienes montaron una red de espionaje ilegal más grande en la historia de argentina, quienes sacaron las figuras de nuestrxs próceres libertadores, quienes pretendieron borrar de nuestrxs billetes el recuerdo de la historia y “limpiaron” las paredes de la Casa de Gobierno, quienes defienden o relativizan una dictadura que quemó los libros e intervino las universidades para prohibir y eliminar el conocimiento “peligroso” y que desapareció y asesinó a los exponentes de una generación que luchaba por la liberación, hoy 17 de agosto de 2020, hacen un banderazo en las principales ciudades del país “por la libertad y la republica”.
Esxs que gozan del poder que les da el control de los resortes claves de la economía y la comunicación, esxs que se ufanan de seguir sentados en Vicentin, esxs que se frotan las manos porque son sus monopolios los que controlan el flujo del comercio de granos en el país y saben que luego del acuerdo con los bonistas y el FMI, chantajearan para mayores concesiones a cambio de entradas de divisas mediante las exportaciones, hoy 17 de agosto hacen un “banderazo” por la “libertad”.
Para esxs, lxs trabajadorxs de la salud -que todos los días enfrentan la muerte en la lucha contra el Covid-19- son rehenes del gobierno de Alberto. Para esxs, lxs docentes son irresponsables que no quieren ir a dar clases a las escuelas. Para esxs la muerte de trabajadorxs en Ledesma (Jujuy), el Subte o Coto, son estadísticas, “¿o no mueren más por otras enfermedades acaso?”.
La paradoja es que la riqueza, el poder y búsqueda de la máxima ganancia de quienes están atrás de este “banderazo anti patria” lxs lleva a ser cada vez más miserables.
La paradoja es que quienes ajustaron, hambrearon y entregaron el país, hoy claman libertad. ¡Vaya paradoja!
Ellxs son los que empujan paradojas y enseñanza para el pueblo, ya que si este busca garantizar un rumbo popular, va a tener que hacer frente a un enemigo muy poderoso, que no está derrotado y busca la inestabilidad y la división como política permanente, y que cuando se le concede se agranda y si no, chantajea y desestabiliza.
La paradoja “si quieres paz prepárate para la guerra” es una que San Martín emprendió y dio muestras que se puede no solo derrotar a los poderosos en una batalla, sino emprender un rumbo liberador y triunfar.




















