Unidad popular para derrotar al COVID y la derecha procesista
Mientras el pueblo sigue enfrentando la dura crisis que dejaron cuatro años de macrismo y mientras transitamos la pandemia, llega un nuevo 24 de marzo. Repudiamos el golpe de Estado que instauró la dictadura más sangrienta que conozca nuestra historia.
Un nuevo 24 de marzo donde reivindicamos el camino y los sueños por el que dieron la vida los 30.000 detenidxs desaparecidxs. Un nuevo 24 de marzo donde nos levantamos después de cuatro años de un gobierno llegado por elecciones que no solo reivindica esa dictadura, sino que llevó adelante su política de hambre, desocupación, destrucción de la industria, endeudamiento histórico, represión y persecución a quienes lo enfrentamos.
El triunfo del Frente de Todos recogió la resistencia en las calles y puso fin al gobierno de Juntos por el Cambio. A tan sólo cuatro meses de gobierno, nos atravesó una pandemia sin precedentes en el mundo. Le hicimos frente comenzando a reconstruir un sistema de salud destruido y desfinanciado, con un Ministerio de Salud reducido a Secretaría, junto con una gran cantidad de medidas de emergencia.
Los sectores reaccionarios encolumnados en Juntos por el Cambio y lo más concentrado de los monopolios, terratenientes y bancos, no tardaron en contragolpear. Agazapados empezaron a trabajar para poner palos y chantajear para que no se avance sobre sus privilegios.

Así nos fuimos abriendo camino, y se derrotaron muchas de sus maniobras políticas y mediáticas, se pudo imponer el congelamiento de tarifas durante la cuarentena, el IFE, los ATP, los avances en la obra pública, la derogación del decreto macrista de inmigración, el aborto legal seguro y gratuito, con retraso y mucha lucha se impuso el impuesto a las grandes fortunas, así como el envío al Congreso de proyecto que eleva el piso para el impuesto al salario, entre otras medidas.
Comprobamos que ante cada concesión o vacilación del gobierno, la derecha se fortaleció y mostró que no tienen límites en la lucha para recuperar el poder. Lo vivimos en carne propia con Vicentín, la renegociación de la deuda con el FMI, la quita de retenciones a las exportaciones, los negocios inmobiliarios y los desalojos, el retroceso a favor de las empresas de la Ley de Teletrabajo, la promoción y sostén de la megaminería, los agronegocios contaminantes, la concesión de la Hidrovía o el avance sin control de las remarcaciones en los alimentos y productos de primera necesidad.

Hoy, a un año de la pandemia y un nuevo 24 de marzo, podemos ver en el contexto que lo rodea, que los enemigos del pueblo son los mismos y no han perdido poder y lo demuestran sistemáticamente, porque mientras el pueblo atravesaba el dramatismo de la pandemia en medio del hambre, la desocupación, cierre de Pymes y cierre de comercios, mientras el gobierno hacía grandes esfuerzos, ellos militaban los banderazos contra la cuarentena, luego contra la vacuna, o ahora utilizan descaradamente la dependencia que ellos profundizaron para sacar provecho de cómo las metrópolis imperialistas y sus laboratorios se garantizan sus vacunas, dejando a países dependientes como el nuestro a la espera, mientras avanza la segunda ola de Covid-19.
Son los que agitaban el levantamiento de la Policía Bonaerense que desafió al gobierno de Kicillof, pero llegaron a rodear la Residencia de Olivos en un claro desafío sedicioso sin antecedentes. Son los negacionistas del genocidio, con apoyo de jueces y medios hegemónicos de comunicación como Clarín, Nación y otros que se dedican a montar operaciones para desacreditar y desestabilizar.
Son los que se opusieron a refugiar a Evo Morales, perseguido por lxs golpistas en Bolivia. Son parte del puñado de gobiernos reaccionarios como EEUU que trabajaron para el golpe sangriento y reconocieron al gobierno de facto. Son los que apoyaron al gobierno fascista de Bolsonaro en Brasil y compartieron el lawfare y operaciones contra Lula hasta tenerlo en la cárcel, mientras Alberto Fernández desafiaba lo establecido y lo visitaba.
Son los que pegan el grito en el cielo cuando se plantea la necesidad de derrumbar en nuestro país las operaciones judiciales y se anuncia un camino más democrático. Es necesario reducir el poder de la reacción en este terreno estratégico, avanzando rápidamente hacia una democratización a fondo de la justicia, con juicios por jurados, con jueces y fiscales elegidos de manera transparente con control ciudadano y profunda perspectiva de género.
Hoy recordamos un nuevo aniversario del genocidio de Estado con acciones donde nos muestra que el pueblo debe estar unido para cerrarle el paso a los que quieren volver, no sólo a ese pasado reciente de hambre y brutalidad estatal, sino también al período fascista de la última dictadura, que nos recuerdan con las bolsas mortuorias colgadas en la Casa Rosada, en una clara provocación siniestra. Este 24 de marzo les decimos: ¡No Pasarán!, ¡No Volverán!

Por eso, la unidad del pueblo es fundamental, unidad que debe estar cimentada no solo en la retórica, sino en la defensa de construcciones que lo tengan no sólo de receptor, sino de protagonista en la transformación emprendiendo un camino soberano de cambio en la matriz productiva, promotora a la vez de los cambios culturales para las nuevas generaciones.
Como cada 24 de marzo, el compromiso con los que quedaron en el camino, no sólo es repudiar a la dictadura por su política de exterminio, sino marcar y reivindicar los sueños por los que dieron su vida. En este sentido, ellos no persiguieron utopías irrealizables, sino trazaron un camino necesario para la felicidad de nuestro pueblo y la emancipación del país.
Hoy la pandemia nos muestra descarnadamente que ese camino es más necesario que nunca y que tiene gran vigencia, y para eso, no solo es necesario no ceder a las presiones que buscan “un gobierno para todos” para no perder privilegios, sino un rol activo en reforzar las buenas políticas que benefician al pueblo, a la vez que se trabaja para reagrupar y organizar para ir más allá, superando las trabas, porque la realidad nos golpea brutalmente y nos muestra que los recursos son escasos o nulos y en la medida que se mantenga la matriz agroexportadora, extraccionista y dependiente que remachó con sangre la dictadura, solo se beneficiara un puñado de empresas monopólicas.
Hoy asistimos a la incertidumbre sobre los acuerdos hechos por las vacunas con las potencias imperialistas que controlan su fabricación mundial, pagamos la dependencia en esta área fundamental y estratégica. Pero la urgencia actual, no nos debe tapar la necesidad de emprender la campaña para que cesen las patentes y destinar para las próximas décadas los recursos necesarios para la fabricación estatal de las vacunas y demás recursos sanitarios. Recursos que los acuerdos con monopolios o la renegociación de la deuda fraudulenta y usuraria con el FMI trabará en menor o mayor medida.
Es bueno aprovechar este aniversario para denunciar la Deuda Externa que contrajo la dictadura y la estatización de la deuda privada que benefició a monopolios como Clarín, Techint o el grupo Macri. Una deuda que los gobiernos antipopulares aumentaron. Es oportuno rescatar las palabras y acción del presidente Alberto Fernández en cuanto a la denuncia penal contra Macri y otros funcionarios por el negociado con el FMI, a la vez que seguimos la lucha para que no se pague el producto de esa estafa que es la deuda impagable que nos dejaron.
Este 24 de marzo debe ser de unidad activa contra la reacción neoliberal que niega o tergiversa las buenas políticas, aprovecha y maximiza cada error del gobierno, mostrando claramente su intención desestabilizadora y el desprecio por el pueblo.

Con unidad en las calles entrelazada con el avance regional contra el neoliberalismo y la reacción, fortaleciendo el camino popular, vamos a derrotar a la derecha que comenzó con el golpe de 1976 a desangrar el país y nos dejó 30.000 compañerxs detenidxs desaparecidxs.
A 45 años del golpe de Estado convocamos y nos sumamos a las acciones unitarias de expresiones de lucha y memoria en el país.
> Apertura de los archivos de la dictadura.
> Profundizar los juicios a todxs lxs responsables militares y civiles de la dictadura.
> Libertad a Milagro Sala, Luis Delia y demás presxs politicxs.
> Cese de las causas abiertas a luchadores populares.
> Basta de lawfare! democratización de la Justicia con control ciudadano.
El camino hacia la justicia social y la liberación nacional es con los 30.000 detenidxs desaparecidxs en nuestros corazones y en cada acción de lucha.
¡Memoria, Verdad y Justicia!
Comunismo Revolucionario
Movimiento Popular Liberación en el Frente de Todos
24 de marzo 2021




















