¿Hay recursos económicos para encarar la pandemia?
Las medidas sanitarias, la cuarentena y la cuarentena administrada han logrado los objetivos planteados. Cuidarnos a los y las argentinxs.
Pero el gobierno sabe que el futuro de la lucha contra la pandemia está en poder resolver la cuestión económica. Y sabe que la crisis heredada y la cuarentena lo han puesto en la disyuntiva de que si no aplica medidas de fondo y apunta a cambiar paradigmas se seguirá en la misma disyuntiva que nos introdujo en la crisis.
En esa lucha los monopolios y la reacción se niegan a abandonar privilegios y desafían las reglas establecidas, así como también buscan obligar a acuerdos que les permita “volver a la normalidad” luego de la pandemia.
En esta disyuntiva, el gobierno por un lado viene mostrando un rumbo de asistencia y medidas en lo social, estando en términos generales a la altura de la situación en la emergencia, recogiendo el apoyo de los sectores populares, y destinando un 5% del PBI para combatir el efecto del coronavirus, mientras por otro lado, concede en cuanto a la presión de los monopolios, la banca privada y los medios masivos como Clarín y América en relación a la quien debe hacer el mayor esfuerzo.
Desde los dos decretos positivos sobre rebaja salarial y despidos, las rebajas no pararon y los despidos y suspensiones tampoco. El ejecutivo sacó una medida de pagar el 50% de los salarios, pero varios gremios firmaron la rebaja salarial del 30% por lo que las empresas solo pagarán la parte restante, y como si no fuera suficiente estar suspendido, se acaba de firmar con la anuencia del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Productivo el acuerdo entre la UIA y la CGT de rebajar los sueldos un 25% para aquellos trabajadorxs suspendidos. Salarios ya azotados por la inflación y la no actualización paritaria suspendida en muchos gremios por la pandemia.
Lxs trabajadorxs (con la rebaja salarial) y el pueblo (con sus impuestos que van en el 50% de los salarios que pondrá el Estado), pagarán de este modo parte de los que se les va sacar a estos sectores monopólicos por el impuesto a la riqueza. ¿Cuánto les toca perder, entonces, a estos sectores concentrados?

¿Cuánto facturan algunas de esas «Vacas Sagradas»?
La emergencia puso sobre la mesa, como diría Albert Camus, “lo peor de las pestes no es que mata a los cuerpos, sino que desnuda las almas y ese espectáculo suele ser horroroso” y asistimos a la esencia de la frialdad brutal de los monopolios, bancos, terratenientes y la reacción política que solo se preocupan por sus intereses y como si no fueran ellos los responsables directos de los males que nos castigan. Encima, con total descaro, firman proclamas internacionales como lo hizo Macri y otros reaccionarios.
Entonces, aquí no se trata de salir de la crisis y la pandemia “sin molestarlos (o hacerlo lo menos posible) para que ellos no nos condicionen”. Se trata de afectarlos a ellos porque por ahí está la salida. Cuando afirmamos que “de esta salimos entre todos”, no se trata de no afectar a nadie, sino de que no sigan pagando los de siempre. Esa es la disyuntiva.
Para muestra basta un botón:
El poderoso holding del Grupo Rocca desafió al Poder Ejecutivo, con más de 1.400 despidos. Ahora pide ayuda económica al Estado. Puro cinismo de uno de los grupos económicos que más recursos acumuló a lo largo de los años como el mayor contratista de obras públicas y privadas del país. Paolo Rocca es uno de los grandes ganadores, la fortuna más grande de Argentina 8.000 millones de dólares.
Podemos citar también a las grandes petroleras privadas y cerealeras que en este último caso facturan, según sus últimos balances más de 400.000 millones de pesos, el doble de todo el presupuesto de la Provincia de Santa Fe.
En los últimos 4 años los bancos privados ganaron 424.534 millones de pesos. Entre 2016 y junio del 2019, Sin embargo, los bancos se niegan a otorgar créditos dispuesta por el Poder Ejecutivo o lo “hacen mal” porque las tasas son bajas.
Las plantas industriales de electrónica radicadas en la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, beneficiadas por la exención impositiva, según la Asociación de Fábricas Argentinas Terminales de Electrónicas (AFARTE), facturaron en forma conjunta 3.214 millones de dólares en el 2017. Sin embargo, en medio de la pandemia, realizan un descuento salarial del 30% o despiden a 700 trabajadorxs como el Grupo Mirgor del macrista Nicolás Caputo, que facturó durante el año pasado 49.112 millones de pesos y obtuvo una ganancia de 2.123 millones.
Ejemplos como las cadenas de hipermercados internacionales y nacionales como Carrefour que facturó en el 2019 81.700 millones de pesos, WALMART con la friolera de 6.670 millones de pesos, o nacionales como Coto que acumula una fortuna de 870 millones de dólares según el ranking de la revista Forbes 2019 y una facturación anual de 2.500 millones de dólares o La Anónima de la familia Braun con una riqueza de 670 millones de dólares.
Es la principal cadena de supermercados de la Patagonia y en 2019 tuvo ganancias por 63.210 millones de pesos.
Y tenemos la Deuda Pública adquirida mediante la especulación y la bicicleta financiera que acrecentaron el cepo sobre el país de manera histórica. Esos papeles (bonos) se usaron para comprar a precio vil y luego cambiarlos con la suba del dólar para llevárselos del país. Otra parte de la Deuda, la del FMI se contrajo para pagar deuda, fugar capitales en la especulación, financiar los costos de la debacle económica y la campaña electoral del macrismo. En total nos endeudaron por cerca de 190.000 millones de dólares en cuatro años, un PBI. Hay que aprovechar los plazos pedidos por el gobierno para investigarla, desconocer la usuraria y fraudulenta y castigar a los responsables del oprobio.
Queda claro, entonces que recursos hay y de dónde deben salir.
¡Ahora es cuando!
Las mayorías populares somos quienes nos llevamos la peor parte en la situación de emergencia. En Argentina hay 16 millones de personas en la pobreza (INDEC), la población económicamente activa (PEA), es de aproximadamente 17 millones de personas. De esa población, 6 millones son trabajadorxs del sector privado, 3 millones son trabajadorxs del sector estatal, 3 millones monotributistas y 5 millones desocupadxs y/o realizan trabajo informal.
El gobierno nacional con el “Ingreso Familiar de Emergencia” de $ 10.000 para atenuar la situación durante este periodo de crisis sanitaria, el aislamiento social y la caída del empleo, esperaban anotar alrededor de 3 millones de personas, sin embargo fueron 7,8 millones, graficando la dramática situación.
Hoy trabajadorxs estatales, privados, pequeños comerciantes y Pymes se encuentran endeudados producto de la insoportable y sostenida inflación durante años y la recesión, y en particular lxs trabajadorxs con salarios congelados y muy lejos de la canasta básica. Ese endeudamiento fue y es para comer, sin embargo, el sector financiero aplica porcentajes de intereses usureros. Por eso, es imprescindible un plan de desendeudamiento de manera urgente que empiece por diferir los pagos y que se estudie e implemente un plan que permita quitar esas deudas e indirectamente le devuelva a la alicaída economía doméstica el movimiento que imprimen los salarios de los sectores populares.
Hoy más que nunca se necesita desarrollar una política para ir camino a la Soberanía Alimentaria. Creando a través de una ley nacional la Empresa de producción de alimentos y mercados estatales, provinciales y municipales para la compra y venta de alimentos, vestimentas y todos los rubros necesarios y prioritarios. Es necesario que el monopolio Vicentín se declare de interés público junto con la puesta en marcha de un Plan Nacional de Colonización de Tierras Ociosas para otorgarlas a lxs que quieran trabajarlas. De esta forma se avanzará hacia la descentralización de la producción agrícola y fortalecerá el federalismo.
Frente a la grave situación que atraviesa el mundo y nuestro país, solo se saldrá con medidas que apuntalen el desarrollo industrial y la producción nacional, con baja de tasas o tasa cero para créditos de PyMES y Cooperativas industriales, sobre la base de reconstruir el Sistema Nacional Siderúrgico mixto controlado por el Estado.
Con impuestos a las grandes fortunas y sobre la base de los balances de los últimos 4 años; con la repatriación e inhibición de 2.600 millones de dólares sin declarar en más de 950 cuentas en el exterior; con la extensión y un estricto control en toda la cadena de los precios máximos; con control sobre la banca y el comercio exterior en manos del Estado manteniendo el refuerzo sobre los salarios, las asignaciones familiares, las jubilaciones y pensiones, duplicando el Ingreso familiar de emergencia con un impuestazo sobre terratenientes, monopolios y bancos.
Es necesario que recursos estratégicos, que pertenecen al pueblo, pasen a estar bajo su control nuevamente. El Estado nacional y de las provincias deben tener manejo sobre los recursos con control popular y avanzando en las tareas democráticas.
Nuestro país saldrá adelante terminando con las políticas que profundizan la dependencia a la que nos han sometido políticas de entrega, endeudamiento y destrucción de lo estatal como herramienta de transformación.
Se saldrá con un pueblo unido, y particularmente en Argentina, con esperanza si nos paramos sobre nuestros propios pies sin especular con la salvación de ningún imperialismo.









